TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 5 de julio de 2024

SAN FERNANDO  ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS EN EL 125º ANIVERSARIO FUNDACIÓNAL DE SU SECCIÓN 


    Durante la noche del sábado 29 al domingo 30 de junio celebramos la tradicional Vigilia de las Espigas en la parroquia de Ntr.ª. Señora del Carmen Coronada de la ciudad de San Fernando, para conmemorar los 125 años transcurridos desde la fundación de la Sección Isleña, coincidiendo con este año Jubilar de la Eucaristía.

  Organizada por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española para agradecer a Dios, de manera particular, por tantos años de vida adoradora nocturna como ha cumplido esta Sección gaditana. Y en esta ocasión contando con la presencia de las Secciones de Cádiz, San Fernando ANFE, Barbate ANFE, puerto Real, San Roque, Ceuta,  Chiclana de la Frontera, y la de San Fernando ANE que ejerció de anfitriona.

  Comenzaba esta querida Vigilia con la tradicional procesión de Banderas que, seguidas por los Adoradores participantes, partía desde los patios del Colegio de los PP. Carmelitas hasta el Templo, continuando con el saludo del Presidente diocesano que recordaba, en palabras de D. Ricardo Garrido, Presidente-fundador de la nueva  Sección… que -“ es preciso confesar en público y privado que amamos a Cristo que le adoramos y reconocemos como único Dios y Señor… ¡Adoradores nocturnos, enorgulleceos de serlo! No rehuséis el honor tan grande que habéis aceptado, y perseverad en la Obra […]”-

  Con el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió nuestro querido Consiliario D. Guillermo Domínguez Leonsegui y concelebrada por los presbíteros colaboradores de la Obra, los Rvds. D. Luis Pedro González y D. Emilio Sánchez OCD, continuaba la celebración.         

     En su homilía, D. Guillermo, tras felicitarnos cordialmente por este ANIVERSARIO, nos  exhortó a -“…que seamos constructores de esperanza, de vida y de alegría a imitación de Él; y que no nos importe la incomprensión del mundo, limitándonos  cumplir su voluntad que sabemos es el único futuro, poniéndolo todo a los pies del Divino Sacramento […]”-


  Tras los turnos de vela al Santísimo Sacramento, que ocuparon toda la noche, se continuó con el rezo del Santo Rosario y la oración de Laudes que, acompañados en esta ocasión del Rvd. D. Mario Luis Almario, finalizamos con la bendición Eucarística.

  Despuntando el alba, y tras la procesión Eucarística desde el Templo parroquial hasta el altar preparado en los patios del Colegio del Sagrado Corazón, el Rvd. D. Guillermo Domínguez, Consiliario diocesano de la Adoración Nocturna, impartía la Bendición Eucarística  sobre el mar y los campos de nuestra diócesis así como sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de  la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.

   Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2024, donde se puso un sentido broche de oro al 125º aniversario fundacional de la Sección de San Fernando, que había comenzado la noche anterior sobre las 23.30 horas.

  Con el canto de la Salve y la despedida del Consiliario Diocesano, donde agradeció expresamente a las Secciones Isleñas, tanto masculina como femenina, y a los RR.PP. Carmelitas toda su disponibilidad y las esmeradas atenciones recibidas; se puso rumbo a las poblaciones de destino con un piadoso obsequio que nos hará recordar durante mucho tiempo este sentido ANIVERSARIO.

 

martes, 25 de junio de 2024



PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

 

JUNIO :  ADORAR AL ENMANUEL

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS


MISTERIUM FIDEI

  “Dios ha afirmado y apoyado su palabra con testimonios irrefutables, y al alcance de la razón humana. El hombre sabe que Dios es infinitamente superior a él, que no puede ni quiere engañar a nadie, y que tiene el derecho de pedir al hombre que le honre por un acto de fe en su palabra, por increíble que sea esta palabra a su limitada inteligencia. Entonces se somete y dice ¡Dios mío, creo! Y lo dice con amor, porque sabe que honra a Dios y le agrada con su fe. Ved ahí un gran acto de virtud. Ved ahí una fe digna de la mirada de Dios, y de los ángeles. Ved ahí un corazón sumiso que mueve el corazón de Jesús, y hace descender sobre él grandes gracias” (L.S. Tomo VII 1876 pág. 409-420). La Eucaristía es misterio de fe como ninguno. Tenemos el testimonio irrefutable de Dios “esto es mi cuerpo”, “esta es mi sangre”, Dios tiene derecho a que le creamos, porque no puede ni engañarse ni engañarnos. Nuestra inteligencia tan limitada es elevada con ayuda de Jesús, y asentimos al gran misterio ¡Creo Jesús! En tu presencia Eucarística y en todo lo que tú nos revelas. Tu palabra es infalible. Adoro y creo Jesús, que esta sea nuestra oración en esta noche.

