TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

martes, 27 de octubre de 2020

REFLEXIONES PARA LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA

 

OCTUBRE: DESDE EL CUARTO DE GUARDIA

 

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

 

1º marco para esta noche de octubre.

     La amistad de Cristo contigo y conmigo no es una frase hecha, tantas veces oída que pasa por mente y corazón como el que oye llover. Es una realidad más verdadera que nuestra propia vida. Esta noche, un objetivo: confirma que aceptas a Jesucristo como tu amigo. Busca en tu interior la tecla de “confirmar” o díselo al recitar los salmos, en el silencio de la audiencia privada de la media hora de oración meditativa, después de la comunión o una vez tras otra, incansablemente, aunque parezcas un pelma y un “cansalmas”. Busca la tecla en tu alma: confírmale “Yo estoy orgulloso de ser tu amigo, encantado de que tú lo seas mío”.

2º una oración jaculatoria al espíritu santo, para que nos encienda en amores.

      Ven Espíritu Santo. Nada está en nuestras manos. La primera oración oficial de un adorador nocturno en el manual es la invocación al Espíritu para que renueve nuestro interior y seamos recreados de nuevo. El hombre viejo es una rémora que llevamos dentro. El Espíritu renueva todo, nos crea de nuevo. La sangre de Cristo derramada nos hace hombres nuevos por el soplo y la obra del Espíritu Santo

 

     Veni Creator Spiritus, Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti, pectora.

     Ven Espíritu Creador;
visita las almas de tus fieles.
Llena de la divina gracia
los corazones que Tú mismo has creado.

 

3º un texto del venerable don Luis de Trelles que nos inicie en la oración meditativa.

     La Lámpara del Santuario es una fuente inagotable de sabiduría eucarística. En 1886, Don Luis escribió una serie de artículos en que expone sus gozosas reflexiones al contemplar el prodigio de la Eucaristía, no sólo para admirar la grandeza y soberanía de todo un Dios, sino para caer en cuenta y ser agradecidos con las asombrosas consecuencias que le traen al ser humano, o sea, a ti y a mí. Hoy elijo el primer fragmento, y en las consideraciones de noviembre y diciembre elegiré respectivamente otros dos. Son joyas para enamorarnos de la Eucaristía y entusiasmarnos de nuestra vocación de Adoradores Nocturnos. Nada de lo que escribe es ocurrencia suya. Él divulga a los grandes teólogos, santos padres, magisterio de la Iglesia. Él pone su asombro, su claridad expositiva y su apasionamiento.

   La amistad es el nivel más elevado del amor. Cristo nos mandó amar a los enemigos, amarlos hasta dar la vida por ellos. Pero amigos nos hizo a sus discípulos, a los que necesitamos intimar con él. La amistad iguala a los amigos. Leamos meditativamente:

     “Por esta serie de razonamientos es dogmática la amistad del hombre con Dios, la igualdad de Cristo, en cuanto hombre, con el hombre, la comunidad de vida de Cristo con el hombre, y, lo que es más que todo eso, la vida de Cristo en el hombre y del hombre en Cristo por la Comunión, puesto que dice el Evangelio:  y bebe mi Sangre vive en mí y yo en él.» Viene bien a semejante portento de amor la frase del Profeta Habacuc: Oí, Señor, tu voz y temí; vi tus obras y quedé espantado...» ¡Pero qué dulce espanto! ¡Qué milagro de afecto! ¡Qué merced de la divina Omnipotencia! Es preciso meditar detenidamente, reflexionar, contemplar esta maravilla inapreciable, para poder adivinar todo su alcance y colegir el amor inmenso, infinito, que lo produjera. Porque lo que se ve con los ojos del alma, lo que se cree, por virtud de la fe en las palabras de Cristo, el hecho de que por la Comunión vive el hombre en Dios y Dios en el hombre, y late al unísono el corazón de Cristo con nuestro corazón, y mezcla el Señor su Sangre con nuestra sangre, y reparte con nosotros, si correspondemos a su vocación, su pensamiento y su deseo, y se corresponden el hombre con Cristo y Cristo con el hombre, en la más íntima, acendrada y verdadera amistad, por un modo misterioso y sublime.

