TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 19 de enero de 2018

(Ex 15, 6)

ENERO 2018

«Tu diestra, Señor, es magnífica en poder» (Ex 15, 6).

     La Palabra de vida de este mes recoge un versículo del himno de Moisés, un pasaje del Antiguo Testamento en el que Israel ensalza la intervención de Dios en su historia. Es un canto que proclama la acción decisiva de Dios para la salvación del pueblo durante el largo recorrido desde la liberación de la esclavitud en Egipto hasta la llegada a la tierra prometida.
     Es un camino que conoce dificultades y sufrimiento, pero que se realiza bajo la guía segura de Dios y mediante la colaboración de unos hombres, Moisés y Josué, que se ponen al servicio de su designio de salvación.
«Tu diestra, Señor, es magnífica en poder».
     Cuando pensamos en el poder, lo asociamos fácilmente a la fuerza del poder, que suele ser causa de abusos y conflictos entre personas y entre pueblos. En realidad, la palabra de Dios nos revela que el verdadero poder, tal como se manifestó en Jesús, es el amor. Él recorrió toda su experiencia humana hasta la muerte para abrirnos el camino de la liberación y del encuentro con el Padre. Gracias a Él se manifestó el poderoso amor de Dios por el hombre.
«Tu diestra, Señor, es magnífica en poder».
     Si nos miramos a nosotros mismos, hemos de reconocer con franqueza nuestras limitaciones. La fragilidad humana es una realidad innegable en todas sus expresiones: física, moral, psicológica y social. Y aquí es precisamente donde podemos experimentar el amor de Dios. En efecto, Él quiere la felicidad para todos los hombres, sus hijos, y por eso está siempre disponible a ofrecer su ayuda poderosa a todos los que se ponen dócilmente en sus manos para construir el bien común, la paz y la fraternidad.
     Esta frase ha sido elegida sabiamente para celebrar en este mes la «Semana de oración por la unidad de los cristianos». Cuánto sufrimiento hemos sido capaces de infligirnos mutuamente en estos siglos, ahondando grietas y sospechas, dividiendo comunidades y familias.
«Tu diestra, Señor, es magnífica en poder».
       Necesitamos pedir mediante la oración la gracia de la unidad, como un don de Dios; al mismo tiempo podemos también ofrecernos para ser instrumentos del amor de Dios para construir puentes. Con ocasión de un congreso en el Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra en 2002, Chiara Lubich fue invitada a ofrecer su pensamiento y su experiencia, y dijo:
       «El diálogo se desarrolla de este modo: ante todo nos ponemos en el mismo plano que nuestro interlocutor, quienquiera que sea; luego lo escuchamos haciendo el vacío completo dentro de nosotros... De este modo acogemos al otro en nosotros y lo comprendemos... Porque así, escuchado con amor, el otro es estimulado a oír también nuestra palabra».
       En este mes aprovechemos nuestros contactos diarios para afianzar o recuperar relaciones de afecto y amistad con personas, familias o grupos pertenecientes a Iglesias distintas de la nuestra.
       Y ¿por qué no extender nuestra oración y nuestra acción también a las fracturas dentro de nuestra propia comunidad eclesial, como también en la política, en la sociedad civil y en las familias? Podremos testimoniar también nosotros con alegría: «Tu diestra, Señor, es magnífica en poder». 

                                                                                                              Leticia Magri


domingo, 14 de enero de 2018

DOMINGO 14 DE ENERO DE 2018, 2º DEL TIEMPO ORDINARIO

«MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?... VENID Y LO VERÉIS»


     Es una de las primeras palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: “Qué buscáis?” Es la pregunta que el Señor siempre nos lanza en nuestra vida, en este corazón de deseo, con sus heridas y con sus búsquedas y que, a veces, quedan en nada. No por su oferta sino por nuestra falta de respuesta.
     Tarde o temprano, toda persona oye en su corazón esta pregunta de Jesús: ¿Qué buscáis? Es un anhelo de ser feliz a toda costa, de alcanzar lo inalcanzable, de saciar ese corazón que está hecho por el Señor y que está inquieto hasta que descanse en Él, como decía en sus famosas Confesiones San Agustín.
     Es un encuentro, es una búsqueda, es una preciosa aventura del encuentro con Cristo que te cambia la vida, porque si no te cambia la vida a fondo es que no te has encontrado de verdad con Cristo. Es un encuentro que marca, que te hace contarlo, que hasta deja marcado el tiempo en que sucedió en tu vida. “Eran las cuatro de la tarde”. Que seducción no tendría el Señor para aquellos hombres y mujeres que en el encuentro con el Señor les cambia la ruta de la vida y les hace entrar en un camino nuevo. Encontrarse con Jesús te cambia el camino que habías emprendido si Él, te cambia la vida, te cambia la ruta de tu corazón.
     Este comienzo del Evangelio de Juan nos lleva a descubrir que nos jugamos toda la vida en el encuentro con Jesús. Un acontecimiento, una realidad que divide a las personas en las que se han encontrado con Él y las que todavía le siguen buscando ¿QUÉ BUSCÁIS?
     En el fondo de nuestra existencia, en lo más profundo del corazón, en las grandes decisiones de nuestra vida, el encuentro con Cristo nos conduce a una vida nueva donde, desde su Amor, irradia todo porque su Corazón se convierte en la fuente de la alegría permanente.

 +Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres

IDEAS PARA "REAVIVAR LA FE" A TRAVÉS DE LA MISA



1.- Ir a comulgar.- "La procesión debe ser lenta para permitir el acto de reverencia personal, inclinación profunda o genuflexión, al cuerpo del Señor. Mientras se administra la Comunión, permanecemos de rodillas en señal de adoración; nos podemos sentar una vez que el sacramento es repuesto de nuevo en el tabernáculo".

