TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 30 de mayo de 2026

REFLEXIONES PARA ADORADORES DE TODOS LOS TIEMPOS

    El adorador nocturno no solamente debe ser activo en la 0ración, sino también en el sacrificio.

   El reglamento nos pide que asistamos una noche de cada mes a la Vigilia ordinaria y que velemos en esa noche durante la hora que se nos designe. Indudablemente que para cumplir ese deber es necesario hacer muchos pequeños sacrificios. Dejar las comodidades, pocas o muchas, de nuestro hogar; abandonar a la familia que queda intranquila por nuestra ausencia; pasar la noche en un sitio poco adecuado, a veces verdaderamente incómodo, como sucede en algunas Secciones; permanecer en vela durante algún tiempo, cuando el cansancio natural nos agobia; sufrir las inclemencias del tiempo y a veces largas y peligrosas caminatas, como tienen que soportarlo hermanos alejados de los centros poblados ... , todo esto es sacrificio y a veces bastante duro.

   ¿Cuál es la actividad que el adorador puede desarrollar en ese aspecto?

   En primer lugar, cumplir fielmente con esos deberes, sea cual fuere el trabajo y dificultades que se nos presenten. Ser pues, estrictamente puntuales en nuestra asistencia, aunque nos sintamos ligeramente indispuestos, aunque la familia se acongoje un poco, aunque la lluvia o el frio traten de impedirnos el asistir. Además, aceptar de buen agrado la hora de vela que se nos fije, el sitio para descanso que se nos señale, el cambio de turno que nos ordenen y, en general, cualquier cosa que quizá pueda contrariar nuestro gusto.

   No olvidemos, además, que en el sacrificio hay tres grados: 1º, el aceptarlo sin repugnancia; 2º, que es más alto, el desearlo con amor; y 3º, más alto todavía, el buscarlo con gozo y alegría.

   Cuando tú, hermano adorador nocturno, asistas a tus vigilias con verdadero anhelo y procures que te sean dadas las horas de vela más pesadas, el rinconcito más humilde para descansar y todo lo que sea más duro y difícil, entonces serás verdaderamente activo en el sacrificio.


LA LÁMPARA DEL SANTUARIO 1949  

martes, 26 de mayo de 2026

sábado, 23 de mayo de 2026

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


 MAYO:  INTIMIDAD ADORABLE.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

 

Comulgar es uno de los momentos más hermosos que puede vivir el cristiano como adelanto del Cielo.

   En todas la Vigilias de la Adoración Nocturna tenemos la posibilidad de comulgar. ¡Ojalá lo hagamos como se merece este gran acto de amor! Con fe en el misterio que recibimos, en estado de gracia y habiendo guardado el ayuno eucarísticoTres mínimos para acercarnos a él, pero máximos no hay ninguno. Ojalá que nuestra fe sea muy viva, nuestra caridad ardiente y nuestra preparación corporal grande.

   Comulgar es uno de esos momentos más hermosos que puede el cristiano vivir sobre la tierra. Como un adelanto del Cielo. Que las facilidades que la Iglesia Madre nos da en este tiempo para poder hacerlo con frecuencia no permitan que se nos convierta en un gesto rutinario.

   Ojalá comulguemos siempre como el día de nuestra primera comunión, con el mismo fervor e inocencia. Luis de Trelles escribió a su hija una serie de cartas destinadas a prepararla para hacer su primera comunión. Son un tesoro catequístico que nos pueden ayudar nuestra vigilia mensual para preparar el corazón. Aquí algunas frases: “Detente en este misterio que vas a recibir por vez primera, considerando quién viene, cómo viene, para qué viene, lo que te pide, y los frutos que, de esta merced, infinitamente amorosa, puedes llevar al fondo de tu alma y conservar allí toda tu vida. La comunión es y se compone de dos palabras, que dicen común-unión, esto es, unión recíproca de dos seres, en que el uno toma y recibe algo del otro mutuamente Y para el uno de los seres es Dios, toma para sí al comulgante y éste recibe de Dios, no sólo favores y virtudes, sino al mismo Dios que en cierta manera se compenetra con su criatura, comunicándose el Corazón de Jesús al del hombre o mujer que lo recibe. Y puede entrar, si el cristiano lo desea de veras, en intimidad adorable con el divino y amante Señor".

