Espiritualidad Católica como fuente testimonial. Tras el reconocimiento de nuestro carisma cristiano, buscamos ser consecuentes y por lo tanto expandir el Evangelio de Cristo en nuestra sociedad.
TIEMPOS LITURGICOS
miércoles, 6 de marzo de 2019
viernes, 1 de marzo de 2019
DOMINGO 3 DE MARZO DE 2019, 8º DEL TIEMPO ORDINARIO
«DE LO QUE REBOSA EL CORAZÓN HABLA
LA BOCA»
Es verdad que lo que rebosa el corazón
habla la boca y que cuando crecemos por dentro servimos por fuera. No se puede
evangelizar si no estamos llenos del Amor del Señor. No se puede dar paz si no
tenemos dentro esa paz. Nadie da lo que no tiene. Por eso Lucas nos pone contra
la pared o estamos llenos y rebosamos hasta derrochar el amor de Dios y esto es
la conversión o tenemos poco qué hacer. No es bueno querer sembrar sin tener trigo
abundante en el corazón. Mucha gente se aleja de la fe por las incoherencias de
nuestras vidas. Nadie da lo que no tiene.
El fariseo, el autorreferencial que mira
por encima del hombro a todos, porque yo no soy como ese, ha equivocado el
camino de la santidad. Solo creo en la santidad de los humildes. Sin humildad
no se cimienta la santidad y no se puede avanzar en el camino del seguimiento
de Cristo.
El fariseísmo es la religión del rigorismo
de la ley. El cristianismo es la religión del amor, del corazón, donde desde la
autenticidad de un amor desde dentro, nos lanza al olvido de si y al servicio
de los más pobres y necesitados.
+ Francisco Cerro Chaves - Obispo de
Coria-Cáceres
jueves, 28 de febrero de 2019
CINCO
FORMAS DE ORAR
“La oración es tratar de amor con quien nos ama” (Sta. Teresa),
es buscar a Aquel que nos busca. Cuando Jesús le dice a Pedro: “Simón,
¿duermes?, ¿no has podido velar conmigo una hora?” (Mc 14,37), podemos confirmar
que Cristo nos busca, toca la puerta de nuestro corazón y espera que hablemos
con Él. Son palabras que
son “suaves en su sonido, pero penetran como el pinchazo de un aguijón” (Sto. Tomás Moro).
¿Cómo es posible que Pedro, su apóstol, su gran amigo, el primer Papa se
haya dormido ante el dolor y sufrimiento de Cristo horas antes de la Pasión?
Jesús no busca nada para Él, sólo piensa en el bien de Pedro y le aconseja: “vigilad
y orad para que no caigáis en la tentación”.
Cada uno de nosotros nos podemos identificar con Pedro. ¿Quién de
nosotros no ha ofendido a Cristo? Escuchemos a Jesús diciéndonos esas mismas
palabras: vigilad y orad. Nos dice que recemos constantemente. No sólo presenta la oración como
utilidad, sino como algo necesario para nuestra vida. Y cabe preguntarnos:
¿cómo es nuestra oración?, ¿la tengo realmente como algo necesario, como prioridad
en mi día a día?
Los beneficios de la oración son
muchos. Nos une más a Dios, nos ayuda a conocerlo y por lo tanto,
a amarle más. Nos ayuda a escucharle y ver cuál es la voluntad de Él para
nosotros. Cuando hablo de voluntad de Dios no sólo me refiero a lo que Él
quiere que seamos, sino lo que Dios quiere que hagamos en cada momento. La
oración es tomar decisiones con Dios. Es como cuando nos acercamos a un amigo
para pedirle consejos al no saber cómo reaccionar o qué decidir frente a un
problema o acontecimiento. ¿Qué quiere Dios de mí?, ¿qué quiere de esto?, ¿cómo
quiere que reaccione?, ¿qué quiere que haga? La oración nos ayuda también a
desapegarnos de las cosas materiales y enfocar nuestra mirada en lo
sobrenatural (lo
único necesario para la felicidad). Nos ayuda también a pensar, actuar y amar
más a como Dios piensa, actúa y ama. Todo esto lo vemos reflejado en María,
nuestra madre. Ella acepta ser madre de Dios en oración y es capaz de ponerse
en sus manos: “hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1).
Cuando dice esto no tiene un futuro claro, no sabe qué va a pasar, ni cómo
acontecerá todo lo que el ángel le ha anunciado, pero ella, mujer de oración,
confía en Dios y se lanza con gran confianza a un sí de amor y dispuesta a
cumplir lo que Dios le pide.
En la oración
cristiana encontramos 5 formas de hacer oración.
Oración de Bendición, que es pedir a Dios que
nos llene de gracias. Toda bendición procede de Dios. Un padre de familia puede
trazar la señal de la cruz en la frente de su hijo. Dios ve ese gesto y
bendice. Pero el sacerdote, gracias a su ministerio, bendice expresamente en nombre
de Jesús.
