ABRIL : TESORO
DE AMOR
Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS
"Jesús quiere establecer en el mundo la
devoción a mi Inmaculado Corazón".
Es una de las frases que la
Virgen dijo en Fátima a los pastorcitos. Y
añadió "A quien la abrace le prometo la salvación".
Esos mismos pastorcitos poco antes habían aprendido a adorar la Eucaristía
llegando a recibir la comunión de manos de un Ángel. Unamos
también nosotros estos dos amores: a María y a la Eucaristía,
porque están así unidos en el Corazón de Jesús. Que lo que Dios ha unido en la
redención no lo separemos nosotros en nuestra devoción.
En efecto, Jesús
tiene sus delicias en estar entre los hijos de los hombres, y
es por eso que quiso permanecer en la presencia eucarística, es
por eso que el primero que disfruta en una noche de adoración es él, pues venimos
a responder a su deseo. Pero entre todos los
hijos de los hombres, quien más consuela y conforta su corazón es
sin duda María. Por tener ella el amor más puro y entregado.
En María el mismo Dios dejó
un rastro reconocible. En ella las virtudes de Dios se
convierten en una multitud de flores de gran belleza y colorido. Si cuando
hacemos cosas buenas se cultiva en nuestro corazón esas flores que lo
embellecen representando las virtudes, de alguna manera el Corazón de María es
el Jardín de Dios. Por ello su corazón se representa coronado de flores. Si
queremos dar gusto a Jesús, citémosle en el Corazón de María, si
queremos agradarle de veras, no nos olvidemos de que su
Madre esté presente.
Muchas veces rezamos ante Jesús en la
custodia: "Sagrado Corazón de Jesús, dame un corazón semejante al
tuyo". En el corazón inmaculado de María podemos ver la maravilla que Él
sería capaz de hacer si no pusiéramos obstáculos de nuestra parte. También
él nos quiere a nosotros "inmaculados e irreprochables ante él por el
amor". Quizá por ello, nos es tan útil y
conveniente cuando queremos ir a Jesús, pasar por María. Quizá por ello es tan frecuente en nuestras
vigilias de adoración empezar con el rezo del Rosario y acabar con el cántico
de la Salve.
Luis de Trelles tiene algunas preciosas
reflexiones sobre este misterio: "El
corazón de María es un tesoro de amor a Dios y a los hombres; y
por tanto este reclinatorio del Verbo en su vida dentro del claustro
materno, es un don para nosotros. Reclinatorio y fuente
purísima de la humanidad del Hijo de Dios, el Corazón de su
Madre puede decirse de alguna manera que es otra forma tierna de encarnación.
Allí dejó el Verbo el depósito de su misericordia y de sus virtudes; y lo dejó
para nosotros como medio y órgano de una caridad infinita para bien de los
pecadores. Luego que la Virgen Purísima se otorgó por Madre
de Dios, se hizo toda nuestra por su afecto maternal; y toda de Dios por
su desposorio y consagración a la Trinidad: doble punto de vista
de sus virtudes y de sus méritos que da lugar a un doble orden de
consideraciones de inefable dulzura."
¡Qué expresiones tan hermosas! Tesoro de amor, reclinatorio del Verbo, fuente purísima de su humanidad, depósito de misericordia y virtudes… incluso ¡otra forma tierna de encarnación! Qué audacia amorosa la de Trelles contemplando a María, en cuyo cuerpo y corazón ve el mejor reflejo de sus dos grandes amores: el Cuerpo -Eucarístico- y el Corazón de Jesús. Las virtudes de la Madre provienen del Hijo, pero lo más hermosos es que también es Madre Nuestra sus virtudes también nos pertenecen, y María quiere compartirlas con nosotros.
Como decía San Juan de la Cruz en su oración del alma
enamorada… quien ama a Dios sabe que María es suya:
"Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos
son míos y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas
las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y
todo para mí"
Igualmente, enamorado Trelles sigue diciendo: "[El seno de
María] es un sagrario animado que ha podido tomar
y ha tomado par sí, la virtud del Verbo que dejó en su corazón y en su cuerpo
santísimo, como dice la Biblia, el olor de sus ungüentos y el aroma de sus
virtudes. Grabóse aquí más honda la bondad. Profundizóse más en el alma de la
Señora, si cabe, la humildad. Brilló más la pureza. Realzóse la santidad.
Afirmóse la fe. Aumentóse la esperanza. Encendióse la caridad. Y
resplandecieron con más brillo las virtudes todas, al
contacto interno del alma de María con el alma de Jesús, del
cuerpo de la Madre con el cuerpo sacratísimo del Hijo." (Trelles
LS, 5, 1874 pp.206-210)
Preguntas
para el diálogo y la meditación.
■
¿Has
estado en Fátima? ¿Recuerdas alguna gracia en tu vida vinculada a esta
devoción?
■ ¿Qué virtud es la que más te atrae del corazón de María? ¿y de la Eucaristía?

No hay comentarios:
Publicar un comentario