TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 8 de julio de 2023

DEL BLOG DEL OBISPO

AL INICIO DE LAS VACACIONES DE VERANO

VERANO: APRENDE A DESCANSAR

     Ya está aquí el verano y para muchos, afortunadamente, las vacaciones para descansar. Algunos afirman que el verano es para desconectar. Es cierto que así expresamos la distancia que nos sitúa en un contexto diferente a los ritmos de trabajo que son frenéticos, extenuantes, para muchas personas. En el ambiente hiperactivo de nuestra sociedad acabamos verdaderamente cansados, atrapados por urgencias familiares, laborales, pastorales, etc. Es evidente que hemos de encontrar el necesario equilibrio físico, mental y espiritual. Aprovechemos, pues, el tiempo de vacaciones. Pero tenemos que aprender a descansar y redescubrir el sentido último del reposo, no como una simple experiencia de huida, sino como el fruto de un saber, el arte de vivir.

   Creo que un reto no pequeño de nuestro tiempo es aprender a tomarse el tiempo para vivir de verdad, para estar más presente en las cosas y en las personas, para amar, para construir […] No tenemos un manual del descanso, pero sabemos muchas cosas que nos recuperan interiormente, nos humanizan y hacen reposar el cuerpo y el alma. Sirvan, pues, las vacaciones para el encuentro, para renovar lazos con nuestros familiares y amigos, para disfrutar de la convivencia con las personas a las que amamos, al tener más tiempo libre, para nuevas experiencias de amistad, de contacto con la naturaleza, de crecimiento. Un ambiente relajado de vacación es perfecto para impulsar el agradecimiento, que a veces con las prisas podemos olvidar. Saber dar las gracias a los demás por los detalles, por los planes o por haberlo pasado bien juntos. Y sobre todo compartir dando gracias a Dios por estar bien y estar juntos, y echar una mano a los nuestros, sin olvidar vivir la caridad con los necesitados, solos o enfermos.

     De muchas formas Dios sale a nuestro encuentro en verano. Algunos visitan monasterios, hacen el Camino de Santiago, buscan algún retiro, o participan –como lo harán muchos jóvenes de nuestra diócesis unidos a los de todo el mundo— de la Jornada Mundial de la Juventud … De diversos modos, en definitiva, podemos aprovechar para recuperarnos del desgaste de cuerpo y alma […]

  Os deseo el descanso merecido que reponga vuestras fuerzas para seguir con fidelidad la ruta de nuestra vida siendo fieles a la voluntad de Dios y a nuestros compromisos.

+ Rafael, Obispo de Cádiz y Ceuta

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


JULIO :  ADORAR LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

¡Salvados por la Sangre del Cordero! …

     En el marco de la cena pascual, cuando se recordaba la huida de Egipto, el paso de la Muerte por las casas no marcadas por la Sangre del Cordero, Jesús instituyó la Eucaristía como el sacrificio de una nueva alianza, esta vez, sellada con su sangre. En adelante, el animal sacrificado no iba a ser el cordero, sino Jesús, el Cordero de Dios que, con su propia sangre, quita los pecados del mundo.

     Hemos de recordar que la materia del Santísimo sacramento lo constituye el pan y el vino. Y en el hecho de que se consagren separados (cuerpo y sangre) nos recuerda que Cristo es víctima sacrificada. Cuando la víctima era sacrificada, su sangre era separada del cuerpo y se derramaba en el ara y sobre el pueblo…  En el mundo judío, la sangre tenía un carácter sagrado, pues se identificaba con la vida y con Dios, Señor de la vida. Por eso las grandes alianzas se ratificaban con sangre. Moisés, después de sacrificar a las víctimas, derramó la sangre sobre el altar y sobre el pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que Yahvé ha establecido con vosotros”.

     También en la Eucaristía, la consagración es primero del cuerpo, “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros, y luego la sangre: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre. Jesús ha establecido una nueva Alianza, y la ha ratificado con sus sangre ¿no merece eso nuestra adoración?

     “Si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después, con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables (Inde a primis, san Juan XXIII)”.