Otra forma de oración es la Adoración, es
reconocer humildemente al Todopoderoso. Cuando adoramos a Dios nos damos cuenta de su poder,
grandeza y santidad.
También tenemos la oración de Petición, con la cual le
rogamos a Dios las cosas que necesitamos. Sabemos que Él lo sabe todo, pero de igual forma Él quiere
que le pidamos con insistencia, con fe y estando abiertos a lo que Dios vea
mejor para nosotros. Por ejemplo, Dios veía y sabía cómo su pueblo Israel
sufría en el desierto, pero no actuó antes de haber escuchado el grito de su
pueblo. Grito que significa oración, petición, aclamación a Dios. Otro tipo de
oración de petición es el de la intercesión. Rezar
por los demás. Acordémonos todos los días de ganar gracias y pedir por los
que nos rodean. Cuando vemos un accidente, por ejemplo, ¿suelo rezar por la
pronta recuperación del afectado? Cuando veo a un mendigo pidiendo limosna,
¿rezo por él? Cuando veo a alguien que ofende a Cristo, ¿rezo? ¿O me contento
con juzgarlo internamente?
Otra oración la de Acción de gracias. Como diría san Pablo: ¿tienes algo que
no hayas recibido? Todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios. Podemos pensar que hay cosas que las tenemos gracias a
nuestro esfuerzo, está claro, pero ¿quién nos dio la voluntad para
esforzarnos?, ¿quién nos dio los pies, las manos, la inteligencia, para
conseguir lo deseado? Agradecer a Dios significa amar y ser humildes al darnos cuenta
que somos su criatura.
Y por último, está la oración de Alabanza. Sabemos que Dios no necesita aplausos,
pero nosotros sí necesitamos reconocerle como Dios. Debemos demostrar nuestra alegría de ser hijos de
Dios.
Aprendamos a saber “perder tiempo con Dios”, a reservar tiempo para la oración cada día.
Cuesta creerlo al inicio y sólo se confirma cuando se realiza, pero cuando uno
es capaz de ir a Adoración 30 minutos cada día, a pesar del trabajo que uno
tenga, de lo agobiado que uno esté por intentar sacar los pendientes, Dios no
deja de bendecir. Vamos a la oración a pedir a Dios su bendición, a adorarle, a
pedirle lo que necesitamos, a pedir por los demás, a darle gracias y a
alabarle. Cuando uno es capaz de dejar tiempo para eso cada día vivimos mucho
más tranquilos, más serenos y sin duda, nos irá mejor.
P. Sebastián Rodríguez
sábado, 23 de febrero de 2019
DOMINGO 24 DE FEBRERO DE 2019, 7º DEL TIEMPO ORDINARIO
«SED MISERICORDIOSOS COMO VUESTRO PADRE LO ES »
Lucas es el
evangelista de la misericordia, expresada sobre todo en las parábolas de la
misericordia (Lc 15) y en el buen samaritano (Lc 10);
aquí nos habla de la fuente de la misericordia, el Padre; y el destinatario de
esa misericordia, la persona herida en el camino de la vida. Sin beber de la
fuente de la misericordia nos agotamos en nuestros egoísmos. Solo los que a
través del amor del Padre contemplan el Corazón traspasado de Cristo, la
misericordia se hace realidad en nuestra vida.
Sed misericordiosos como el Padre es acoger y dar el Corazón al miserable, al herido y vivir
en la gratuidad del que se es feliz dándose, entregándose y sabiendo que el
mayor regalo que puede recibir al hacer el bien, es el mismo bien qué es el Corazón
misericordioso.
Toda persona es buena con alguien alguna
vez. Incluso aunque haya sido un criminal, ha sido bueno con alguien, con su
madre...y alguna vez. La novedad de la misericordia del Padre es ser bueno con
todos, buenos y malos, justos e injustos y siempre con un corazón
ilimitadamente bueno como el de Cristo.
La misericordia del Señor es con todos y
siempre, desde el principio hasta el final. Esta es una clave de la vida cristiana que
hay que mantener siempre.
La misericordia del Padre tiene que estar
presente en el inicio de la vida de fe, en el crecimiento, en la madurez y
hasta el final; sino queremos llegar a malograr la vida cristiana por falta de
misericordia, que sería en palabras de San Ignacio de Loyola que no se corrompa
el sujeto, que no se estropee la persona en su salud espiritual, corporal, psicológica…
y se rompa por no vivir con entrañas de misericordia.
Es necesario
para avanzar en santidad en palabras del papa Francisco, impregnar toda nuestra
vida, pasado, presente y futuro de la misericordia del Padre.
+ Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres
miércoles, 20 de febrero de 2019
REFLEXIONES PARA LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA
FEBRERO. NATURALEZA DE LA ADORACIÓN NOCTURNA:
ESCUELA PRÁCTICA DE ORACIÓN PARA APRENDER A AMAR COMO RAZÓN DE VIVIR
Es
la oración el camino de un adorador. No
otro es su ejercicio ni su fin. Es
nuestra vocación específica: adorar al Señor mediante la oración. Nuestro maestro y guía ha
de ser el Venerable Don Luis de Trelles. No tengáis recelos.
Dejémoslo claro desde el principio: Dos son los maestros que enseñaron a Don Luis de Trelles la
naturaleza y el modo de la oración: en San
Ignacio de Loyola, en sus ejercicios espirituales,
aprende como elementos básicos: el principio y fundamento de la primera semana,
el llamamiento del rey temporal, las dos banderas y los tres binarios de la
segunda semana, el
esquema de la meditación y el tratado de la IV semana:
contemplación para alcanzar amor, indispensable para cualquier tipo de oración.
Todo lo demás de Don Luis es
teresiano.
“Dos
pilares sustentan sus concepciones antropológicas: 1º, el hombre posee un alma capaz de Dios, además de un cuerpo, y 2º, el hombre ha recibido, como inmenso y misterioso don, la capacidad de
comunicarse con la divinidad que habita en su interior.
Santa Teresa de Jesús recibe una gracia
además que supera todos los hallazgos anteriores de interiorización, mediante
la inmersión en el misterio trascendente de Dios, dentro de la estirpe
agustiniana. Don Luis sigue los pasos de
Teresa. Y no cesa de recordárnoslo: no viváis hacia afuera, a la altura de los
sentidos y en busca de sensaciones. La aventura de Teresa señala una dirección
opuesta: hacia adentro, por-que tenemos alma –repetía con gracia a sus hijas-
“no estamos huecas por dentro” y Dios habita en su interior.
Tienen ambos una
experiencia central: Sin el encuentro con Jesús realmente presente bajo las
especies del pan y el vino, ni Teresa hubiera sido Teresa de Jesús ni Don Luis
el apasionado enamorado apóstol de la Eucaristía. El descubrimiento del
Santísimo Sacramento se convirtió en el fundamento de su vida espiritual y en
el motor de sus actividades apostólicas.” No es otra cosa ser un Adorador.
Don Luís eligió como
símbolo de un adorador la lamparilla encendida del santuario. En ella veía que con
su diminuta luz le recordaba al
mundo que Dios está presente en el
templo y que impregnada en el aceite de la gracia su humilde pábilo consumía su
existencia encendida de amores. La noche de vela quería que fuera desarrollando
los distintos tipos de oración: alabanza, súplica, acción de gracias y
reparación. A lo largo del año iremos profundizando en las variedades de la
oración. Sus más preciosas aportaciones las encuentro en la intencionalidad
práctica de la Adoración. Las resumo en tres metáforas: atalaya, cuerpo de
guardia, audiencia privada. En esta perspectiva quiso que la Adoración nocturna
fuera un torreón o una atalaya para imprecar por la salvación de España. Una
sala de guardia en la que se tuvieran presentes todos los incidentes de la
ciudad, desde la parturienta al moribundo; y una audiencia privada en la que se
aprendiese a pagar con amor el amor que el Señor nos daba.
Pero volvamos a
Santa Teresa, Maestra De Oración. Sus obras más elaboradas son: Camino De
Perfección y Las Moradas o Castillo Interior. Dos obras claves para aprender a
amar a Dios por medio de la oración- En realidad forman parte de su Vida, son
la biografía espiritual de la Santa. Sin olvidar nunca que la única razón de
todo –vida, reforma, fundaciones y escritos- es cantar las maravillas de un
Dios que quiere vecindad e intimidad con los hombres.
Todas las obras de
la Santa incluyen capítulos dedicados a la Oración. Recordamos que los capítulos 11 a 23 de “El Libro de la Vida”
constituyen un tratado abreviado, para enseñar a sus hijas su
camino de Oración. En estos capítulos explica los cuatro modos de oración mediante la imagen de
cuatro modalidades de riego en las huertas (1.
Riego acarreando el agua con cubos desde un pozo. 2. Riego trasegándola con una
noria. 3. Riego con canales desde una acequia. 4. Riego con la lluvia que viene
del cielo). Y en él nos ofrece la definición más difundida de oración y que una y otra vez repito: “que no es otra cosa oración
mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con
quien sabemos nos ama” (Vida 8,5).Lo mismo
sucede con el Libro de las Fundaciones.