  En un mundo de incredulidad, donde tanta gente ha perdido la fe, donde se burla la autoridad de Dios y de la Iglesia para enseñarnos lo que no sabemos, nosotros queremos creer. Pidamos hoy al Señor, que nuestra fe nos acompañe a lo largo de nuestra historia, y que la fe nos eleve al cielo. “La naturaleza sacramental de la fe alcanza su máxima expresión en la eucaristía, que es el precioso alimento para la fe, el encuentro con Cristo presente realmente con el acto supremo de amor, el don de sí mismo, que genera vida. En la eucaristía confluyen los dos ejes por los que discurre el camino de la fe. Por una parte, el eje de la historia: la eucaristía es un acto de memoria, actualización del misterio, en el cual el pasado, como acontecimiento de muerte y resurrección, muestra su capacidad de abrir al futuro, de anticipar la plenitud final. Por otra parte, confluye en ella también el eje que lleva del mundo visible al invisible. En la eucaristía aprendemos a ver la profundidad de la realidad. El pan y el vino se transforman en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que se hace presente en su camino pascual hacia el Padre: este movimiento nos introduce, en cuerpo y alma, en el movimiento de toda la creación hacia su plenitud en Dios”. (Lumen fidei 44)

  Como las dos direcciones de una cruz, la fe nos impulsa hacia adelante y nos eleva hacia arriba. Nos hace penetrar en lo alto y lo ancho del Amor de Cristo en la Eucaristía. Vemos con mayor profundidad que a simple vista, es como un telescopio que nos hacen ver más lejos o un microscopio que nos permite ver detalles escondidos. Acercarse a Jesús requiere fe: ¡grande es tu fe!, ¡tu fe te ha salvado! Son muchas las ocasiones en que Jesús alaba en los evangelios la fe de algunos de sus discípulos. Pero otras veces les reprocha ¡hombres de poca fe! ¡oh generación incrédula! Hoy nos sentimos así, tenemos fe en la Eucaristía, pero en realidad, si tuviéramos fe como un granito de mostaza… Pidamos más fe.

  Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?» Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.» Acudamos a Jesús, como aquella gente, corriendo a saludarle, sorprendidos de su presencia entre nosotros, presentemos el motivo de nuestra dificultad: los malos espíritus no nos dejan ponernos en postura de adoración. Para ellos nada hay más humillante que inclinarse respetuosamente ante Jesús y prestar atención a su palabra.  Él les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!» Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos.

  Pero los mismos espíritus caen ante la Presencia Majestuosa de Jesús. Nosotros también nos inclinamos, pero voluntariamente, y reconocemos con pena, que Jesús tiene razón, que nuestra fe es muy poquita, que apenas nos creemos que Jesús pueda librarnos de las malas inclinaciones, de las culpas acumuladas… con timidez le decimos, si puedes… 

  Entonces él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?» Le dijo: «Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.» Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!» Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!» Y ante aquella muestra de debilidad, Jesús parece airado ¿cómo que si puedes? ¡Puedo, pero tú has de tener fe! En realidad, es una cara de enfado un poco engañosa, Jesús está llevándonos a una súplica más confiada, más auténtica: ¡Creo, pero aumenta mi pobre fe!

  Sea esta hoy nuestra adoración, como la de aquel hombre, humillándonos ante su presencia, reconozcamos nuestra limitación y acudamos a su poder: puedes Jesús, lo creo, y puedes tanto, que puedes incluso fortalecer mi fe.

  Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?» Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.» Fe y oración, fe y adoración, no hay otra receta para expulsar algunos malos espíritus. Los santos lo han tenido siempre muy claro. San Manuel González, propuesto por Juan Pablo II como modelo de fe eucarística nos decía…

   «¡Está aquí! ¡Santa, deliciosa, arrebatadora palabra, que dice a mi fe más que todas las maravillas de la tierra y todos los milagros del Evangelio, que da a mi esperanza la posesión anticipada de todas las promesas, y que pone estremecimientos de placer divino en el amor de mi alma! ¡Está aquí! Sabedlo, demonios que queréis perderme, enfermedades que ponéis tristeza en mi vida, contrariedades, desengaños, que arrancáis lágrimas a mis ojos, pecados que me atormentáis con vuestros remordimientos, cosas malas que me asediáis, sabedlo, que el Fuerte, el Grande, el Magnífico, el Suave, el Vencedor, el Buenísimo Corazón de Jesús está aquí, ¡aquí, en el Sagrario mío! «Padre eterno, ¡bendita sea la hora en que los labios de vuestro Hijo unigénito se abrieron en la tierra para dejar salir estas palabras: «Sabed que yo estoy todo los días con vosotros hasta la consumación de los siglos»!