   No hay poca materia de meditación en estas frases. En cada comunión Dios nos abraza interiormente, es tan fuerte su deseo de unión que no basta con un abrazo de dos cuerpos que se entrelazan. En su caso su cuerpo entra dentro del nuestro para vivificarlos desde dentro, para que su Corazón pueda comunicarse directamente con el nuestro. Es sin duda una intimidad adorable, podemos adorar la Majestad de Dios, pero en la intimidad de un abrazo interior. Además… "Esta intimidad no se rompe si el mortal no la desecha ofendiendo al Criador, pues, aunque después de la digestión desaparecen las especies, Jesucristo, en cuanto Dios y hombre, queda de un modo especial unido a su criatura por vínculos de amor inefable. Es la comunión, mi hija querida, como un desposorio del alma con Dios, que quiere que aquella viva de su vida, y que se congratula de hacer vida común con ella, pudiendo decir el que guarda fidelidad a este enlace, que ya no vive sino de Cristo como dice san Pablo: Vivo yo, ya no yo, sino Cristo vive en mí”. (Trelles, LS 5, 1874, 165-168)

   Como un desposorio, como un vivir uno para el otro… la comunión eucarística se ordena a la comunión de corazones. Tiene su momento fuerte en el contacto sacramental, pero no cesa a no ser por nuestro pecado, sino que crece en el día a día. "Adoradores en la noche, testigos en el día". Esta es la divisa de Trelles para nosotros.

   Que nuestra comunión de hoy la vivamos así, como un abrazo interior, en adorable intimidad, como un momento de especial contacto con la carne de Cristo, de comunicación de corazón a corazón. Que los diez minutos que transcurren mientras desaparecen las especies eucarísticas sirvan de pauta e inspiración para las otras 24 horas de nuestro día.

Preguntas para el diálogo y la meditación.

   ¿Recuerdas alguna comunión especialmente vivida?   

   ¿Cómo te gusta recibir a Jesús cuando comulgas?   

   ¿Qué es lo primero que le dices?


jueves, 21 de mayo de 2026

sábado, 16 de mayo de 2026

 LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS

   La liturgia pone ante nuestros ojos, una vez más, el último de los misterios de la vida de Jesucristo entre los hombres: Su Ascensión a los cielos. Desde el Nacimiento en Belén, han ocurrido muchas cosas: lo hemos encontrado en la cuna, adorado por pastores y por reyes; lo hemos contemplado en los largos años de trabajo silencioso, en Nazaret; lo hemos acompañado a través de las tierras de Palestina, predicando a los hombres el Reino de Dios y haciendo el bien a todos. Y más tarde, en los días de su Pasión, hemos sufrido al presenciar cómo lo acusaban, con qué saña lo maltrataban, con cuánto odio lo crucificaban.

   Al dolor, siguió la alegría luminosa de la Resurrección. ¡Qué fundamento más claro y más firme para nuestra fe! Ya no deberíamos dudar. Pero quizá, como los Apóstoles, somos todavía débiles y, en este día de la Ascensión, preguntamos a Cristo: ¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?; ¿es ahora cuando desaparecerán, definitivamente, todas nuestras perplejidades, y todas nuestras miserias?

   El Señor nos responde subiendo a los cielos. También como los Apóstoles, permanecemos entre admirados y tristes al ver que nos deja. No es fácil, en realidad, acostumbrarse a la ausencia física de Jesús. Me conmueve recordar que, en un alarde de amor, se ha ido y se ha quedado; se ha ido al Cielo y se nos entrega como alimento en la Hostia Santa. Echamos de menos, sin embargo, su palabra humana, su forma de actuar, de mirar, de sonreír, de hacer el bien. Querríamos volver a mirarle de cerca, cuando se sienta al lado del pozo cansado por el duro camino, cuando llora por Lázaro, cuando ora largamente, cuando se compadece de la muchedumbre.

   Siempre me ha parecido lógico y me ha llenado de alegría que la Santísima Humanidad de Jesucristo suba a la gloria del Padre, pero pienso también que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de nosotros, para ir al Cielo. ¿Cómo no echarlo en falta?

San José María Escrivá 

de las obras del fundador del Opus Dei.

miércoles, 29 de abril de 2026

sábado, 11 de abril de 2026

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

 

ABRIL TESORO DE AMOR

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

    "Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".