     Esta serie de hechos, repetimos, con ser tan grandes, no son más que efectos del amor inmenso, infinito, do Dios al hombre que reposa en el corazón de Cristo.

     Que el hombre caiga de rodillas, que bese la tierra que huella, y que eleve las manos al Cielo con cantos de júbilo y acciones de gracias, exclamando: ¡Cómo! ¡El hijo de Dios es mi hermano! ¡Es mi amigo! ¡Se ha hecho, en cuanto hombre, mi igual; reparte conmigo los impulsos del corazón, los afectos del alma y los pensamientos de la inteligencia! ¡Su Sangre ha teñido de púrpura mi boca! ¡Su Carne, real y sustancialmente presente en la Hostia consagrada, da pábulo (comida) a mi estómago y se va a infiltrar en mis venas! ¡Su vida misma, la vida del hombre Dios, se conglutina con la mía!» Imposible parece; pero todo esto es de fe. (Lámpara del Santuario 1886, página 241)

 

Preguntas para el diálogo y la meditación.

 

  La amistad de Cristo no es un sentimiento opinable y pasajero. Es un dogma de fe. Es esencial para la vida de un creyente. ¿Tendrá que ver con el mandato supremo de Amaros los unos a los otros como yo os he amado, para que asimilados por gracia a su Corazón podamos llegar a ser no sólo discípulos, sino otros Cristos en Cristo y por Cristo? La amistad nos iguala.

  ¿Cómo puede la nada igualarse con el todo? ¿Conocéis de verdad lo que es el amar en plenitud de Cristo? Lo mínimo sería echarnos por tierra en agradecimiento y soltar un llanto inacabable de gratitud. Para morirse de gozo

  ¿Qué tiene que ver con el don de la amistad con Cristo estas sus contundentes palabras: El que come mi Carne y bebe mi Sangre vive en mí y yo en él.»?


domingo, 18 de octubre de 2020

DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2020, 28º DEL TIEMPO ORDINARIO

«DAD AL CÉSAR LO DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS»


     Muchos que se acercaban a Jesús lo hacían con buena voluntad. Con un deseo sincero de lo que piensa Jesús. Otros no lo hacían con sencillez y sinceridad. Más bien iban a por él y tenerle de qué acusarle.

     Pagamos o no pagamos al César es siempre la pregunta del millón. La autonomía de lo religioso y lo civil será siempre difícil y debatido. Jesús como hace siempre coge el toro por los cuernos. No elude el problema. Se enfrenta a la realidad con la sabiduría de Dios.

     Parte de un gesto clarificador. La moneda tiene el rostro del César. Por tanto, demos al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Nunca podemos ampararnos en querer justificar nuestro no ser buen ciudadano, ni pagar los impuestos por nuestra condición religiosa. Es necesario potenciar que cuanto más religioso seamos más tenemos que demostrar que somos los mejores ciudadanos al servicio del bien común. Jesús lo deja claro.

   Cuando entramos en la recta final del término del año litúrgico, el evangelio de Jesús nos da unos criterios claros para responder a los grandes interrogantes de la vida en nuestra relación con la sociedad. Los criterios son claros. Sabiendo que estamos como ovejas rodeados de los que no tienen ningún interés por la verdad y la justicia.

 

+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo


 

viernes, 16 de octubre de 2020

DEL BLOG DEL OBISPO

       Bajo el lema “Aquí estoy, envíame”, un año más arranca la campaña del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones convocada por el Papa para implicar a todos en la misión de la Iglesia. El Domund se enfrenta este año a una situación difícil por la pandemia […] es una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización. Es el día en que la Iglesia lanza una especial invitación a amar y apoyar la causa misionera, ayudando a los misioneros.

 

POR QUÉ SE CELEBRA

     La actividad pastoral, asistencial y misionera de los territorios de misión depende de los donativos del Domund. Este día es una llamada a la colaboración económica de los fieles de todo el mundo.

