IGLESIA PERSEGUIDA

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viernes, 9 de marzo de 2018

DIEZ ARMAS QUE UTILIZA EL DEMONIO PARA QUE DEJES LA ORACIÓN (II)




SEMBRARTE DUDAS SOBRE LA EMOCIÓN QUE DEBES ESPERAR CUANDO ORAS

      Él te puede engañar con la creencia de que tus oraciones no van a ninguna parte, no sientes ninguna emoción y sentimientos fuertes cuando orasAntes tenías sentimientos y sensaciones como por ejemplo en ese primer retiro carismático que hiciste, pero ahora las emociones han bajado y la oración es menos emocionante, más tranquila y pacífica.
     Cualquier buen director espiritual o texto de teología de la oración señalarán que la oración no siempre depende de los sentimientos, sino de la fidelidad a Dios.

LA DUDA CUANDO DIOS ES SILENCIOSO Y NO RESPONDE 
     Si no me contesta, entonces quizás Él simplemente no exista. por alguna intención específica, tal vez hiciste novenas u ofreciste misas, pero esta intención no ha sido contestada.
     El diablo puede convencerte de no orar, o que la oración es un ejercicio inútil, una mera pérdida de tiempo. Para algunos, el diablo pinta a Dios como parecido a Papá Noel en el cielo o un genio listo para salir fuera de la lámpara si frotamos lo suficiente. 

DUDAS ANTE LA AUSENCIA DE DIOS EN LOS DESASTRES 
     Quizás algún desastre te haya visitado: una pérdida económica, un revés financiero, o una muerte prematura de un ser querido. ¿Cómo puede un Dios bueno permitir que eso suceda? Un buen Dios no podría permitir eso, si en verdad Él fuera tan bueno.
     Nuestra salvación podría estar explicada en el libro de Job: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a la tierra; el Señor nos da, el Señor nos quita, bendito sea el nombre del Señor”.

TENTACIONES CONTRA LA PUREZA Y CASTIDAD 
    Ha sucedido Incluso en la vida de los santos – Santa Catalina de Siena, Santa Margarita María y San Antonio – de haber sido atacados con frecuencia contra la virtud de la pureza.
     El diablo usa muchas y diversas formas de tentaciones para disminuir nuestra vida de oración o incluso apagarla.

DESESPERACIÓN 
     Quizás el ataque más mortal del enemigo es convencernos de ceder a la desesperación. Esta fue la caída de Judas Iscariote. Si él se hubiera arrepentido, tal vez tendríamos a través de todo el mundo iglesias con el título: “San Judas el penitente”.
     Pedro se arrepintió, fue perdonado y se convirtió en un gran santo.

     Después que caemos en el pecado el diablo nos acusa y condena y nos induce a la fatalidad y la desesperación. El Espíritu Santo nos consuela y nos anima con la confianza y la esperanza en la misericordia infinita de Dios. ¡Jesús, Yo confío en Ti!

En conclusión:
     Debemos aferrarnos a la oración como si fuera un chaleco salvavidas, el aire que nos mantiene vivos, el ancla para nuestra salvación. Si el diablo nos tienta a abandonar la oración o rezar menos, entonces debemos seguir el consejo ignaciano de “agere contra” (actuar a la inversa) hacer exactamente lo contrario. Esforzarse por orar más y mejor; de esta manera, vamos a ganar la batalla.


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