«Mira
en lo profundo de tu corazón, mira en lo íntimo de ti mismo, y pregúntate:
¿tienes un corazón que desea algo grande o un corazón adormecido por las cosas?
¿Tu corazón ha conservado la inquietud de la búsqueda o lo has dejado sofocar
por las cosas, que acaban por atrofiarlo? Dios te espera, te busca: ¿qué
respondes? ¿Te has dado cuenta de esta situación de tu alma? ¿O duermes? ¿Crees
que Dios te espera o para ti esta verdad son solamente "palabras"?» «Se trata de dejar todo para seguir al
Señor... de manera especial, de modo profético. Yo espero de ustedes este
testimonio... tienen que ser hombres y
mujeres capaces de despertar al mundo». FRNCISCO pp
El
Santo Padre Francisco ha convocado el Año de la Vida Consagrada 2015, que en España coincide con el Año Jubilar
Teresiano; es un precioso regalo para
la Iglesia, a la vez que una gran oportunidad de evangelización.
Para celebrar dignamente en nuestra nación estos especiales
acontecimientos –y dado que son muchas las iniciativas proyectadas por
diferentes sectores– la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada y la
Comisión de Obispos y Superiores Mayores de la Conferencia Episcopal Española han
acordado organizar una única iniciativa conjunta de la vida consagrada en
España, que sea significativa, signo y expresión de la
comunión que vivimos y testimonio ante el pueblo de Dios de la belleza de la
consagración y la misión evangelizadora de la Iglesia. Tras estudiar el
calendario de eventos, se ha elegido realizarla en Madrid elsábado 3
y domingo 4 de octubre de 2015.
Esta única iniciativa conjunta tendrá
carácter celebrativo, formativo y festivo, acogiendo y proponiendo en su forma
y fondo las líneas maestras que se han señalado para el Año de la Vida
Consagrada: la memoria agradecida, gratitud que proviene de una historia de
llamada y conversión en el seguimiento de Cristo que marca nuestras vidas e
institutos; el amor apasionado y apasionante de vivir por Él —por su fuerza en
nuestra debilidad—, con Él en lo cotidiano de la existencia y en Él que nos va
purificando y configurando; y la esperanza gozosa de ser enviados de nuevo,
como discípulos y testigos, con el tesoro de la Palabra, el alimento de su
Cuerpo y el ungüento de la misericordia.
Se
trata de un importante momento de comunión eclesial, en el que
estamos invitados a participar
la vida consagrada y todas aquellas personas que deseen acompañarnos en esta
conmemoración tan especial y significativa.
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