Preguntas para el diálogo y la meditación. 

  ¿Qué sería de mí si perdiera la fe en la Eucaristía?

  ¿Mis actitudes en la Iglesia corresponden a mi fe eucarística?

  ¿Me duele cuando tengo noticia de una profanación?


sábado, 25 de mayo de 2024

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA PÉREZ MOSSO, NUEVO PRESIDENTE DE LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA


     Economista de profesión, comenzó como Adorador Nocturno en Bilbao. Fue secretario diocesano de la Adoración Nocturna Española (ANE) en esta localidad vasca, de 1985 a 1989, y luego adorador en Boadilla del Monte desde 1990 y presidente de esta sección desde 2010. Luego fue nombrado vicepresidente del Consejo Nacional de ANE desde 2017 y presidente diocesano de ANE Getafe desde noviembre 2015 hasta septiembre 2023. Recientemente fue elegido Presidente Nacional de la Adoración Nocturna Española (ANE) en el pleno celebrado el 25 de febrero de 2024.

¿Cómo conoció la Adoración Nocturna Española?

  En Barcelona hay un grupo de Schola Cordis Iesu, que nació del Apostolado de la Oración y de las congregaciones marianas, … junto con otro grupo de personas, promovieron la fundación de la sección de la Adoración Nocturna Española (en adelante ANE) en el templo expiatorio del Tibidabo, con vigilias de toda la noche todos los días del año.

  Yo vivía en San Sebastián, y en la década de los 60, … se creó allí otro grupo de Schola Cordis Iesu. yo me incorporé al mismo al comenzar los estudios universitarios en Bilbao.

  Junto con otros amigos de San Sebastián, fuimos a la Adoración a una iglesia del casco viejo. Las vigilias eran de toda la noche, con su “junta de turno”, reflexión espiritual, rezo de Santo Rosario, Misa con vísperas, y varios turnos de vela. Por la mañana rezábamos los Laudes, Bendición y Reserva del Santísimo, para terminar a las 6, como era habitual hasta la reforma de ANE. Recuerdo algunas en Baracaldo hasta las 5:30 porque en la vigilia había varias personas de Altos Hornos de Vizcaya y tenían que trabajar en el turno de mañana de 6 a 2, es decir, de la adoración a la fábrica.

  Allí conocí a gente muy buena, recia y sacrificada, personas que seguían el consejo de D. Luis de Trelles, nuestro Venerable fundador que decía “… no puede haber ocupación mejor ni que más bien responda a la vocación del cristiano que la de adorar a Jesús Eucaristía, de día o de noche…”

¿Cómo llegó a ocupar diferentes cargos de gobierno en la ANE?

  Confieso que de joven no me gustaba asumir cargos de responsabilidad, ayudaba y colaboraba, pero rehuía de cargos. Fue en 2010, cuando me nombraron presidente de la Sección de Boadilla del Monte, donde vivo desde hace 35 años. Mi director espiritual me dijo algo que nunca olvidaré, “José Mari, ahora tendrás que dirigir y organizar a ese grupo, pero lo importante no es eso. Lo importante es que Dios te ha confiado a un grupo de adoradores y tendrás que ser como un buen pastor, llevarlos por buenos caminos, darles buenos pastos y preocuparte por cada uno de ellos. Y un día Dios te preguntará: ¿Qué hiciste con el grupo de adoradores que te confié?”. Sentí deseos de dimitir …

  En ese año me eligieron para ser presidente diocesano de ANE en Getafe, hasta 2023. Supuso ser más responsable y tomarme más en serio la adoración, visitar todas las secciones en sus adoraciones, pedir mucho a Dios por todos los adoradores y por el fomento de ANE.

¿Qué supuso para usted poder presidir esta histórica entidad?

  Confieso que tengo un doble sentimiento. Cuando uno conoce un poco a nuestro Venerable fundador y toda su obra, me siento muy indigno para ser su sucesor. Hay una desproporción absoluta, pues a D. Luis de Trelles no le llego ni a la suela de sus zapatos en ninguna de sus facetas. Después hablaré un poco de él.

