TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

lunes, 2 de noviembre de 2026

INDULGENCIAS QUE SE PUEDEN DONAR A LAS ALMAS EL PURGATORIO

     Constitución Apostólica sobre las Indulgencias “Sacrarum Indulgentiarum Recognitio”

 

• “…La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1032)

• “Mediante las Indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las Almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1498).

• “La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1471)

 

REQUISITOS PREVIOS PARA OBTENER LAS INDULGENCIAS

 

    ¡Devoción! Es la palabra clave en todas las Indulgencias… asistir con devoción, orar con devoción, llevar los objetos benditos con devoción y cumplir con la Obra prescrita para ganar la Indulgencia, pero de nada servirán los actos realizados si no tenemos una verdadera devoción. Además, para obtener Indulgencia Plenaria es requisito primordial cumplir las condiciones siguientes en un mismo día.


1. Confesión sacramental. (Recientemente durante la semana, aunque recomendable el mismo día)

2.  Comunión, es necesario participar en la Santa Misa.

3. Oración por las intenciones del Papa, incluyendo Credo, Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

4. Obra de Caridad o de Penitencia: dar limosna o visitar a enfermos, ancianos, minusválidos, niños abandonados u otra persona en necesidad; dar ofrendas a instituciones de caridad o a la Iglesia; ayuno, abstinencia de comida, bebida o actividad agradable; o un ofrecimiento que requiera sacrificio.

5. Peregrinación a una de las Iglesias designadas.


   Los enfermos y ancianos imposibilitados de hacer la peregrinación pueden obtener la indulgencia ofreciendo a Dios sus sufrimientos y molestias; y cumpliendo con la Confesión, Comunión y oraciones indicadas frente a un altar en su casa.

   Las cinco condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día rezando a su intención un solo Padrenuestro y un Avemaría; pero se concede a cada fiel la facultad de orar con cualquier fórmula, según su piedad y devoción.

 

INDULGENCIAS SÓLO APLICABLES A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

DEL “ENCHIRIDION INDULGENTIARUM” DE S.S. PAULO VI

  

DEL 1 AL 8 DE NOVIEMBRE

X  Visitas al cementerio: Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio (aunque sea mentalmente) y que oren por los difuntos.

 

2 DE NOVIEMBRE – CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

X Visitas a Iglesias u Oratorio: Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio. Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos. En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

Del Enchiridion Indulgentiarum

18- Oficio de difuntos - Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente Laudes y Vísperas del Oficio de difuntos.

19- Desde lo hondo (De profundis) - Al fiel cristiano que rece devotamente el salmo Desde lo hondo (Sal 129 - 130)) se le concede indulgencia parcial.

46- Señor, dales el descanso (Requiem aeternam) - Señor, dales el descanso eterno, y brille sobre ellos la Y luz eterna. Descansen en paz. Amén. (cf. Ritual de exequias). Indulgencia parcial, aplicable solamente a las almas del purgatorio. 

DE LOS ESCRITOS DEL SIERVO DE DIOS D. LUIS DE TRELLES

LA MUERTE Y LA EUCARISTÍA 

   La muerte tiene la apariencia de un anonadamiento del ser y, por eso, nos repugna y produce un horror instintivo que solo la fe puede combatir con la seguridad de que sobrevive el hombre. Hay en el fondo de ese mismo horror una revelación de la eternidad que la criatura consciente desea y, en alguna manera prevé. Reside en el corazón humano un amor tal a la vida, que aún el más descreído, mira con horror al no ser y tiembla al recordar la noche que viene después del sepulcro.

   La sagrada eucaristía es el centro de nuestras creencias y, en el voluntario anonadamiento del Hombre-Dios, en su pasión y muerte de las que es memoria, nos da una prenda de la vida eterna. Este sublime abajamiento, fruto de un amor infinito, nos brinda un germen de resurrección que la gracia desarrollará. La muerte es para el creyente la puerta dorada de la vida eterna.

