TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 29 de septiembre de 2023

jueves, 14 de septiembre de 2023

 

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


SEPTIEMBRE :  ADORACIÓN Y CONFESIÓN

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

     La vigilia mensual de la Adoración Nocturna debe ser siempre también una ocasión para recibir el sacramento de la Reconciliación. Ambos sacramentos están estrechamente unidos. En una doble dirección.  Primero de la Penitencia a la Eucaristía…. Porque para recibir el Sacramento del amor hemos de recibir antes el perdón si nuestra alma se encuentra en pecado mortal. Todos antes de comulgar hemos de recordar el precepto:Examínese, pues, el hombre a sí mismo. Que nadie, consciente de estar en pecado mortal, aunque se considere arrepentido, se acerque a la santa Eucaristía sin hacer previamente la confesión sacramental. Le sería inútil y además cometería un nuevo pecadoSegundo de la Eucaristía a la Penitencia… porque la conversión y la penitencia diarias encuentran su fuente y su alimento en la Eucaristía, pues en ella se hace presente el sacrificio de Cristo que nos reconcilió con Dios; por ella son alimentados y fortificados los que viven de la vida de Cristo; "es el antídoto que nos libera de nuestras faltas cotidianas y nos preserva de pecados mortales"  

   La Eucaristía, -adorarla-celebrarla-comulgarla, nos borra los pecados veniales y nos preserva de futuros pecados mortales. La Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales. Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor. Por la misma caridad que enciende en nosotros, la Eucaristía nos preserva de futuros pecados mortales.  

   La Eucaristía no está ordenada al perdón de los pecados mortales. Esto es propio del sacramento de la Reconciliación. Lo propio de la Eucaristía es ser el sacramento de los que están en plena comunión con la Iglesia. Pero vivir la Eucaristía nos hace ser más frecuentes y puntuales en la Penitencia, porque la caridad nos da un corazón más sensible a las ofensas que hacemos a Dios. 

  “La Eucaristía y la Penitencia son dos sacramentos estrechamente vinculados entre sí. La Eucaristía, al hacer presente el Sacrificio redentor de la Cruz, perpetuándolo sacramentalmente, significa que de ella se deriva una exigencia continua de conversión, de respuesta personal a la exhortación que san Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: “En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!”. Así pues, si el cristiano tiene conciencia de un pecado grave está obligado a seguir el itinerario penitencial, mediante el sacramento de la reconciliación para acercarse a la plena participación en el sacrificio eucarístico”(Ecclesia de Eucaristia, Juan Pablo II) 

   La Escritura nos da ejemplo de cómo la reconciliación debe preceder a la comunión con la famosa parábola del Hijo pródigo… «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa”.   ¡Nuestros pecados son una ofensa al Amor del Padre! ¡Siempre! Sean grandes o pequeños, nos alejan de él, nos llevan a perder su gracia -antes o después- Y entonces vienen las consecuencias, el hambre… 

   Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.  ¡De qué cosas nos alimentamos cuando estamos lejos de Dios! Comida para cerdos, tan lejos de nuestra dignidad de hijos, tantas palabras e imágenes que nos alimentan hoy en día de mil maneras, bien podrían calificarse así… ¡comida para cerdos! Nosotros estamos llamados a algo más grande. Pero ha de mediar la reconciliación. 

    Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!". Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo".  El hijo se considera totalmente indigno de ese nombre. Y es así como hemos de presentarnos al Sacramento, humillados y sabiéndonos sin derecho a nada, sólo suplicando. Confesando y pidiendo… Pero el Padre siempre nos gana en generosidad. 

   Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta.  Y después de la reconciliación nos devuelve toda nuestra dignidad, nos da la gracia en un grado, como si nunca hubiéramos pecado, lo olvida todo y nos prepara una comida digna de hijos de Dios: el pan de los ángeles. Sólo quien se alimenta de la Mesa de este Padre con amor tiene fuerzas para rechazar la tentación de alejarse de él.  