  Pero por otro lado veo que el Sagrado Corazón de Jesús, en quien confío cada vez más, es el que ha decidido que yo asuma esa responsabilidad y Él me tendrá que ayudar para realizar bien ese cometido …

¿Qué frutos ha visto en todos estos años en su vida y en la de los adoradores?

  La Adoración Nocturna es una obra que ha dado santos, beatos y venerables. Ya vamos por los cerca de 200 en España. El mayor grupo son los adoradores beatificados mártires en la guerra.

  Pero yo creo que hay muchos más santos anónimos, personas que han sido fieles adoradores, que han acompañado a Jesús en el silencio de la noche y se han dejado abrazar por él con carácter contemplativo y expiatorio. He conocido a alguno de estos que para mí han sido verdaderos modelos.

  Caso especial es el de D. Santiago Arellano Hernández, fallecido hace 6 meses, catedrático de Literatura, padre de familia y Adorador Nocturno navarro. Unió su fervor eucarístico, al conocimiento de la literatura del siglo de oro español, sobre todo como manifestación de la fe religiosa profunda y arraigada de un pueblo. Muy buen conocedor de Trelles, lo comprendió y nos dio muchas charlas apasionadas sobre el celo y el incendio de amor al Santísimo Sacramento que devoraba el corazón de D. Luis.

¿Cuál es la importancia de esta asociación en la vida de la Iglesia en España?

  El mismo D. Santiago Arellano nos decía: “La Adoración nocturna, como agrupación de seglares nace para poner remedio a los grandes males espirituales que están devastando a Europa, desde el siglo XIX especialmente, y que se prolongan hasta nuestros días… Como lo estamos viendo, en un proceso creciente, de eliminar a Dios del corazón de nuestros hijos, hasta reducirlo a una palabra vacía sin referente… apareció por primera vez en Roma en 1809 para suplicar a Dios la liberación del Papa Pío VII, prisionero de Napoleón y que cuando en 1814, después de Waterloo, Su Santidad volvió a Roma y atribuyó el suceso a María Auxiliadora … y a las oraciones del grupo de adoradores porque sus súplicas habían sido escuchadas por el Señor. En Francia nace La Adoración Nocturna en 1848 … al conocer que la revolución había triunfado en Roma, y que el papa Pío IX había tenido que refugiarse en Gaeta, puerto al sur de Roma, animó a aquellos primeros asociados a poner en práctica inmediatamente su proyecto.

  La Adoración Nocturna en España nace providencialmente por influencia de la francesa, en una de cuyas veladas, como todos sabemos, Don Luis sintió la inspiración de llevarla a España. Fijémonos en qué fechas desde el 62 hasta el 77, años de persecución religiosa virulenta y martirial. Don Luis sabía que el arma más poderosa para frenar e incluso vencer esta infernal conspiración contra el Señor, no eran las de la violencia y fuerza sino las de la oración que transforma los corazones de impíos en piadosos, de témpanos de hielo en fuego ardiente de amor.

  La adoración nocturna tiene la misión de brindar la oportunidad a todos los fieles de poder intimar con el Señor, de poder estar durante un tiempo de la noche, claro que alabando, claro que adorando, claro que reparando, claro que suplicando por nuestras familias, por nuestra Patria y por el mundo entero, pero sobre todo palpando que no se trata de un monólogo que pronunciamos en voz alta por si alguien nos escucha, sino de un coloquio con Aquel que sabemos que nos ama y que si pones atentos los oídos, puedes oír sin palabras su voz. La Adoración Nocturna es una escuela práctica, donde aprendemos que el secreto de la verdadera religión es el amor, que no es una cuestión de saber mucho sino de amar mucho; que solo enamorados de Cristo en respuesta al amor que Él nos tiene, permaneceremos enhiestos en la tormenta que nos zarandea hasta amenazar arrancarnos de raíz. Sólo en el amor permaneceremos firmes sabiendo del amor que nos profesa nuestro Dios y que al amor solo con amor se paga”.

¿Por qué afirma que la vida del fundador D. Luis de Trelles fue realmente apasionante?

  D. Luis de Trelles fue un hombre polifacético por la variedad e importancia de la acción llevada a cabo en ámbitos profesionales muy diversos. Fue Fiscal; auditor del Ejército; diputado en el Congreso; periodista, cooperador en España de las Conferencias de San Vicente de Paúl; jurisconsulto y letrado de pobres; presidente de la Comisión de Abogados Católicos defensores de la Iglesia; promotor y actor del canje de 40.000 prisioneros en la III Guerra Carlista; propagador por toda España del Culto Continuo a Jesús Sacramentado, fundador de la Adoración Nocturna, de la Asociación de Camareras de Jesús Sacramentado. Fue fundador, propietario, director y casi único redactor de La Lámpara del Santuario, escribiendo cerca de 10.000 páginas, ejemplo único de apostolado intelectual en el convulso S. XIX. En 2015 ha sido declarado Venerable por su santidad el Papa Francisco.