       Las necesidades en la misión son muchas. Mediante el Domund, la Iglesia trata de cubrir esas carencias y ayudar a los más desfavorecidos a través de los misioneros, con proyectos pastorales, sociales y educativos. Así, se construyen iglesias y capillas; se compran vehículos para la pastoral; se forman catequistas; se sostienen diócesis y comunidades religiosas; se mantienen hospitales, residencias de ancianos, orfanatos y comedores para personas necesitadas en todo el mundo.

     En los territorios de misión la Iglesia sostiene casi 27.000 instituciones sociales, que representan el 24% de las de la Iglesia universal, y más de 119.000 instituciones educativas, que representa el 54,86 % del total de centros educativos que atiende la Iglesia en todo el mundo. Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el Domund. Las misiones siguen necesitando ayuda económica, y por eso es tan necesaria la colaboración de todos.

MENSAJE DEL SR. OBISPO CON OCASIÓN DEL DÍA DEL DOMUND




viernes, 9 de octubre de 2020

DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2020, 28º DEL TIEMPO ORDINARIO

«TENGO PREPARADO EL BANQUETE, VENID A LA BODA»


     La parábola de la invitación al banquete de bodas donde todos somos convocados es muy sugerente, preciosa y precisa. Siempre la iniciativa es del Señor. Es un corazón en salida. Busca. Invita a la fiesta de la vida.

     Sorprende la respuesta de los invitados a la boda de un Rey. No ocurre todos los días. Es señal de confianza y predilección. La búsqueda del Señor por los caminos de la vida para atraernos con lazos de amor siempre nos asombra y sorprende.

     Es más llamativo que todos se disculpan para no responder a la invitación del Rey. Algunos por razones de honradez y trabajo... Nos recuerda la parábola del hijo mayor que estaba trabajando en el campo y que era incapaz de sintonizar con el padre. Todos se van disculpando. Es nuestra actitud permanente ante tantas llamadas del Señor. Es la rutina ante un Dios que nos llama y nos hacemos el sordo. Es no querer cambiar porque en el fondo estamos a gusto donde estamos, sin necesidad de cambiar e instalados en la rutina.

     Al final el Señor busca en los caminos a los pobres los únicos que se abren y acogen la invitación a salir de uno mismo para ir al encuentro del Señor y de los hermanos. Nos cuesta revestirnos de su gracia, de la novedad del evangelio, de construir desde nuestra pobreza, para no ser arrojados a las tinieblas, de vivir en el pecado y la mediocridad.

 

+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo

                                                        Primado de España


miércoles, 7 de octubre de 2020

(Lc 14, 11)

 OCTUBRE 2020


«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado» (Lc 14, 11).

 

   Con frecuencia los Evangelios nos muestran a Jesús aceptando gustosamente invitaciones a comer, pues son ocasiones de encuentro para trabar amistad y consolidar relaciones sociales.

     En este pasaje del Evangelio de Lucas, Jesús observa el comportamiento de los invitados: hay una pugna por ocupar los primeros puestos, reservados a las personalidades; se palpa el ansia de destacar los unos por encima de los otros. Pero Él tiene en mente otro banquete: el que se ofrecerá a todos los hijos en la casa del Padre, sin «derechos adquiridos» en nombre de una presunta superioridad. 

  Es más: los primeros puestos estarán reservados precisamente a quienes elijan el último lugar, al servicio de los demás, Por eso proclama:

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

      Cuando nos ponemos nosotros en el centro, con nuestra avidez, nuestro orgullo, nuestras pretensiones y nuestras quejas, caemos en la tentación de la idolatría, es decir, de adorar a falsos dioses, que no merecen honor ni confianza.

     Por eso, Jesús parece invitarnos ante todo a bajarnos del «pedestal» de nuestro yo para no poner en el centro nuestro egoísmo, sino a Dios mismo. ¡Él sí que puede ocupar el puesto de honor en nuestra vida!

     Es importante hacerle sitio, profundizar en nuestra relación con Él, aprender de Él el estilo evangélico del humillarse. Ponernos libremente en el último lugar es elegir el lugar que Dios mismo eligió en Jesús. Este, siendo el Señor, eligió compartir la condición humana para anunciar a todos el amor del Padre.