    También los santos nos animan a acudir a la Eucaristía que nos aleja de los pecados. Como santa María Micaela del Santísimo Sacramento, la fundadora de las Adoratrices que se dedican a adorar la Eucaristía y liberar mujeres de la mala vida en la que están esclavizadas… 

   “Adoratriz soy en verdad del Santísimo Sacramento, aunque no como debo y tan alta majestad merece. Que en el amor a Jesús Sacramentado nadie nos lleve ventaja jamás, hijas mías. Mi alma tiene hoy una gran necesidad de pasar unas horas a solas con mi Dios, con mi Amado Jesús Sacramentado.”  - “Como yo tengo un deseo que devora mi corazón de acompañar al Santísimo, me meto en todos los Sagrarios que hallo al paso. Ofrecí a mi amado Jesús, cada día y muchas veces, enviarle un pensamiento de amor a todos los Sagrarios del mundo. Es un gusto, que siempre y en todo momento se alabe al Santísimo Sacramento.” - “El deseo de salvar jóvenes es para mí como una espuela clavada en el corazón. La obra de salvar jóvenes y adorarle consuela el afligido corazón de Dios. No es afán de que se salven las colegialas sino ambición que me devora, vengan de donde quieran; como se salven o dejen de ofender a Dios, aunque no sea más que una hora, me contento.” 

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Me confieso regularmente?

¿Cómo cuido este sacramento?

¿Soy apóstol de la reconciliación

¿Conoces alguna historia de reconciliación que pueda inspirarnos?  


sábado, 8 de julio de 2023

DEL BLOG DEL OBISPO

AL INICIO DE LAS VACACIONES DE VERANO

VERANO: APRENDE A DESCANSAR

     Ya está aquí el verano y para muchos, afortunadamente, las vacaciones para descansar. Algunos afirman que el verano es para desconectar. Es cierto que así expresamos la distancia que nos sitúa en un contexto diferente a los ritmos de trabajo que son frenéticos, extenuantes, para muchas personas. En el ambiente hiperactivo de nuestra sociedad acabamos verdaderamente cansados, atrapados por urgencias familiares, laborales, pastorales, etc. Es evidente que hemos de encontrar el necesario equilibrio físico, mental y espiritual. Aprovechemos, pues, el tiempo de vacaciones. Pero tenemos que aprender a descansar y redescubrir el sentido último del reposo, no como una simple experiencia de huida, sino como el fruto de un saber, el arte de vivir.

   Creo que un reto no pequeño de nuestro tiempo es aprender a tomarse el tiempo para vivir de verdad, para estar más presente en las cosas y en las personas, para amar, para construir […] No tenemos un manual del descanso, pero sabemos muchas cosas que nos recuperan interiormente, nos humanizan y hacen reposar el cuerpo y el alma. Sirvan, pues, las vacaciones para el encuentro, para renovar lazos con nuestros familiares y amigos, para disfrutar de la convivencia con las personas a las que amamos, al tener más tiempo libre, para nuevas experiencias de amistad, de contacto con la naturaleza, de crecimiento. Un ambiente relajado de vacación es perfecto para impulsar el agradecimiento, que a veces con las prisas podemos olvidar. Saber dar las gracias a los demás por los detalles, por los planes o por haberlo pasado bien juntos. Y sobre todo compartir dando gracias a Dios por estar bien y estar juntos, y echar una mano a los nuestros, sin olvidar vivir la caridad con los necesitados, solos o enfermos.

     De muchas formas Dios sale a nuestro encuentro en verano. Algunos visitan monasterios, hacen el Camino de Santiago, buscan algún retiro, o participan –como lo harán muchos jóvenes de nuestra diócesis unidos a los de todo el mundo— de la Jornada Mundial de la Juventud … De diversos modos, en definitiva, podemos aprovechar para recuperarnos del desgaste de cuerpo y alma […]

  Os deseo el descanso merecido que reponga vuestras fuerzas para seguir con fidelidad la ruta de nuestra vida siendo fieles a la voluntad de Dios y a nuestros compromisos.