¿Cómo van preparando los actos del 150 aniversario, que se celebrarán en unos años?

  La primera vigilia tuvo lugar en Madrid el 3 de noviembre de 1877 y por tanto en 2027 celebraremos los 150 años de vida. Por este motivo se ha constituido un pequeño comité para preparar esta efeméride, grupo formado por miembros del Consejo Nacional, Consejo de Madrid y la Fundación Luis de Trelles. Ya se han tomado algunas decisiones, tales como:

-Oración conmemorativa del 150 aniversario, ya aprobada con licencia eclesiástica

-Logotipo celebración 150

- Convocatoria de una vigilia extraordinaria y unas Jornadas sobre D. Luis de Trelles en Zamora, los días 22 y 23 de septiembre de 2024 (D. Luis falleció en Zamora y está enterrado en su catedral).

-Carta dirigida a todos los presidentes diocesanos y miembros del Consejo Nacional

-Apartado especial en la web nacional para ir informando sobre el 150 aniversario.

-Preparación de Vigilias Nacionales en Zaragoza (2025) y Valencia (2026)

  Queremos en estos años dar a conocer mejor a su fundador, a falta de un milagro realizado por su intercesión para ser declarado beato. Su manera de obrar es fruto de su fuerte espiritualidad, era un profundo místico, locamente enamorado de la eucaristía, y a ella le dedicó La Lámpara del Santuario, sus Virtudes Eucarísticas, su labor incesante en la fundación de cerca de 70 asociaciones eucarísticas, sus desvelos por la creación de 50 Secciones de la Adoración Nocturna. Pero sobre todo queremos recuperar su espiritualidad, su amor loco por la Eucaristía, la vigilia como él deseaba que se realizaran. Hace cerca de 50 años la Adoración Nocturna adoptó la decisión de abreviar el tiempo total de la vigilia a 5 horas. Creo que aquello fue una decisión tomada con criterios mundanos, acortamos y así seremos más. En mi modesta opinión aquella decisión fue un grave error.

¿Cómo valora la proliferación de capillas de adoración perpetua en España?

  Es algo muy positivo y que está teniendo muchos frutos. En estos tiempos que vemos que la práctica religiosa está descendiendo, sin embargo, la Adoración Eucarística, en cualquiera de sus muchas manifestaciones está creciendo mucho. El Espíritu Santo está soplando con fuerza a favor de la Adoración. …  La Adoración Nocturna y la Perpetua se complementan.

Por Javier Navascués


viernes, 24 de mayo de 2024

miércoles, 8 de mayo de 2024

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

MAYO ADORACIÓN Y SACRIFICIO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS


HOSTIA SANCTA 

     "¡Qué hostia la del altar! ¡Qué sacerdote Jesús! ¡Con qué sentimiento y fervor se ofrece! ¡Con cuáles disposiciones hizo su holocausto, y dura su acción, siquiera sea incruenta, y se perpetúa y queda inmanente en el orden sobrenatural! ¡Qué aroma purísimo despide aquella víctima santa, presentada ante el excelso trono del Dios inmortal! ¡Qué frutos óptimos puede reportarnos esta oblación dignísima, si nos unimos en el espíritu, humano y divino a un tiempo, del verbo encarnado, crucificado, muerto, resucitado y ascendido a los cielos, y sentado eternamente a la diestra del Padre! ¡Cómo podemos subir por él la escala de oro de la contemplación y de la oración, elevándonos de virtud en virtud, llevados por Jesucristo, como polluelos de águila, a las elevadas regiones del espíritu, y en cierto modo cubiertos o sobre vestidos de sus méritos, como dice san Pablo! Materia es ésta digna de meditación profunda, y capaz de elevar el alma cristiana a las altas cumbres de la contemplación sublime, desde las que el espíritu lo escudriña todo, hasta las cosas ocultas de Dios (L.S. (1872) T.III, p.201-204).

     A veces nos olvidamos de que la Eucaristía tiene una dimensión netamente sacrificial. Por eso la ofrece un sacerdote. El oficio propio de un sacerdote es ofrecer el sacrificio. El Sumo y Eterno Sacerdote es Jesús, el gran sacrificio, uno y para siempre eficaz es el que Él ofrendó en la Cruz. La Eucaristía no es otro sacrificio, sino el mismo de la Cruz.

