TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 10 de julio de 2026

BENDITA SEA SU PRECIOSÍSIMA SANGRE 


   En las alabanzas al Santísimo Sacramento repetimos esta: “Bendita sea su preciosísima sangre”, porque en la Eucaristía están contenidos el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Y cuando comulgamos recibimos a Jesucristo entero, su cuerpo y su sangre, entramos en comunión con él y junto con él con las otras personas divinas. La comunión eucarística es comunión con Dios, por medio del cuerpo y la sangre de Cristo.

   La devoción a la preciosísima Sangre de Cristo viene de lejos; fue instituida por el Papa Pio IX y elevada a fiesta universal. Su fiesta estaba fijada para el 1 de julio y todo el mes siguiente giraba en torno a esta devoción, como el mes de junio ha estado referido al Sagrado Corazón de Jesús.

   Se trata de la sangre preciosa de Cristo, que es el precio de nuestra redención: “Ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo” (1Pe 1, 18-19). Una sola gota de esta sangre hubiera sido suficiente para redimir el mundo entero, como cantamos en el himno Adoro te devote.

   San Pablo nos recuerda: “Habéis sido comprados a buen precio. Por tanto, glorificad a Dios con vuestro cuerpo” (1Co 6, 20).

   San Juan Crisóstomo decía: “... Esta Sangre derramada purifica el mundo... Es el precio del universo, con ella Cristo redime a la Iglesia...  Semejante pensamiento tiene que frenar nuestras pasiones. Pues ¿hasta cuándo permaneceremos inertes? ¿Hasta cuándo dejaríamos de pensar en nuestra salvación?

  Consideremos los beneficios que el Señor se ha dignado concedernos, seamos agradecidos, glorifiquémosle no sólo con la fe, sino también con las obras”.

    En el lenguaje bíblico, la sangre es la linfa vital, es como el alma de la persona. De hecho, todo el lenguaje sacrificial del Antiguo Testamento incluye la sangre como elemento esencial en la víctima que se ofrece y como ingrediente esencial para comunicar los dones de Dios. “Según la ley, casi todo se purifica con sangre, y sin efusión de sangre no hay perdón” (Hb 9,22). Jesucristo ha tomado este elemento de su naturaleza humana para expresar todo su amor de entrega sacrificial al Padre y de amor redentor hacia los hombres.  El culto nuevo que Él ha inaugurado, consiste en la ofrenda de la propia vida, incluye el derramamiento de su sangre preciosa en la Cruz.

    Por las heridas de su cuerpo crucificado brota a borbotones la sangre preciosa. En tantas representaciones artísticas la sangre aparece con toda vivacidad como un amor que se desborda. Y, cuando ya estaba muerto, la lanza del soldado traspasó su costado y abrió su corazón, del que brotó sangre y agua.

   Vivamos este mes de julio dedicado a la devoción de la preciosísima Sangre como una invitación a recibir esa sangre preciosa. No desperdiciemos este tesoro, esta abundancia de amor expresada en la sangre para el perdón de nuestros pecados.

De una Carta pastoral de D. Demetrio Fernández, Obispo emérito de Córdoba.

20 ERRORES COMUNES EN LA ORACION.

     Hoy te ofrezco un elenco de errores frecuentes en la vida de oración, tal vez te sientas identificado con algunos de ellos. Posteriormente ofreceré la contrapartida.

 

 Acudo a Dios sólo para pedirle que me resuelva problemas y necesidades que me interesan: salud, trabajo, familia, tranquilidad, etc.

Cuando voy con mis preocupaciones, mi oración termina siendo una reflexión personal acerca de cómo resolverlas. Ya no hablo con Dios sino sólo conmigo.

Hablo, hablo y hablo, sin escuchar a Dios. Más aún, no sé qué significa escuchar a Dios, ni cómo habla Él.

Creo que oro bien si los sentimientos son bonitos. Si no, pienso que algo estoy haciendo mal, que no sé orar.

Mi oración se reduce a fórmulas memorizadas que la mayoría de las veces repito sin atención.

Cuando rezo hago cosas, pero no entro en contacto personal de corazón con Dios. Mi “oración” es una especie de acto intimista en solitario.

Trato poco a Cristo Eucaristía.

Uso muy poco la Biblia en mis meditaciones.

Concibo la oración sólo como iniciativa humana: soy yo quien tiene la iniciativa de establecer comunicación con Dios y me esfuerzo por alcanzarlo.

Mi relación con Dios va en paralelo de mi vida ordinaria, es un apartado en la rutina diaria o semanal, como una actividad más junto al resto de mis quehaceres.