     La Sagrada Escritura nos habla en varias ocasiones de la sangre de Cristo, pero quizá hay una que nos puede ayudar más que las otras a hacer nuestra vigilia de adoración: Getsemaní. “En seguida Jesús salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: «Orad, para no caer en la tentación».” … Parece que hoy nos hace a nosotros, adoradores, la misma invitación. Oremos, adoremos, para que las tentaciones se alejen de nosotros y de los nuestros. Acompañemos a Jesús nuestra hora, en esta noche …

     “Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.” … Que podamos ser consuelo de Cristo con aquel ángel -“Ángel” significa mensajero-, pidámosle que envíe a Jesús en Getsemaní nuestra adoración de hoy, para su consuelo, porque el pecado hace sufrir a Jesús.

     “En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: «¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación».”

     ¿La sangre de Cristo cayendo al suelo? ¡Qué misterio! El valor de esa sangre es infinito, es la vida de Cristo, la vida de DIOS, tantos sufrimientos le hacen romper sus vasos sanguíneos y sudar sangre. Sangre que nos salva. "La sangre que poco antes había entregado a la Iglesia como bebida de salvación en el Sacramento eucarístico, comenzó a ser derramada; su efusión se completaría después en el Gólgota, convirtiéndose en instrumento de nuestra redención". Adoremos esta sangre derramada por nosotros.

     Los santos nos ayudan; santa Teresita nos cuenta cómo le impresionó aquella estampa… “Un domingo mirando una estampa de Nuestro Señor en la cruz, me sentí profundamente impresionada por la sangre que caía de sus divinas manos. Sentí un gran dolor al pensar que aquella sangre caía al suelo sin que nadie se apresurase a recogerla. Tomé la resolución de estar siempre con el espíritu al pie de la cruz para recibir el rocío divino que goteaba de ella, y comprendí que luego tendría que derramarlo sobre las almas…” 

     Otro gran propagador de esta devoción fue san Gaspar de Búfalo, que fundó los Hermanos de la preciosísima sangre de Cristo y compuso esta preciosa oración: “Oh, preciosa sangre de mi Señor, que yo te ame y te alabe para siempre. ¡Oh, amor de mi Señor convertido en una llaga! Cuán lejos estamos de la conformidad con tu vida. Oh Sangre de Jesucristo, bálsamo de nuestras almas, fuente de misericordia, deja que mi lengua, impregnada por tu sangre en la celebración diaria de la misa, te bendiga ahora y siempre. Oh, Señor, ¿quién no te amará? ¿Quién no arderá de agradecido afecto por ti? Tus heridas, tu sangre, tus espinas, la cruz, la sangre divina en particular, derramada hasta la última gota, ¡con qué elocuente voz grita a mi pobre corazón! Ya que agonizaste y moriste por mí para salvarme, yo daré también mi vida, si será necesario, para poder llegar a la bendita posesión del cielo. Oh Jesús, que te has hecho redención para nosotros, de tu costado abierto, arca de la salvación, horno de la caridad, salió sangre y agua, signo de los sacramentos y de la ternura de tu amor, ¡Seas adorado y bendecido por siempre, oh Cristo, que nos has amado y lavado en tu preciosísima sangre! Amén”.

¡Salvados por la Sangre del Cordero!

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Has leído alguna vez el Éxodo pensando en la Eucaristía?

¿Qué realidades del Antiguo Testamento nos pueden ayudar a penetrar mejor en este misterio?

¿Cómo podemos crecer en conciencia de la dimensión sacrificial de la Eucaristía?


sábado, 1 de julio de 2023

CEUTA ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS

 

  Durante la noche del sábado 24 al domingo 25 de junio se celebró la tradicional Vigilia de las Espigas en la ermita de San Antonio de Padua, en las estribaciones de la cumbre del monte Hacho.

 Organizada por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española, contó con la presencia de las Secciones de Cádiz, San Fernando, San Roque, Barbate, y la anfitriona de Ceuta.

  Con la tradicional procesión de Banderas desde la S.I. Catedral hasta el Santuario de Ntr.ª. Señora de África, dio comienzo esta Vigilia de Adoración y acción de Gracias, que continuó con el saludo del Presidente diocesano que recordaba, en palabras del Venerable D. Luis de Trelles (Fundador de la Obra) allá por el siglo XIX, que -“somos, por así decirlo, fundadores de esta devoción, por lo que como continuadores de ella debemos ser modelos y propagadores de esta santa ocupación, toda vez que está escrito que la oración fervorosa produce la generación de Santos y la conversión del mundo”-; siguiendo con el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió D. Francisco Jesús, Vicario general de la ciudad Autónoma  y consiliario de la Sección de Ceuta, y concelebrada por D. Rafael Galván, D José Manuel González y los colaboradores de la Obra D. Valentín Vivar y D. Javier Ancízar venidos desde la península.