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

      Partiendo de esta enseñanza, aprendamos también a construir la fraternidad, es decir, la comunidad solidaria de hombres y mujeres, adultos y jóvenes, sanos y enfermos, capaces de construir puentes y servir al bien común.

     Como Jesús, también nosotros podemos acercarnos a nuestro prójimo sin miedo, ponernos a su lado para caminar juntos en los momentos difíciles y gozosos, valorar sus cualidades, compartir bienes materiales y espirituales, animar, dar esperanza, perdonar. Alcanzaremos el primado de la caridad y de la libertad de los hijos de Dios. En un mundo enfermo de arribismo, que corrompe a la sociedad, esto es en verdad ir a contracorriente, es una revolución plenamente evangélica.

     Esta es la ley de la comunidad cristiana, como escribe también el apóstol Pablo: «con humildad, considere cada cual a los demás como superiores a sí mismo» (cf. Flp 2, 3).

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

     Como escribió Chiara Lubich: «¿Te das cuenta? En el mundo, las cosas siguen un orden completamente distinto. Rige la ley del yo [...] Y sabemos cuáles son las dolorosas consecuencias [...]: injusticias y prevaricación de todo tipo. Sin embargo, el pensamiento de Jesús no se dirige directamente a todos estos abusos, sino más bien a la raíz de la que brotan: el corazón humano. [...] Para Él, es necesario precisamente transformar el corazón y asumir, en consecuencia, una actitud nueva, necesaria para establecer relaciones auténticas y justas. Ser humildes no quiere decir solamente no ser ambiciosos, sino además ser conscientes de nuestra nada, sentirnos pequeños ante Dios y ponernos en sus manos, como un niño. [...].

   «¿Cómo vivir este humillarse? Practicándolo, como Jesús, por amor a los hermanos y hermanas. Dios considera hecho a Él lo que haces a los demás. Así pues, humillarse: servirles. [...] Y el ensalzamiento llegará ciertamente en el mundo nuevo, en la otra vida. Pero para quien vive en la Iglesia, ya se da este cambio radical de las situaciones. Pues quien manda debe ser como el que sirve. Así pues, la situación ya ha cambiado. De este modo, allí donde se viven las palabras en las que hemos profundizado, la Iglesia es ya para la humanidad un signo del mundo futuro»[1].

 

Leticia Magri



[1] Cf. C. LUBICH, Palabra de vida, octubre 1995: Ciudad Nueva n. 314 (10/1995), p. 33


PROGRAMACIÓN DE LAS VIGILIAS GENERALES EXTRAORDINARIAS

 


viernes, 2 de octubre de 2020

DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 2020, 27º DEL TIEMPO ORDINARIO

«LA PIEDRA DESECHADA ES AHORA LA PIEDRA ANGULAR»



     En esta parábola san Mateo nos narra la pasión de Cristo contada por Jesús. Es proclamada en Cuaresma. Es una llamada del amor de Cristo a su viña y nuestra falta de respuesta ante tanto amor derramado.

      Jesús habla del amor a su viña. De sus cuidados, de sus desvelos. Es un Amor incondicional. No hay duda de que esa viña es el pueblo de Israel, la Iglesia, el corazón humano. Todos son desvelos. Esta detrás el texto de Isaías 5. Y es un drama siempre actual ante la falta de respuesta y de desamor por parte de los que tienen el deber de cuidar a su viña.

    Las respuestas son desconcertantes. Increíbles. Un desprecio ante un Amo que solo quiere el fruto de su viña. A todos los enviados del Padre le rechazan, apedrean, no hacen caso, les maltratan. Es una respuesta que nos parece imposible por parte de los siervos, ante todos los cuidados del Amo.

    Cuando envía el Padre a su Hijo le sacan fuera de la viña, narra con precisión la pasión y lo matan fuera de los muros. Han cometido un error garrafal. La viña es nuestra y hacemos con ella lo que nos da la gana. Es como si sacaran lo peor de sí mismos, su profundo egoísmo, cerrados a la gracia de su corazón bueno. Es la frustración de la conversión por cerrarse a que la viña de fruto abundante. El Señor nos recuerda al final la responsabilidad de dar fruto nuestra viña.

 

+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo

                                                        Primado de España