   Cuando los fieles se reúnen en el templo para conmemorar a sus hermanos en la fe que han fallecido, parece que la Iglesia quiere enjugar sus lágrimas recordándoles las hermosas palabras de Jesucristo en el evangelio de san Juan, capítulo VI: “Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá eternamente... El que come mi carne y bebe mi sangre tiene en sí la vida eterna y yo le resucitaré en el último día”. Se halla en estas consoladoras ideas algo más que la promesa de resurrección que la fe nos hace a todos los hombres: el Sacramento del altar es prenda de gloria futura y semilla fecunda de una feliz eternidad.

   Hermano mío que lees estas líneas, frecuenta todo lo que puedas el banquete real de Jesús: el que le comulga puede, cuanto es posible en la carne, por medio de la meditación detenida, conocer a Jesucristo asimilándose a Él por actos de contemplación, de unión y de amor en los preciosos instantes que siguen a la comunión. No te separes del pie del sagrario sin saborear la dulzura de este pan. No pierdas de vista que la comunión con buenas disposiciones y bien agradecida te asegura la eternidad feliz que el Señor te prometió en el Evangelio y que te colmará de la dicha que el apóstol anuncia. Sólo es preciso de parte del comulgante cooperar a esta bondad avivando la fe, fortificando la esperanza y encendiendo la caridad perfecta en aquel horno de fuego que atesora el Corazón de Jesús y que con su contacto nos comunica. El humilde pecador irá alcanzando la verdadera unión con Cristo, que se irá formando con él de una manera mística, pero real y efectiva.

   Si así lo hacemos, en la última hora veremos clara la afinidad que enlaza la Eucaristía, principio de eterna dicha, con la muerte natural, fin y remate de la vida, corta época de prueba que Dios nos otorgó en el tiempo para ganar el cielo.

La Lámpara del Santuario” Tomo XIII – Pág. 410 

sábado, 31 de octubre de 2026

miércoles, 28 de octubre de 2026

 

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

OCTUBRE:  SOBERANO SEÑOR SACRAMENTADO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar 

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

Señor de las virtudes, mi Dios, mi rey, mi amor.

   “Soberano Jesús Sacramentado: Os adoro con todo mi ser en ese trono del altar. ¡Oh corazón divino, fuente de caridad! Haced que os ame de veras. Haced que os ame siempre. Haced que os ame más. Haced que todas mis obras, deseos y pensamientos, absolutamente todos, sean fruto de vuestro amor. Así sea.” (LS V14 1883 p.354)

  "Soberano Señor Sacramentado" era una expresión muy querida para Luis de Trelles. Con ella empezó la oración de presentación de adoradores que él mismo escribió, pero también otras muchas. En esta expresión se unen dos atributos preciosos del buen Jesús: su soberanía y su presencia en el Sacramento por antonomasia. Parecerían características contradictorias, se diría que alguien que es soberano, que tiene la última palabra del gobierno, de la ley y de la justicia no puede a la vez esconderse bajo la humilde apariencia del pan. En nuestro mundo a los soberanos se les rodea de pompa y boato para impresionar a los súbditos, en el mundo divino, el Soberano por excelencia se esconde en la pequeñez y cotidianidad para acercarse a nosotros por amor. ¡Qué diferente es la lógica de Dios!¡Qué privilegiados somos de conocer este secreto que ha sido revelado a los sencillos para poder acercarnos con familiaridad ante nuestro Rey cada noche de vigilia! Él merece todo nuestro amor y que todo en nosotros provenga de su Amor y tienda a su Amor.

   Trelles también llama a Jesús "Señor de las virtudes". Es un título precioso. Toda virtud puede verse brillante en el corazón de Cristo: la prudencia, la justicia, la templanza, la fortaleza…. Pero por encima de ninguna otra la caridad. En su pecho encontramos la fuente de esta agua viva que tanto necesita el mundo. Cuando la sed nos oprime, cuando la piel se nos agrieta… acudamos a la fuente, hidratemos nuestra alma.