+ Rafael, Obispo de Cádiz y Ceuta

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


JULIO :  ADORAR LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

¡Salvados por la Sangre del Cordero! …

     En el marco de la cena pascual, cuando se recordaba la huida de Egipto, el paso de la Muerte por las casas no marcadas por la Sangre del Cordero, Jesús instituyó la Eucaristía como el sacrificio de una nueva alianza, esta vez, sellada con su sangre. En adelante, el animal sacrificado no iba a ser el cordero, sino Jesús, el Cordero de Dios que, con su propia sangre, quita los pecados del mundo.

     Hemos de recordar que la materia del Santísimo sacramento lo constituye el pan y el vino. Y en el hecho de que se consagren separados (cuerpo y sangre) nos recuerda que Cristo es víctima sacrificada. Cuando la víctima era sacrificada, su sangre era separada del cuerpo y se derramaba en el ara y sobre el pueblo…  En el mundo judío, la sangre tenía un carácter sagrado, pues se identificaba con la vida y con Dios, Señor de la vida. Por eso las grandes alianzas se ratificaban con sangre. Moisés, después de sacrificar a las víctimas, derramó la sangre sobre el altar y sobre el pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que Yahvé ha establecido con vosotros”.

     También en la Eucaristía, la consagración es primero del cuerpo, “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros, y luego la sangre: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre. Jesús ha establecido una nueva Alianza, y la ha ratificado con sus sangre ¿no merece eso nuestra adoración?

     “Si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después, con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables (Inde a primis, san Juan XXIII)”.

     La Sagrada Escritura nos habla en varias ocasiones de la sangre de Cristo, pero quizá hay una que nos puede ayudar más que las otras a hacer nuestra vigilia de adoración: Getsemaní. “En seguida Jesús salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: «Orad, para no caer en la tentación».” … Parece que hoy nos hace a nosotros, adoradores, la misma invitación. Oremos, adoremos, para que las tentaciones se alejen de nosotros y de los nuestros. Acompañemos a Jesús nuestra hora, en esta noche …

     “Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.” … Que podamos ser consuelo de Cristo con aquel ángel -“Ángel” significa mensajero-, pidámosle que envíe a Jesús en Getsemaní nuestra adoración de hoy, para su consuelo, porque el pecado hace sufrir a Jesús.

     “En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: «¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación».”

     ¿La sangre de Cristo cayendo al suelo? ¡Qué misterio! El valor de esa sangre es infinito, es la vida de Cristo, la vida de DIOS, tantos sufrimientos le hacen romper sus vasos sanguíneos y sudar sangre. Sangre que nos salva. "La sangre que poco antes había entregado a la Iglesia como bebida de salvación en el Sacramento eucarístico, comenzó a ser derramada; su efusión se completaría después en el Gólgota, convirtiéndose en instrumento de nuestra redención". Adoremos esta sangre derramada por nosotros.

     Los santos nos ayudan; santa Teresita nos cuenta cómo le impresionó aquella estampa… “Un domingo mirando una estampa de Nuestro Señor en la cruz, me sentí profundamente impresionada por la sangre que caía de sus divinas manos. Sentí un gran dolor al pensar que aquella sangre caía al suelo sin que nadie se apresurase a recogerla. Tomé la resolución de estar siempre con el espíritu al pie de la cruz para recibir el rocío divino que goteaba de ella, y comprendí que luego tendría que derramarlo sobre las almas…” 

     Otro gran propagador de esta devoción fue san Gaspar de Búfalo, que fundó los Hermanos de la preciosísima sangre de Cristo y compuso esta preciosa oración: “Oh, preciosa sangre de mi Señor, que yo te ame y te alabe para siempre. ¡Oh, amor de mi Señor convertido en una llaga! Cuán lejos estamos de la conformidad con tu vida. Oh Sangre de Jesucristo, bálsamo de nuestras almas, fuente de misericordia, deja que mi lengua, impregnada por tu sangre en la celebración diaria de la misa, te bendiga ahora y siempre. Oh, Señor, ¿quién no te amará? ¿Quién no arderá de agradecido afecto por ti? Tus heridas, tu sangre, tus espinas, la cruz, la sangre divina en particular, derramada hasta la última gota, ¡con qué elocuente voz grita a mi pobre corazón! Ya que agonizaste y moriste por mí para salvarme, yo daré también mi vida, si será necesario, para poder llegar a la bendita posesión del cielo. Oh Jesús, que te has hecho redención para nosotros, de tu costado abierto, arca de la salvación, horno de la caridad, salió sangre y agua, signo de los sacramentos y de la ternura de tu amor, ¡Seas adorado y bendecido por siempre, oh Cristo, que nos has amado y lavado en tu preciosísima sangre! Amén”.