No medito o mi meditación se limita a pensar, a desarrollar reflexiones teológicas.

Rezo como me enseñaron de niño y allí me quedé.

Mido y cuento el tiempo que le dedico a Dios. Soy tacaño con Dios, mi tiempo con Él no es tiempo de calidad, con frecuencia le dejo las migajas del día.

Creo que ya me las sé todas en materia de oración, que no tengo más que aprender. Cuando otros hablan del tema, pienso que yo sé más…

Evito las oraciones comunitarias.

Voy a rezar tan distraído que al final sé que entré y salí de la iglesia o capilla sin haber entablado un mínimo contacto personal con Dios.

Estoy tan acostumbrado y me he resignado ya a cómo es mi oración, que ya no deseo ni suplico a Dios que me conceda una mayor intimidad con Él, ni creo en el fondo que Él me la desee conceder.

Considero que tengo hilo directo con Dios y descuido sin embargo mi vida sacramental (misa, comunión, confesión) y espiritual (vida interior, virtudes, recurso a medios de perseverancia como la dirección espiritual, etc.)

Rezo sólo cuando me siento digno de rezar. Cuando me siento indigno, porque he pecado, o me he enojado, o no estoy bien conmigo mismo o con los demás, me excuso diciendo que sería hipócrita si rezara, y dejo de hacerlo.

Mi objetivo es cumplir con aquello a lo que me comprometí. Muchas veces no sé ni lo que hago, sólo rezo con tal de cumplir (misa dominical, liturgia de las horas, rosario…)

        Si quieren completar la lista, adelante

P. Guillermo Serra, L.C.

jueves, 2 de julio de 2026

 PUERTO REAL ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS EN EL 125º ANIVERSARIO FUNDACIÓNAL DE SU SECCIÓN

  Durante la noche del sábado 27 al domingo 28 de junio celebramos la tradicional Vigilia de las Espigas en la parroquia Prioral de San Sebastián Martir, de la ciudad de Puerto Real, para conmemorar los 125 años transcurridos desde la fundación de su Sección Adoradora.

   En las actas del Consejo diocesano de marzo de 1901 queda recogido que el Sr. Presidente da lectura a la carta recibida del Rvd. Sr. Arcipreste de Puerto Real, en el que expresa su deseo de fundar una Sección Adoradora en la localidad; y en la de 13 de abril, se da cuenta del estado de la naciente Sección, así como de las indulgencias concedidas por el Excmº. Sr. Prelado consistentes en 40 días a cada socio fundador y otros 40 a cuantos se inscriban y participen de los actos de las Vigilias. Siendo la noche del 25 al 26 de mayo cuando tuvo lugar en la Iglesia Mayor Prioral su Vigilia fundacional, señalando la crónica que, con su Consejo ya constituido, con la asistencia de los primeros 20 adoradores activos y presidida por su Director Espiritual el Rvdo. D. Francisco de Paula, fue leída una extensa Carta Pastoral del Excmº. Rvdmº. Obispo Ramón Rancés que, a propósito de la nueva fundación, los exhortaba:” Ved, por tanto, cuán alta y noble es vuestra misión y con cuanto esmero habéis de cumplirla, ayudados de la Divina Gracia … Mucho depende todo esto de la constancia, buen espíritu y celo santo de vosotros…”. Desde entonces, decenas de Adoradores nocturnos, se han unido a tan Santa Obra desde todos los lugares de nuestra diócesis para contemplar y alabar a Jesús Sacramentado en las noches de Vigilia.

  Organizada esta Vigilia general y extraordinaria por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española pudimos contar, en esta ocasión, con la presencia de las Secciones de Cádiz, Ceuta, Tarifa, San Roque, San Fernando ANFE, Barbate ANFE, representantes de la Sección diocesana de Asidonia-Jerez, y la de Puerto Real que ejerció de anfitriona, para agradecer a Dios, de manera particular, por tantos años de vida adoradora nocturna como ha cumplido esta Sección gaditana.

   

   Comenzaba esta querida Vigilia con la tradicional procesión de Banderas que partía desde los salones parroquiales hasta el Templo donde, a sus puertas, se les unió el Clero asistente junto a su Obispo.

   Tras la procesión de entrada y los ritos iniciales continuó el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió nuestro Obispo administrador D. Ramón Valdivia y concelebrada con los presbíteros consiliarios de la Obra Rvds. D. Guillermo Dóminguez, D. Jesús García Cornejo, D. Mario Luis Almario y asistida por Rvds Diacono y Religioso, así como de un excelente grupo de Acólitos. 