     Cuando en nuestras vigilias de adoración empezamos con la Santa Misa, lo hacemos con un profundo sentido teológico. Adoramos una hostia, una víctima sacrificial, por eso nos unimos a ella en la ofrenda, y luego prolongamos su sentido en la adoración. Se trata de que uniéndonos a Cristo podamos subir como llevados por él a las alturas del amor divino. “Sacri-ficio” es hacer algo sagrado, separarlo totalmente de lo profano ofreciéndoselo a Dios para resultarle agradable. Para que aplaque su santa justicia ofendida. Que la Eucaristía es sacrificio está en las mismas palabras de la consagración: “que se entrega” “que se derrama” “para el perdón de los pecados” “por vosotros y por muchos”. Por eso nos ponemos de rodillas en ese momento santo, para adorar el sacrificio que nos salva.

     «(Cristo), nuestro Dios y Señor [...] se ofreció a Dios Padre [...] una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) la redención eterna. Sin embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio (Hb 7,24.27), en la última Cena, "la noche en que fue entregado" (1 Co 11,23), quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana) [...] donde se representara el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz, cuya memoria se perpetuara hasta el fin de los siglos (1 Co 11,23) y cuya virtud saludable se aplicara a la remisión de los pecados que cometemos cada día (Concilio de Trento: DS 1740).

     El sacrificio necesita eso: un sacerdote, una víctima y una ofrenda, cuando en la Santa Misa se renueva el sacrificio de la Cruz, coincide el sacerdote (mediante el sacramento del orden) y la víctima (mediante el sacramento de la eucaristía), sólo varía el modo de ofrecerse pues ya no es cruento y sangriento como en el Calvario. Jesús ya está resucitado y glorioso, y esa victoria no se la quita nadie. Jesús desde el Cielo sigue presentando al Padre su único sacrifico, por su eficacia se perdonan nuestros pecados.

     En el Antiguo Testamento el sacerdote ofrecía muchos tipos de sacrificio, cada día la sangre de animales y ofrendas vegetales se ponían sobre el altar para buscar la paz, el perdón y otras gracias divinas. El Templo era el centro del Pueblo de Israel, hecho según el modelo del templo celestial, fue diseñado por Moisés al dictado de Dios. Pero todo aquello eran figuras de lo auténtico y verdadero que nosotros vivimos en la Misa y Adoración. Así nos lo enseña el Nuevo Testamento: (Hb 9, 25-28) Pues no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro, y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra cada año en el santuario con sangre ajena. Para ello habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio. Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado a los que le esperan para su salvación.

     Con una sola ofrenda, en el que se identifican Sacerdote y Víctima, con su propia sangre, Jesús ha sido capaz destruir totalmente el pecado para siempre. No necesita repetirlo, un solo acto sacrificial ha conseguido lo que no podían los miles de sacrificios anteriores: entrar eficazmente en el Cielo, el auténtico templo de Dios, y desde allí esperar a que todos los enemigos sean puestos como estrado de sus pies.

   Deberíamos ser muy conscientes de que cuando nos ponemos de rodillas ante el Cristo Hostia, Jesús está ofrecido al Padre para destruir nuestro pecado. ¿Acaso no merece eso adoración por nuestra parte? ¿No es motivo profundo para inclinar nuestro orgullo? El nombre de “Misa” significa “enviada” en latín. ¿Qué ha sido enviada? ¡La ofrenda del sacrifico hasta el altar del cielo!

     Los santos tenían clara conciencia de este tesoro de la Iglesia, la Misa es el sacrificio de la Ciudad de Dios: «Esta ciudad plenamente rescatada, es decir, la asamblea y la sociedad de los santos, es ofrecida a Dios como un sacrificio universal por el Sumo Sacerdote que, bajo la forma de esclavo, llegó a ofrecerse por nosotros en su pasión, para hacer de nosotros el cuerpo de una tan gran Cabeza. Tal es el sacrificio de los cristianos: "siendo muchos, no formamos más que un sólo cuerpo en Cristo" (Rm 12,5). Y este sacrificio, la Iglesia no cesa de reproducirlo en el Sacramento del altar bien conocido de los fieles, donde se muestra que en lo que ella ofrece se ofrece a sí misma (San Agustín, De civitate Dei 10, 6).