  En su homilía, D. Francisco Jesús, después de recordar su vinculación personal con la Adoración Nocturna, animó a los participantes a perseverar en la Adoración Eucarística, “como ésa lámpara del Sagrario que debe permanecer siempre encendida, y disfrutar de los beneficios que se desprenden del poder estar en íntima compañía con Jesús Sacramentado, porque permanece siempre con nosotros y no nos abandona. No nos cansemos nunca de acudir al Sagrario”. 


   Finalizada la Santa Misa, nos trasladamos en autobús hasta la ermita de san Antonio,  donde con gran devoción dieron comienzo los turnos de vela ante el Santísimo Sacramento que ocuparon toda la noche, y acompañados por numerosos miembros de la Cofradía; concluyendo con el rezo del Santo Rosario y la oración comunitaria de Laudes, que una vez finalizada, se formó en corporación para con S.D.M. trasladarse en procesión hasta el mirador desde donde se procedió a la Bendición de los campos y el mar.

  Desde este lugar privilegiado en la cima del monte Hacho, despuntando el alba, el Rvdo. D. Francisco Jesús, impartió la Bendición Eucarística sobre la Ciudad, los campos y el mar de nuestra diócesis y sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.


  Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2023 dando un sentido broche de oro a esta tradicional Vigilia, que había comenzado la noche anterior sobre las 21.30 horas y que no se celebraba en esta parte africana de España desde hacía más de cuatro décadas.

  Fue una noche realmente santa, con Jesús Sacramentado como único centro de su vela; Haciendo nuestros sus anhelos y sufrimientos, y pidiendo la luz y la fuerza que nos ayuden a “no pasar nunca de largo ante el sufrimiento humano”.

   Con el canto de la Salve y la despedida de D. Francisco Jesús de todos los asistentes, en la que se agradeció expresamente a los Hermanos mayores de las Cofradías de San Antonio y de la Virgen de África las esmeradas atenciones recibidas y, deseándoles un feliz regreso a casa, se puso rumbo a las poblaciones de destino después de degustar un espléndido desayuno ofrecido por nuestra Sección hermana.

jueves, 22 de junio de 2023

 


REFLEXIONES PARA LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA


JUNIO :  ADORAR EL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

Nos amó con corazón de hombre…

     “Me amó y se entregó por mí”. Esto podía ser una verdadera divisa eucarística. Pero aún hay más, porque me amó con corazón de hombre. Y es su Corazón el que está en la Eucaristía continuamente entregado por mí.

     "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí". Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión, nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros. Estas palabras son más verdad, aun si cabe, en el momento de la institución de la Eucaristía: Jesús que me conoce y se entrega por amor, inventa esta manera de poder estar siempre a mi lado.

     Nos ha amado a todos con un corazón humano. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. El Sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación, "es considerado como el principal indicador y símbolo de aquel amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres". Pero el símbolo remite a una realidad, y la imagen a una sustancia… Y la presencia de ese corazón está en la Eucaristía. Por eso, se le puede llamar con toda verdad: Corazón Eucarístico de Jesús.

   ¿Quién podrá dignamente describir los latidos del Corazón divino, signo de su infinito amor, en aquellos momentos en que dio a los hombres sus más preciados dones: a Sí mismo en el sacramento de la Eucaristía? Ya antes de celebrar la última cena con sus discípulos, sólo al pensar en la institución del Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, con cuya efusión había de sellarse la Nueva Alianza, en su corazón sintió intensa conmoción, que manifestó a sus apóstoles con estas palabras: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer» ; conmoción que, sin duda, fue aún más vehemente cuando «tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a ellos, diciendo: "Éste es mi cuerpo, el cual se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Y así hizo también con el cáliz, luego de haber cenado, y dijo: "Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que se derramará por vosotros"» Con razón, pues, debe afirmarse que la divina Eucaristía, como sacramento por el que Él se da a los hombres y como sacrificio en el que Él mismo continuamente se inmola desde el nacimiento del sol hasta su ocaso y también el Sacerdocio, son clarísimos dones del Sacratísimo Corazón de Jesús. (Haurietis aquas, Pio XII)

     La Escritura nos recuerda de cómo Cristo había pensado desde mucho antes, con todo el amor de su Corazón, en el sacramento de la Eucaristía. Este sacramento, como el don del Espíritu Santo, se puede decir que nace de sus entrañas, de lo más preciado que Él tiene, con qué solemnidad lo anuncia el último día, el más solemne de la fiesta, poniéndose de pie exclama: «El que tenga sed, venga a mí; y beba el que cree en mí». Como dice la Escritura: "De sus entrañas brotarán manantiales de agua viva". Él se refería al Espíritu, ciertamente, el que había de recibir los que creyeran en Él, también se refería a la Eucaristía, que brota del corazón de Cristo y en la que bebemos y comemos para la vida eterna.