¡Salvados por la Sangre del Cordero!

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Has leído alguna vez el Éxodo pensando en la Eucaristía?

¿Qué realidades del Antiguo Testamento nos pueden ayudar a penetrar mejor en este misterio?

¿Cómo podemos crecer en conciencia de la dimensión sacrificial de la Eucaristía?


sábado, 1 de julio de 2023

CEUTA ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS

 

  Durante la noche del sábado 24 al domingo 25 de junio se celebró la tradicional Vigilia de las Espigas en la ermita de San Antonio de Padua, en las estribaciones de la cumbre del monte Hacho.

 Organizada por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española, contó con la presencia de las Secciones de Cádiz, San Fernando, San Roque, Barbate, y la anfitriona de Ceuta.

  Con la tradicional procesión de Banderas desde la S.I. Catedral hasta el Santuario de Ntr.ª. Señora de África, dio comienzo esta Vigilia de Adoración y acción de Gracias, que continuó con el saludo del Presidente diocesano que recordaba, en palabras del Venerable D. Luis de Trelles (Fundador de la Obra) allá por el siglo XIX, que -“somos, por así decirlo, fundadores de esta devoción, por lo que como continuadores de ella debemos ser modelos y propagadores de esta santa ocupación, toda vez que está escrito que la oración fervorosa produce la generación de Santos y la conversión del mundo”-; siguiendo con el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió D. Francisco Jesús, Vicario general de la ciudad Autónoma  y consiliario de la Sección de Ceuta, y concelebrada por D. Rafael Galván, D José Manuel González y los colaboradores de la Obra D. Valentín Vivar y D. Javier Ancízar venidos desde la península.

  En su homilía, D. Francisco Jesús, después de recordar su vinculación personal con la Adoración Nocturna, animó a los participantes a perseverar en la Adoración Eucarística, “como ésa lámpara del Sagrario que debe permanecer siempre encendida, y disfrutar de los beneficios que se desprenden del poder estar en íntima compañía con Jesús Sacramentado, porque permanece siempre con nosotros y no nos abandona. No nos cansemos nunca de acudir al Sagrario”. 


   Finalizada la Santa Misa, nos trasladamos en autobús hasta la ermita de san Antonio,  donde con gran devoción dieron comienzo los turnos de vela ante el Santísimo Sacramento que ocuparon toda la noche, y acompañados por numerosos miembros de la Cofradía; concluyendo con el rezo del Santo Rosario y la oración comunitaria de Laudes, que una vez finalizada, se formó en corporación para con S.D.M. trasladarse en procesión hasta el mirador desde donde se procedió a la Bendición de los campos y el mar.

  Desde este lugar privilegiado en la cima del monte Hacho, despuntando el alba, el Rvdo. D. Francisco Jesús, impartió la Bendición Eucarística sobre la Ciudad, los campos y el mar de nuestra diócesis y sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.


  Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2023 dando un sentido broche de oro a esta tradicional Vigilia, que había comenzado la noche anterior sobre las 21.30 horas y que no se celebraba en esta parte africana de España desde hacía más de cuatro décadas.

  Fue una noche realmente santa, con Jesús Sacramentado como único centro de su vela; Haciendo nuestros sus anhelos y sufrimientos, y pidiendo la luz y la fuerza que nos ayuden a “no pasar nunca de largo ante el sufrimiento humano”.

   Con el canto de la Salve y la despedida de D. Francisco Jesús de todos los asistentes, en la que se agradeció expresamente a los Hermanos mayores de las Cofradías de San Antonio y de la Virgen de África las esmeradas atenciones recibidas y, deseándoles un feliz regreso a casa, se puso rumbo a las poblaciones de destino después de degustar un espléndido desayuno ofrecido por nuestra Sección hermana.

jueves, 22 de junio de 2023