  Es una de las frases que la Virgen dijo en Fátima a los pastorcitos. Y añadió "A quien la abrace le prometo la salvación". Esos mismos pastorcitos poco antes habían aprendido a adorar la Eucaristía llegando a recibir la comunión de manos de un Ángel. Unamos también nosotros estos dos amores: a María y a la Eucaristía, porque están así unidos en el Corazón de Jesús. Que lo que Dios ha unido en la redención no lo separemos nosotros en nuestra devoción.

  En efecto, Jesús tiene sus delicias en estar entre los hijos de los hombres, y es por eso que quiso permanecer en la presencia eucarística, es por eso que el primero que disfruta en una noche de adoración es él, pues venimos a responder a su deseo. Pero entre todos los hijos de los hombres, quien más consuela y conforta su corazón es sin duda María. Por tener ella el amor más puro y entregado.

  En María el mismo Dios dejó un rastro reconocible. En ella las virtudes de Dios se convierten en una multitud de flores de gran belleza y colorido. Si cuando hacemos cosas buenas se cultiva en nuestro corazón esas flores que lo embellecen representando las virtudes, de alguna manera el Corazón de María es el Jardín de Dios. Por ello su corazón se representa coronado de flores. Si queremos dar gusto a Jesús, citémosle en el Corazón de María, si queremos agradarle de veras, no nos olvidemos de que su Madre esté presente.

  Muchas veces rezamos ante Jesús en la custodia: "Sagrado Corazón de Jesús, dame un corazón semejante al tuyo". En el corazón inmaculado de María podemos ver la maravilla que Él sería capaz de hacer si no pusiéramos obstáculos de nuestra parte. También él nos quiere a nosotros "inmaculados e irreprochables ante él por el amor". Quizá por ello, nos es tan útil y conveniente cuando queremos ir a Jesús, pasar por María. Quizá por ello es tan frecuente en nuestras vigilias de adoración empezar con el rezo del Rosario y acabar con el cántico de la Salve.

  Luis de Trelles tiene algunas preciosas reflexiones sobre este misterio: "El corazón de María es un tesoro de amor a Dios y a los hombres; y por tanto este reclinatorio del Verbo en su vida dentro del claustro materno, es un don para nosotros. Reclinatorio y fuente purísima de la humanidad del Hijo de Dios, el Corazón de su Madre puede decirse de alguna manera que es otra forma tierna de encarnación. Allí dejó el Verbo el depósito de su misericordia y de sus virtudes; y lo dejó para nosotros como medio y órgano de una caridad infinita para bien de los pecadores. Luego que la Virgen Purísima se otorgó por Madre de Dios, se hizo toda nuestra por su afecto maternal; y toda de Dios por su desposorio y consagración a la Trinidad: doble punto de vista de sus virtudes y de sus méritos que da lugar a un doble orden de consideraciones de inefable dulzura."

 ¡Qué expresiones tan hermosas! Tesoro de amor, reclinatorio del Verbo, fuente purísima de su humanidad, depósito de misericordia y virtudes… incluso ¡otra forma tierna de encarnación! Qué audacia amorosa la de Trelles contemplando a María, en cuyo cuerpo y corazón ve el mejor reflejo de sus dos grandes amores: el Cuerpo -Eucarístico- y el Corazón de Jesús. Las virtudes de la Madre provienen del Hijo, pero lo más hermosos es que también es Madre Nuestra sus virtudes también nos pertenecen, y María quiere compartirlas con nosotros.

  Como decía San Juan de la Cruz en su oración del alma enamorada… quien ama a Dios sabe que María es suya: "Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí"

  Igualmente, enamorado Trelles sigue diciendo: "[El seno de María] es un sagrario animado que ha podido tomar y ha tomado par sí, la virtud del Verbo que dejó en su corazón y en su cuerpo santísimo, como dice la Biblia, el olor de sus ungüentos y el aroma de sus virtudes. Grabóse aquí más honda la bondad. Profundizóse más en el alma de la Señora, si cabe, la humildad. Brilló más la pureza. Realzóse la santidad. Afirmóse la fe. Aumentóse la esperanza. Encendióse la caridad. Y resplandecieron con más brillo las virtudes todas, al contacto interno del alma de María con el alma de Jesús, del cuerpo de la Madre con el cuerpo sacratísimo del Hijo." (Trelles LS, 5, 1874 pp.206-210)

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Has estado en Fátima? ¿Recuerdas alguna gracia en tu vida vinculada a esta devoción?

¿Qué virtud es la que más te atrae del corazón de María? ¿y de la Eucaristía?