TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

domingo, 13 de mayo de 2018

DOMINGO 13 DE MAYO DE 2018, 7º DE PASCUA - SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

«DESPUÉS, JESÚS FUE LLEVADO AL CIELO Y SE SENTÓ A LA DERECHA DE DIOS»



     Desde que Cristo resucitó nos ha convocado a Galilea. A la vida, donde está y transcurren los acontecimientos de la gente: “Id a Galilea y allí me veréis”. Si como decimos en Navidad, “la cosa empezó en Galilea” y es, en la Galilea de la vida, donde nos encontramos con la cita del Resucitado. Ahora, desde un monte, en Galilea, se realiza la Ascensión del Señor. Sube para seguir estando con los de abajo. Desaparece de nuestros ojos, pero no se aleja porque está con nosotros “hasta el final de los siglos”.
     Se va, pero se queda y nos descubre que la vida cristiana es subir y bajar. Subimos con el Señor. Ascendemos a lo más alto del cielo de su Corazón y Él nos envía a los que no conocen el Amor de los Amores, a los que viven en todas las periferias y en el valle de la desfiguración y de las lágrimas.
     El Misterio de la Ascensión, el ser elevado, forma parte única de la primera elevación en la Cruz derramando su sangre redentora. En la segunda elevación, resucitado, para que tengamos vida y la tengamos en abundancia, y, ahora, en la última elevación, es ascendido a lo más alto del cielo, como persona divina con su naturaleza humana.
     Ahora, en la Trinidad, podemos contemplar la humanidad de Cristo. Un Corazón humano que late de Amor “por amor a nosotros los hombres y por nuestra salvación”. Ahora, por la Ascensión, ninguna persona puede decir con argumentos que está sola. La soledad y el vacío lo llena de la presencia del Señor Resucitado y Ascendido, en nuestro corazón.
     La Ascensión nos recuerda que el Señor no quiere que vivamos “mirando al cielo”, sino que bajemos al mundo para que los hombres se encuentren con el Cielo que es Cristo, lo que les hará salir de tantos problemas que los corazones humanos, a veces, no pueden digerir.
     El Señor nos dice que sigue con nosotros, como con los de Emaús, “hasta el final de los tiempos”.

+Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres
 

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