     También Él nos dice: ”Yo soy el pan de Vida. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. No podemos pasar sin la Eucaristía; está llena de su amor por nosotros: “Os lo aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis Vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida”. Y como buen amigo, Jesús nos asegura una comunión (sacramental y espiritual): “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”.

     También los Santos nos animan a ver en la Eucaristía ese divino Corazón, como santa Margarita María de Alacoque, que tuvo la inmensa suerte de verlo con dones místicos, para recordárnoslo a toda la Iglesia.  “Estando yo delante del Santísimo Sacramento me encontré toda penetrada por Su divina presencia. El Señor me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado”.

    En otra ocasión,Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, se presentó Jesucristo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas que se presentaban como otros tanto soles, saliendo llamaradas de todas partes de Su Sagrada Humanidad, pero sobre todo de su adorable pecho que, parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas”.

     También le pide la comunión reparadora, y la hora santa… “Comulgarás, además, todos los primeros viernes de mes, y en la noche del jueves al viernes, te haré participe de la mortal tristeza que quise sentir en el huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las once y las doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentía por el abandono de mis apóstoles”.

     Y por último, la gran fiesta del Amor también está conexa con la del Corpus: “Estando ante el Santísimo Sacramento un día de su octava, y queriendo tributarle amor por Su tan gran amor, el Señor le descubrió su Corazón y le dijo "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor. Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado. Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares."

Nos amó con corazón de hombre

 

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Uno mi devoción a la Eucaristía con la del Corazón de Jesús como nos propone la Iglesia?

¿Qué revistas, libros, documentos pueden ayudarme a profundizar en estas devociones?

¿Cómo puedo colaborar por el esplendor de la fiesta del Corpus y del Corazón de Jesús?


lunes, 5 de junio de 2023

sábado, 20 de mayo de 2023

 NADIE HA SUBIDO AL CIELO SINO AQUEL QUE HA BAJADO DEL CIELO


     "Hoy nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo; suba también con él nuestro corazón. Oigamos lo que nos dice el Apóstol: Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Poned vuestro corazón en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues, del mismo modo que él subió sin alejarse por ello de nosotros, así también nosotros estamos ya con él allí, aunque todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que se nos promete.

    Él ha sido elevado ya a lo más alto de los cielos; sin embargo, continúa sufriendo en la tierra a través de las fatigas que experimentan sus miembros. Así lo atestiguó con aquella voz bajada del cielo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y también: Tuve hambre y me disteis de comer. ¿Por qué no trabajamos nosotros también aquí en la tierra, de manera que, por la fe, la esperanza y la caridad que nos unen a Él, descansemos ya con él en los cielos? Él está allí, pero continúa estando con nosotros; asimismo, nosotros, estando aquí, estamos también con Él. Él está con nosotros por su divinidad, por su poder, por su amor; nosotros, aunque no podemos realizar esto como Él por la divinidad, lo podemos sin embargo por el amor hacia Él.

     Él, cuando bajó a nosotros, no dejó el cielo; tampoco nos ha dejado a nosotros, al volver al cielo. Él mismo asegura que no dejó el cielo mientras estaba con nosotros, pues que afirma: Nadie ha subido al cielo sino aquel que ha bajado del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Esto lo dice en razón de la unidad que existe entre Él, nuestra cabeza, y nosotros, su cuerpo. Y nadie, excepto Él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con Él, en virtud de que Él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por Él, hemos sido hechos hijos de Dios.

     En este sentido dice el Apóstol: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. No dice: "Así es Cristo", sino: Así es también Cristo. Por tanto, Cristo es un solo cuerpo formado por muchos miembros. Bajó, pues, del cielo, por su misericordia, pero ya no subió él solo, puesto que nosotros subimos también en Él por la gracia. Así, pues, Cristo descendió él solo, pero ya no ascendió él solo; no es que queramos confundir la divinidad de la cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza."

De los Sermones de San Agustín, obispo (Sermón Mai 98, Sobre la Ascensión del Señor)