   En su homilía, D. Ramón, tras felicitarnos cordialmente por este aniversario y recordando su preparación, siendo Párroco, de la Vigilia de Espigas y su participación en otras siendo ya Obispo Auxiliar de Sevilla, nos exhortó a –“decidir quién es el más importante en nuestras vidas, incluso anteponiéndolo a la familia… y que mirando la catástrofe de Venezuela se da uno cuenta que todo decae se destruye: padres, familia, casa… y no comprendemos que hay algo mayor que supera el sentimiento humano… Pero ¿cómo podemos servir al Dios humanado? ¿Qué podemos hacer por Él?... bien lo sabemos los adoradores que, de alguna manera, dejamos familia, casa, compromisos y lo entronizamos, al menos una vez al mes... también las lecturas de la liturgia dominical nos van dando claves, así como el papa León XIV en su reciente visita que nos propone “poner nuestro corazón a disposición de los que están a nuestro lado” … y San Pablo en su carta a los romanos que nos habla también de una entrega radical...”-


  Finalizados los turnos de vela al Santísimo Sacramento, que ocuparon toda la noche, se continuó con el rezo del Santo Rosario y la oración de Laudes, a cuya conclusión, se formó en procesión Eucarística para trasladarnos hasta zona de “la media Luneta” en el paseo marítimo donde, despuntando el alba, el Rvd. D. Jesús García, Consiliario de la Sección puertorrealeña, impartía la Bendición Eucarística  sobre el mar y los campos de nuestra diócesis así como sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de  la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.

   Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2026, donde se puso un sentido broche de oro al 125º aniversario fundacional de la Sección de Puerto Real, que había comenzado la noche anterior sobre las 23.30 horas.

  Con el canto de la Salve y la despedida del Consiliario Diocesano, donde agradeció expresamente a las Secciones participantes, tanto masculinas como femeninas, y a D. Jesús y a la Sección anfitriona toda su disponibilidad y las esmeradas atenciones recibidas; se puso rumbo a las poblaciones de destino con un piadoso obsequio que nos hará recordar durante mucho tiempo este sentido Aniversario.

lunes, 22 de junio de 2026

 

     Un año más, cuando llega el tiempo de la siega y la tierra ofrece sus frutos, el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna Española organiza su tradicional Vigilia de las Espigas para dar gracias al Creador por su permanente Providencia y en éste, particularmente, en Acción de Gracias por los 125 años de vida adoradora de la Sección Puertorrealeña.

     En esta ocasión para la noche del 27 al 28 de junio, en la Parroquia Prioral de San Sebastián de la ciudad de Puerto Real, comenzando con la Santa Misa a las 23.30 horas, presidida en esta ocasión por nuestro Obispo administrador apostólico D. Ramón Darío Valdivia.

   Finalizada la Eucaristía comenzarán los turnos de vela establecidos para las diferentes Secciones ante su Divina Majestad, y al amanecer, tras el rezo de Laudes, se procederá a la procesión y Bendición Eucarística de los campos y el mar, donde también queda representada toda la actividad humana.

   Aunque el acto lo organiza la Adoración Nocturna, está abierto a cuantos fieles quieran participar en esta celebración de gratitud a Dios y de adoración del Santísimo Sacramento.

 

   Estimado hermano/a en Xtº. Eucaristía:

   Sirva esta como invitación para que participes con tu Sección en la próxima Vigilia extraordinaria de las Espigas que, convocada por el Consejo Superior Diocesano de Cádiz, se celebrará D.m. la noche del 27 al 28 de Junio en la Parroquia Prioral de San Sebastián de la localidad de Puerto Real (Cádiz), con ocasión de la celebración del 125º aniversario fundacional de la Sección ANE.

 Esta vigilia, es denominada extraordinaria y de peregrinación:   porque sale de los límites de las poblaciones donde las Secciones celebran, y porque a ella concurren otras Secciones adoradoras que previamente son invitadas.

   Una tradición, celebrada desde los comienzos fundacionales, es esta Vigilia solemne que celebra la Adoración Nocturna al inicio del verano y con su ceremonial propio.

   Es, por tanto, una Vigilia típicamente comunitaria, festiva, popular y de auténtica hermandad, contribuyendo de este modo a promocionar la Adoración Nocturna por los diversos lugares de nuestra diócesis para que puedan surgir grupos de Adoración en las distintas parroquias.