   ¿Cómo puede ser un altar a la vez un trono? ¿Acaso no es el altar donde se sacrifica la víctima? ¿Cómo puede ser también el lugar donde se asienta el príncipe? Sólo cuando es el mismo Rey quien se ofrece como Víctima de Amor por sus súbditos, cuando su Ley es la de la entrega… Entonces sí, el altar es el trono, no en vano la Cruz estaba rematada por aquellas palabras: Jesús Nazareno, Rey de los judíos

   En esta noche de adoración pidamos con Luis de Trelles un amor verdadero, eterno y total hacia el Corazón de Jesús que se nos entrega como rey y como víctima, como soberano y como sacramento, como Dios y como alimento.

Preguntas para el diálogo y la meditación.

■ ¿Recuerdas alguna otra oración apropiada para el momento de la exposición?

■ ¿Qué virtudes te parecen más visibles en Cristo?

■ ¿Cómo podemos unirnos al reinado y al sacrificio de Jesús?


sábado, 3 de octubre de 2026

EL MES DEL ROSARIO

   Desde niños conocemos muchos que la devoción al Santo Rosario y el día del Domund, son dos hitos fijos en el recorrido cristiano del mes de octubre.

 ■ Fijándonos en el Rosario sabemos que es una devoción esencialmente contemplativa que nos alienta a mantener viva nuestra fe y nos ayuda a vivirla con alegría y entrega a favor de lo que Dios espera de cada uno, especialmente acompañados de nuestra Madre del cielo.

  Un teólogo de nuestros días, el Dominico Edwar Schillebeeckx, nos describe las riquezas que contiene esta oración mariana. Escribe: “El Rosario es símbolo de fe sintético y psicológico en forma de plegaria meditada; es una plegaria que resume todo el dogma redentor… Orando el pueblo de Dios se ancla más fuertemente en los dogmas de la fe. Rezando el Rosario… se identifica con María en la evolución de su vida con Cristo y revive, por Él en la fe, la esperanza y la caridad, todas las fases de la vida de Cristo”.

■ Rezado en público el Santo Rosario es una solemne oración dialogada. Lo que se pretende con ello es enseñar a los fieles, sobre todo a las nuevas generaciones, a pensar y meditar sobre los fragmentos intercalados de la vida del Señor y de la Virgen, es decir, sobre lo que se enuncia en cada misterio. Se nos invita a profundizar en el amor a Nuestro Señor Jesucristo y a Nuestra Señora, para tratar de imitar lo que amamos.

   Hemos de procurar evitar que el rezo del Rosario, tanto en público como en privado, se haga deprisa o de cualquier manera. Difícilmente se podrá conseguir que la dignidad, atención y devoción de esta preciosa oración obtenga sus frutos, si se hace con precipitación y falta de sentido. Debería ser un propósito en nosotros cuidar y revisar cómo se reviven en nosotros los momentos más importantes y significativos de la historia de la salvación, acompañados de nuestra Santísima Madre.

■  El Rosario es una oración sencilla y accesible a todos: grandes, pequeños, laicos y clérigos, cultos y menos formados. Es la oración, sobre todo de los ancianos y enfermos. Cerca de ellos, al alcance de sus manos, suele estar el Rosario y lo ven sus hijos y sus nietos.

  Propongamos, especialmente durante este mes, ser apóstoles del Rosario. Quien, como María y juntamente con ella, conserva y medita asiduamente los misterios de la vida de Jesús, va asimilando progresivamente sus mismos sentimientos. Quien experimenta personalmente la belleza y profundidad de esta oración será un apóstol de esta bendita oración. Sacerdotes, padres y abuelos, catequistas y educadores: pongan en manos de un niño o de una niña bien pronto el Rosario, recen con ellos, y estará creciendo y haciéndose un buen cristiano…

¡Santísima Virgen del Rosario, intercede por nosotros!

     + Ramón del Hoyo, Obispo emérito de Jaén, de una Carta Pastoral.

viernes, 2 de octubre de 2026

miércoles, 23 de septiembre de 2026