   Vivir nosotros el sacrificio de Jesús, ofrecerlo como sacerdotes y ofrecernos como víctimas nos permitirá subir hasta el sol divino elevados por los méritos de Jesús como anhelaba también santa Teresita: ¡Oh, Verbo divino!, tú eres el Águila adorada que yo amo, la que atrae. Eres tú quien, precipitándote sobre la tierra del exilio, quisiste sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el centro del Foco eterno de la Trinidad bienaventurada. Eres tú quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será ya para siempre tu morada, sigues viviendo en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una blanca hostia… Águila eterna, tú quieres alimentarme con tu sustancia divina, a mí, pobre e insignificante ser que volvería a la nada si tu mirada divina no me diese la vida a cada instante. (Santa Teresita, Historia de un Alma).

 

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Soy consciente de esta dimensión de la Misa?

¿Me ofrezco yo mismo como víctima junto con Jesús en el ofertorio?

¿Pido por los sacerdotes que tengo cerca?

 

martes, 7 de mayo de 2024

¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS USAMOS LOS CRUCIFIJOS?


¿Qué es la cruz para el católico?

     En el Antiguo Testamento y en toda la cultura religiosa antigua, la cruz es tan solo un instrumento de suplicio, sin ninguna connotación salvífica (Gén 40,19; Deut 21,23; ver Gál 3,13). Pero Dios elige la cruz para que su Hijo Jesucristo muera en ella (Mc 15,1315.24-37; Mt 27,26.31-50; Lc 23,21-23.26.46; Jn 19,15-30) y mediante su muerte en cruz salve al mundo (Ef 2,16; Col 1,20; Fil 2,8; Heb 12,2; 1 Pe 2,24). A partir de este misterioso designio de Dios (1 Cor 1,23) la cruz, en su sentido físico cuando lo requieran las circunstancias, y siempre en sentido espiritual, se ha convertido en camino inesquivable para alcanzar la salvación (Mc 8,34; Mt 16,24; Lc 9,22; Gál 2,19; 3,1; 6,14; Fil 3,12; ver 1 Cor 2,2).

     Para nosotros se ha convertido en la señal del cristiano:

   "Como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre para que todo el que crea en Él tenga vida eterna" (Juan 3, 1415). De la misma manera que los israelitas recuperaron la salud al mirar a la serpiente, nosotros somos curados al mirar al Hijo de Dios levantado en la Cruz, convirtiendo la cruz en la puerta que da paso a la gloria.         Pero no solo es el signo de salvación con el cual el Dios hecho carne derrotó a Satanás, también es la señal del discípulo de Cristo: 

  "El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí". (Mateo 10,38). "Si alguno quiere venir en pos de Mi niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame". (Mt 16, 24). 

    Ser cristiano es aprender amar, con un amor como el de Cristo, amor hasta la cruz, por ello la cruz representa nuestras dificultades de la vida, nuestros dolores, nuestras penas, pero ver en ella clavada al Salvador, es lo que nos da fuerzas para tomarla y seguir adelante. Si somos dignos seguidores de Cristo, cargaremos con la cruz. La representación física de la cruz en forma de crucifijo, no es otra cosa que una señal o marca para recordarnos esto.

   Por eso es que el propio apóstol san Pablo, cuando hablaba a los Corintios, hacía dos grupos: aquellos que se pierden, y los que se salvan. Para los primeros la cruz es necedad y locura, se han quedado en el AT donde este símbolo significa instrumento de suplicio, pero para los que salvan, aquellos tienen la ley completa, la de Cristo, la Cruz se ha convertido en Poder de Dios: "Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan es poder de Dios" (1 Cor 1,18).

   Al ser poder de Dios para los que se salvan, es instrumento entonces de gloria, que sea poder de Dios no significa le estemos dando poderes a la Cruz, sino que el Dios estuvo en ella crucificado, y por eso es tan importante, porque en ella manifestó todo su poder.  El mismo san Pablo conociendo la importancia de la cruz, presenta a Cristo como crucificado a los Gálatas: "¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? " (Gálatas 3,1).

   Es muy probable que San Pablo usara el signo de la cruz para enseñar a los Gálatas como fue la muerte de Cristo. Por ello parte importante de la predicación de San Pablo será el misterio de la cruz, (Gálatas 6,14; Fil 3,18). ¿Por qué era necesario que Cristo se presentara como crucificado ante los gálatas? Para que dieran suficiente importante al sacrificio redentor de Cristo, de la misma forma nosotros al ver la cruz, recordamos este sacrificio, y esto nos hace vivir en consecuencia con nuestra fe. La cruz para nosotros será entonces la señal que nos identifica con Cristo, como lo fue la “tau” en el pueblo hebreo: "Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella". (Ezequiel 9,4)…

¿Desde cuándo se usa la cruz en el cristianismo?