Pero cuidado. No se trata de una tabla de gimnasia o de una dieta para
adelgazar. Dios lleva a cada uno por el camino que le conviene más. El protagonista de toda
oración es Dios. Y nuestro papel es ponernos en su presencia y abandonarnos en
sus manos. Lo mismo reces un
padrenuestro, una avemaría, entones un salmo, te unas al “Por Cristo con él y
en Él, a Ti Dios Padre omnipotente,……… todo honor y toda gloria” o ensimismado
mires en silencio a la Hostia Santa.
Me vais a permitir
que os traiga un fragmento en el que habla la santa del cielo. Una vez más,
ejemplo de su realismo y del don de discernimiento. Para mí lo tengo como una
joya. Es una invitación a todas sus hijas para entrar en oración, y que por
lógica se hace extensiva para cualquier creyente y de manera muy especial, para
ti, adorador.
Dice la Santa: “2. Ya sabéis que Dios está en todas partes.
Pues claro está que adonde está el rey, allí dicen está la corte. En fin, que
adonde está Dios, es el cielo. Sin duda lo podéis creer que adonde está Su
Majestad está toda la gloria. Pues mirad que dice San Agustín que le buscaba en
muchas partes y que le vino a hallar dentro de sí mismo. ¿Pensáis que importa
poco para un alma derramada entender esta verdad y ver que no ha menester para
hablar con su Padre Eterno ir al cielo, ni para regalarse con El, ni ha
menester hablar a voces? Por paso –silenciosamente- que hable, está tan cerca
que nos oirá. Ni ha menester alas para ir a buscarle , sino ponerse en soledad –Tacere- y mirarle dentro de sí
y no extrañarse de tan buen huésped; sino con gran humildad hablarle como a
padre, pedirle como a padre, contarle
sus trabajos, pedirle remedio para ellos, entendiendo que no es digna de ser su
hija.”
Preguntas para el
diálogo y la meditación.
■ A Don Luis le enseñaron a ser discípulo
aventajado de la oración San Ignacio y Santa Teresa. Pero ¿Dónde aprendió Don
Luis a ser maestro de la oración? ¿Conociendo de memoria los textos de sus
maestros o poniéndose, día a día y noche tras noche de rodillas ante Jesús
Sacramentado?
■ ¿Sabías que ““que no es otra cosa oración
mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a
solas con quien sabemos nos ama”? Adorador, esta es tu tarea: reces el
avemaría, un salmo, inclines la cabeza en la consagración, o estés en silencio
ante la Hostia Santísima. Escríbelo con letras grandes en tu alma.
■ ¿Sabes que Jesús Sacramentado, aunque nos
llega desde fuera por la vista, nos entra dentro, donde habita Dios y es aquí,
en tu interior donde tiene lugar el encuentro? Abres los ojos y por la fe lo
ves fuera en el Pan Sagrado. Miras dentro de ti, con los ojos cerrados y está
tan real-mente presente que con el oído del alma lo podemos oír. ¿Nos atrevemos
a decirle “habla Señor, que tu siervo escucha”?
viernes, 15 de febrero de 2019
DOMINGO 17 DE FEBRERO DE 2019, 6º DEL TIEMPO ORDINARIO
«BIENAVENTURADOS… VUESTRA RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN EL CIELO»
En la versión de Lucas se habla de cuatro
Bienaventuranzas y de cuatro malaventuranzas, mientras que Mt 5 habla de ocho
bienaventuranzas.
Nitzche
decía que las bienaventuranzas de Jesús han pervertido a la humanidad. ! Como
se puede llamar felices a los pobres, a los que lloran, a los perseguidos por
causa de la justicia! Habría que llamar dichosos a los ricos, a los que ríen
porque no les falta de nada, a los que les va todo bien en la vida.
Jesús
nos presenta el Corazón del Reino, su mismo Corazón
para vivir con sus sentimientos.
Es necesario intuir que lo que reflejan
las bienaventuranzas es el Corazón herido de Amor de Jesús y lo que reflejan
las malaventuranzas es el corazón humano herido por el pecado, el egoísmo y la
soberbia. Hay que elegir de que parte esta nuestra vida. Si queremos vivir
unidos y con los sentimientos del Corazón ilimitadamente bueno de Jesús que
refleja su santidad.
La felicidad que nos promete Jesús es un
amor fiel a los proyectos de su Corazón. Cuando se elige el camino de la
mundanidad del que tanto habla el papa Francisco siempre tiene el perfume de la
tristeza y la decepción.
Tenemos
que saber que nuestro corazón es el lugar de lucha entre el bien y el mal y es
mucho lo que nos jugamos. Apostar por las bienaventuranzas es siempre acertar
con el camino de la santidad, aunque cueste. Seguir el camino de la mundanidad
es tener vivacidad pero no vida abundante.
Es como si sacamos al pez fuera del agua
que da botes y salta porque se muere. Sin embargo dentro del agua vive feliz,
sin dar saltos de vivacidad pero vive en la alegría y la paz de Dios y de sus
promesas del Reino.
+ Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres
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