   Por consiguiente, te pido que hagas un esfuerzo, para participar en esta antigua y tradicional Vigilia de Acción de Gracias para que, junto a tu Sección, pasemos una noche de Oración y Adoración a Jesús Sacramentado por estos 125 años de constancia Adoradora de nuestros hermanos Puertorrealeños.

 Como el tiempo apremia, te ruego que vayas participándome, por el medio que te sea más cómodo, tú confirmación de asistencia. 


¡Recuerda que Jesús Sacramentado nos espera!

 

 

  Si un adorador tiene de verdad amor a Cristo en la Eucaristía, si quiere ser de verdad fiel a su propia vocación, la que Dios le ha dado, ¿Cómo podrá limitar su devoción y acción a una vigilia mensual?  

(Del compromiso del adorador nocturno)

miércoles, 3 de junio de 2026

 LA GRAN FIESTA DE LOS ADORADORES NOCTURNOS

   Para la Adoración Nocturna,  la Solemnidad del Corpus Christi es considerada su fiesta espiritual por excelencia y la más importante del año. Representa el culmen de su vocación, ya que es el día en que se rinde culto público y solemne al Santísimo Sacramento, celebrando la presencia real y viva de Jesucristo en la Eucaristía:

  Queridos hermanos: Se abre el mes de junio con la gran solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi, que en algunos lugares de España se continúa celebrando en jueves, y en otros, la mayoría, el domingo siguiente a la Santísima Trinidad…  Es nuestra fiesta, la fiesta de los adoradores, la fiesta de la Adoración Nocturna. Porque, sin el Señor Sacramentado, que es al que adoramos, nada de esto tendría sentido. Escuché una homilía el domingo de la Ascensión, que este año coincidió con el día de nuestro Santo Patrón, San Pascual Bailón, en la que el predicador, dijo que: “...gracias a que Jesús había subido al cielo, se había ido de la tierra físicamente, podemos adorarlo en la Eucaristía, es el sacramento que nos dejó para cumplir su promesa cuando dijo que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos después de enviarnos al Espíritu Santo…”

   De esta forma, sigue con nosotros, en la Sagrada Hostia, real y verdaderamente presente, aunque no veamos su cuerpo, pero está ahí: la fe sí que lo ve. Quizá tampoco somos conscientes del gran milagro que supone la Eucaristía, porque mediante Ella, Cristo está presente en todas las partes y lugares del mundo simultáneamente; se hace presente en todas las misas que se celebran en nuestro planeta, y en todas ocurre el milagro de la transubstanciación, da igual quien sea el oficiante, desde el más humilde sacerdote hasta el mismo Papa, pasando por Obispos, Cardenales, etc…, E incluso se hace presente independiente de las cualidades morales del consagrante. Ya que sostenía la herejía donatista, movimiento cismático iniciado en el siglo IV en Numidia (actualmente Argelia), que, por diversas actuaciones contradictorias de los eclesiásticos, Donato, obispo de Cartago, defendía que solo los sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar válidamente los sacramentos, y muy especialmente este de la Transubstanciación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, es decir, la Sagrada Comunión; de manera, que la comunión impartida por los sacerdotes indignos no era válida, puesto que en esas formas no había “bajado” Cristo, no se habían transformado en su Cuerpo. En este sentido fueron muy extremistas.   

   Estas doctrinas fueron condenadas por el concilio de Arlés en 314 (aunque no consiguió acabar con ellas), y combatidas fuertemente por San Agustín, ya a principios del siglo V. Este santo consiguió que el emperador Honorio convocara en el año 411 una enorme Asamblea Pública de obispos partidarios de las dos opciones (donatistas y no donatistas), quedando abolida esta corriente por el emperador en 412, cuyos flecos acabaron con la islamización posterior de las tierras africanas y la práctica desaparición del cristianismo. Triunfó, pues, la corriente Objetivista, es decir, que la gracia de la Ordenación Sacerdotal es la que confiere al ministro la potestad para impartir los sacramentos por la intercesión divina, independientemente de su entereza moral, aunque esta sea, lógicamente, deseable. Por eso, la Iglesia, nos pide que recemos constantemente por los sacerdotes, para que sean santos e irreprochables.

   Os invito en estos días que se avecinan, a gozar con las celebraciones en honor del Señor Sacramentado, con los Triduos, Octavas, Procesiones… Os invito a participar a cada uno en la de su correspondiente parroquia, Sección, etc. Y cómo no, a vivir la gran Fiesta Diocesana de las Espigas

                 Juan Jorge García, Presidente Diocesano de Sevilla.                                         De una carta del Boletín Diocesano