     Una vez dada la argumentación bíblica, hemos de recurrir a la historia para ver si es cierto la cruz es un símbolo de la Iglesia primitiva, ¿los primeros cristianos usaban la cruz? Veamos que . Aquí dejaré algunos textos de los primeros siglos:

SAN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA… Stromata Libro VI: (siglo III)…      Hay quienes dicen que los trescientos codos son símbolo del signo del Señor (= la cruz), y que los cincuenta son símbolo de la esperanza y del perdón que se da en Pentecostés (cf. Jn 20,23).

TERTULIANO… “Con cada paso y movimiento, en cada entrada y salida, cuando nos ponemos la ropa y los zapatos, cuando nos bañamos, cuando nos sentamos a la mesa, cuando encendemos las lámparas, en el sofá, en el banco, en cada acción ordinaria… En nuestra vida diaria, nos dibujamos la señal de la cruz en la frente".  (De Corona Capítulo 3)

SAN HIPÓLITO DE ROMA… "Durante la tentación, haz piadosamente la señal de la cruz en tu frente, ya que ésta es la señal de la Pasión reconocida como probada contra el diablo, siempre que se haga con fe y no para exhibirte ante los hombres, sirviendo efectivamente como un escudo: el Adversario, viendo cuán grande es la fuerza que sale del corazón del hombre que sirve a la Palabra (como muestra el signo interior de la Palabra proyectado en el exterior), inmediatamente huirá, rechazado por el Espíritu. Eso está en el hombre. Esto fue lo que el profeta Moisés representó a través del cordero inmolado en Pascua y enseñó rociando la sangre sobre los postes de las puertas: simbolizaba la fe que ahora se encuentra en nosotros, es decir, la fe en el Cordero perfecto. Ahora, persignándonos en la frente y en los ojos con la mano, desterramos todo aquello que intenta destruirnos " (Tradición Apostólica, Capítulo III).

SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA… Quien quiera pruebas de nuestras afirmaciones, que se acerque y, ante las fantasías demoníacas, las ilusiones de los oráculos, los portentos mágicos, se sirva de ese signo del que tanto se burlan entre ellos, la señal de la cruz, y simplemente diga el nombre de CristoVerá huir a los demonios, callar los oráculos, perecer la magia y la hechicería .(...) ” (San Atanasio – La Encarnación del Verbo 48,3)

  Maravíllate de que, ante la aparición del Salvador, la idolatría no se desarrolla, sino que el resto progresivamente disminuye y cesa. La sabiduría de los griegos no progresa, sino que tiende a desaparecer. Los demonios ya no seducen a los hombres con sus fantasmagorías, adivinaciones y magias y en cuanto se atreven a emprender algo, se dejan confundir por la señal de la cruz. (...) (San Atanasio – La Encarnación del Verbo 55,1)

SAN EFRÉN EL SIRIO… "Con la señal de la cruz viviente, sella todas tus obras, hijo mío. No salgas de la puerta de tu casa hasta que hayas hecho la señal de la cruz. Ya sea comiendo o bebiendo, ya sea durmiendo o despierto, ya sea en tu casa o en el camino, o en tu tiempo libre, no abandones este signo; porque no hay guardián como él. Serás tú, como un muro, al frente de todas tus obras. Y enséñales esto a tus hijos, para que se familiaricen cuidadosamente con ello”. (Sobre la amonestación y el arrepentimiento, Capítulo XVII)

CIRILO DE JERUSALEN… “No nos avergoncemos de confesar al Crucificado. Que la Cruz sea nuestro sello hecho con valentía por nuestros dedos en nuestra frente y en todo; del pan que comemos, de las copas que bebemos; en nuestras idas y venidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos; cuando estamos en el camino y cuando todavía lo estamos. Este conservante es genial; no tiene precio, para el bien de los pobres; no hay trabajo para los enfermos; pues también su gracia es de Dios. Es signo de los fieles, y temor de los demonios […] ” (Lecturas Catequéticas XIII, capítulo 36).

SAN AMBROSIO DE MILAN… (...) Dios, pues, os ungió y Cristo os marcó con un sello. ¿Como? Quedaste marcado con la forma de su cruz, señal de su pasión . Recibisteis la señal de asemejaros a él, para que resucitéis a su imagen, viviendo según su ejemplo, que fue crucificado por el pecado y vive para Dios. Y vuestro viejo hombre, sumergido en la fuente, fue crucificado por el pecado, pero fue resucitado a Dios. (...) ” (Ambrosio de Milán – Sobre los Sacramentos, Libro VI 2,7)

 De un artículo de Jesús Urones, evangelizador católico.