2.- ¿Se puede de rodillas?- Según la Congregación para el Culto Divino, "la práctica de arrodillarse para recibir la comunión tiene de su parte una tradición de siglos e indica un signo de adoración. El hecho de que el fiel esté de rodillas no constituye motivo para negarle la comunión. El sacerdote que la niega comete un abuso pastoral".

3.- Los fragmentos.- "De la gran reverencia hacia el Sacramento viene la precaución de la utilización del platillo o del purificatorio, como los bizantinos, en la distribución de la Comunión, para evitar que la sagrada Hostia, o algún fragmento de la misma, caiga. Jesús está realmente presente también en los fragmentos de la Hostia".

4.- Cuidado con la creatividad.- Del mismo modo que el sacerdote "no dice cosas de su coleto, no inventa una doctrina propia, del mismo modo no puede hacer o inventar Liturgias, porque engañaría y llevaría a la idolatría. Cuando rezo o celebro la Misa, tengo que acordarme de que repito las palabras de Otro, soy colaborador de una obra que me precede y me supera".

5.- Canciones.- "Hemos asistido a la desaparición del repertorio musical en favor de canciones derivadas de la cultura secular, incompatibles claramente con el Evangelio. Se cede a la música ligera -tal vez con la ilusión de atraer a los jóvenes-, en la que prevalecen el ritmo, la zalamería de las palabras, incluso la utopía y la horizontalidad mundanas".

6.- Confesionarios durante la misa.- "Hay que garantizar, sobre todo, la reserva. Muchos fieles admiten que no se confiesan porque ya no están protegidos por la discreción de la rejilla. Además, la experiencia demuestra que al quitar los confesionarios de la vista de los fieles en la nave, donde estaban situados en las iglesias tradicionales, disminuye la idea de confesarse".

7.- ¿Dónde está el Santísimo?- "En el postconcilio, del demonio parece haberse ensañado con el Tabernáculo -como es obvio-, desarrollando un conflicto que no parece acabarse: en muchas iglesias el Tabernáculo es colocado en lugares de poca importancia o separados, que no son fáciles de encontrar, o se antepone a él la sede del celebrante que, de esta manera, le da la espalda, algo verdaderamente grave. Así los fieles, al entrar en la iglesia, no se dan cuenta de la presencia del Santísimo Sacramento y no se detienen en adoración".

8.- Sin devoción no hay participación.- "La desaparición de los gestos de adoración, el final del silencio en la iglesia y la exhibición de los llamados actores han llevado a los fieles a ser simples espectadores y la Liturgia ha decaído hasta ser un espectáculo en el que se exhiben sacerdotes y ministros, nada que ver con lo que ocurría antes del Concilio, con el agravante de que, si antes los fieles contemplaban en silencio el misterio, ahora lo observan divertidos o aburridos. Sin devoción no hay participación plena. En la Liturgia hay que participar con los cinco sentidos y hay que dejarse cautivar por algo que viene de lo más profundo y de la eternidad. No se trata de una conferencia en la que tienes que entenderlo todo. Comprender la realidad de la Liturgia no es lo mismo que comprender las palabras".




sábado, 6 de enero de 2018

SABADO 6 DE ENERO, EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

«¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS QUE HA NACIDO?»

     La Epifanía del Señor nos recuerda que una y otra vez estamos acechados por los mensajes de Amor de Dios, un Amor mágico. Todo es mensaje de su Amor. A través de tantos mensajes, una hoja seca caída del árbol, la ternura de una madre, una enfermedad. Todo, nos envía mensajes con una sola misión decirnos que Dios vive y que quiere formar parte de nuestra vida.
     Aquellos magos de Oriente expresan el amor casi mágico, que busca en la noche, en el cielo, en las estrellas, la huella de Dios para llegar a encontrar el sentido pleno de las Escrituras y no perderse en los espacios siderales.
     Un día descubren en la noche que una estrella los guía al Esperado, al Mesías. Al que ya se proclama que vive entre nosotros. No dejaron pasar la oportunidad. La estrella de la fe los guía a descubrir un Dios que ama la pobreza, que busca vivir entre nosotros. Ellos que vienen de lujos, de lejos no se escandalizan ni se entristecen de un signo tan pobre “un Niño envuelto en pañales”. Le ofrecen lo que en su fe sabían que era lo mejor: oro, incienso y mirra.
     A pesar de las dificultades que pueda suponer que se oculte la estrella, de los Herodes de ayer y de hoy que siempre quieren engañar, no cesan en su empeño y llegan hasta el final. No se quedan en los problemas ni en las dificultades, sino que siguen adelante. Le ofrecen lo que son y lo que tienen. Es curioso que ellos, que son pobres de corazón, hacen como los pastores, que son pobres de solemnidad. Le ofrecen lo que son y lo que tienen.
     Siempre me ha impresionado la actitud de la Madre de Dios, deja que su Hijo sea el protagonista. Ella desaparece. No se queja de que a Ella no le hayan traído ni una rosa encarnada, ni el perfume oriental tan codiciado. El tesoro de los pobres es Cristo y todo lo demás sobra cuando el amor es verdadero.
     La Epifanía nos enseña que los mensajes de Dios siempre vienen envueltos en pobreza y, sin embargo, es el sello de su Amor. Sólo los contemplativos, los que son capaces de descubrir estrellas de luz en la noche oscura recorren, como los Magos, una peregrinación que los conduce a la Vida verdadera.
 +Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres