TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 6 de mayo de 2017

DOMINGO 7 DE MAYO, 4º DE PASCUA


«YO SOY LA PUERTA: QUIEN ENTRE POR MÍ SE SALVARÁ»


     El Buen Pastor nos convoca a vivir con “los sentimientos de su Corazón” y a entrar por la puerta de su Costado, de su Corazón para beber del néctar de su Amor. Aunque la puerta de su corazón, que fue propiciada por la lanzada, es estrecha sin embargo dentro es inmenso su Amor. Tenemos que esforzarnos por entrar por la puerta estrecha ya que ancho es el camino de la perdición.
     Tres claves nos marca el Evangelio de Juan en este domingo de las vocaciones, para pedir que muchos entren por la puerta estrecha y gozosa del seguimiento de Cristo.
     Primero, los que en el aprisco no entran por la puerta, sino que saltan. Se quieren colar en el redil entrando y como salteadores avasallan a las ovejas. Son aquellos a los que no les interesan las ovejas. No quieren a las ovejas porque sólo las buscan para su propio interés.
     Segundo, los asalariados, a los que se les paga y contrata para que sin graves esfuerzos y sin peligro de sus vidas las cuiden. Siempre siendo ellos el centro y nunca las ovejas a las que sirven profesionalmente porque alguno tiene que hacerlo para ganarse la vida. Son algo así como unos “guarda ovejas”, pero nunca pastor. Jamás se les ve implicándose, afectiva y efectivamente, hasta “dar la vida por las ovejas”. No les gusta el “olor a ovejas” sino el olor a las riquezas, a los beneficios que le proporcionan sus servicios. De tal manera es así que el asalariado cuando ve venir al lobo, cuando ve que peligra su vida se da el piro. Es decir no vuelve, no se enfrenta, no las quiere como algo suyo.
     Por último, está el Pastor, que entra por la puerta. Es Cristo. Entra por la puerta porque quiere a las ovejas. Es su Amo y su servidor. Las cuida y las protege como propiedad suya. Cuando entra, todos saben que el silbo del Pastor es la complicidad de las ovejas, que las llama por su nombre y las cuida de noche y de día porque las lleva junto a su Corazón y porque las que se perdieron saben el encuentro de su Amor, que las quiere con locura y que las vuelve al redil no a patadas y vociferando con brusquedad sino cantándole una canción al oído y susurrando su amor. Entrar por la puerta es señal de que es el Amo y servidor. El Pastor que cuida con amor a todas y cada una. Es curioso que Jesús, que le encanta ser a la vez la Fuente y el sediento, aquí es, a la vez, el Pastor y la puerta para llegar a las ovejas.

+Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres


DOMINGO 7 DE MAYO JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES



Jesús hace germinar la semilla.

     […] es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio… La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Mc 4, 26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.
     Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios.
     Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.
     Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros «deberes que cumplir», nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.
     María santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1, 39), para anunciarlo al mundo entero.
Francisco, PP.

viernes, 5 de mayo de 2017

CARTA PASTORAL CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE LAS APARICIONES DE FÁTIMA



     Queridos hermanos, fieles diocesanos: Celebraremos el 13 de mayo de 2017 el primer centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. Allí se apareció a tres pastorcillos rodeada de signos portentosos y grandes milagros.
     Quiso Dios proteger a su pueblo con la visita de la Virgen María que ofrecía consuelo y protección para el mundo afligido, y mostrar el camino de recuperación de la paz a través de la intercesión sencilla de la oración, del rosario y de la penitencia.
     El santuario de Fátima, en Portugal, ha sido y sigue siendo un lugar de revitalización de la fe, como lo demuestra la continua afluencia de peregrinos –también de nuestra diócesis—que con constante periodicidad la visitan, y el fervor con que se acoge su imagen allí donde tiene culto. También la Imagen de la Virgen Peregrina se ha acercado a las ciudades, pueblos y parroquias, una a una, reconfortando con su presencia a los fieles, concediendo grandes gracias y estimulando la santidad.
   El acontecimiento de Fátima ha supuesto un acompañamiento de la Virgen, nuestra Madre Santísima, al pueblo cristiano, a la Iglesia entera, y un fuerte replanteamiento de muchas posturas agnósticas y descreídas en las que había hecho mella el ateísmo práctico o el llamado “científico”. Su presencia ha sido un gran consuelo para caminar superando las mayores tentaciones. Espero que también ahora, en este centenario, acudir a María sea una fuente de renovación de la fe y cauce de numerosas gracias.
     La presencia de esta amorosa Madre, acogedora de todos y protectora de los más débiles y desgarrados, asequible a cualquiera con fe, ha calado fuertemente en esta sociedad huérfana, desolada primero por guerras y divisiones, y después por la dictadura del relativismo que intenta anular la presencia de los padres, y desfigura a la familia hasta anularla de hecho y hacerla desconocida para muchos que ya no conocerán lo que supone la paternidad, la maternidad ni la fraternidad, y que con grandes dificultades podrán hallar en el amor la plenitud de su vida.
     Con motivo del Centenario de las Aparicione sel Santo Padre el Papa Francisco acudirá a visitar el santuario de la Virgen como peregrino para participar en el centenario de las apariciones los próximos 12 y 13 de mayo y a presidir este acontecimiento que ha marcado el siglo veinte. Allí canonizará a Francisco y Jacinta Marto, los hermanos pastores que presenciaron junto con su prima Lucía las apariciones de la Virgen María. Esta noticia era muy deseada entre los devotos de Fátima. Ha llegado, pues, la esperada canonización de ambos pastores, quienes junto a la fallecida hermana Lucía, hoy en proceso de beatificación, fueron protagonistas en 1917 de los sucesos. Yo mismo asistiré para participar en esta celebración con una peregrinación diocesana de jóvenes, anunciada por la Delegación de Pastoral Juvenil a la que se unirán otros grupos parroquiales, además de particulares. Es esta una alegría más que se suma a las celebraciones del centenario y que revalida aún más la actualidad de su mensaje.
     Las apariciones de la Virgen en Fátima a los tres niños pastorcitos, que tuvieron lugar entre 1916 y 1917, fueron preparadas por tres apariciones de un Ángel que dispuso a los niños para recibir a la Virgen más tarde. Los tres niños portugueses que habían sido testigos de las apariciones de la Virgen, quien les reveló los llamados tres secretos de Fátima, que divulgó Lucía, quien falleció en 2005. El primer secreto era la muerte prematura de dos de los niños, y el segundo versaba sobre el final de la Primera Guerra Mundial, el inicio de la Segunda y el fin del comunismo. La tercera parte, la que más especulaciones desató, se conoció el 26 de junio de 2000, tras el viaje de Juan Pablo II a Fátima el 13 de mayo de 2000, para beatificar a Jacinta y Francisco. Se predecía el asesinato de un “obispo vestido de blanco” mientras atravesaba una gran ciudad, en lo que la Iglesia considera una profecía del atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, cuando fue tiroteado por el terrorista turco Ali Agca.
     A partir del 13 de mayo la Virgen se les apareció seis veces. Su mensaje, comprensible y sencillo, pide nuestra colaboración para la conversión delos pecadores a través de la oración y penitencia. Pertenece, pues, al núcleo propio más íntimo del evangelio y de la predicación de Jesús, que ha hecho suyo la Iglesia de todos los tiempos. Este mensaje tan simple de comprender entonces y hoy está cargado de trascendencia para que el curso de la historia siga los caminos de Dios y se aparte de la destrucción fruto del pecado. Sin duda la historia de los pueblos en el pasado siglo y en el nuestro están llenos de terribles males y de persecuciones a los cristianos. Pero Dios, siguiendo su estilo habitual, escogió a unos niños pobres de un lugar desconocido y apartado para confiar la transmisión de esta invitación que promete grandes frutos y bienes para la paz del mundo. Dios sigue contando ahora con los humildes medios de la oración, el sacrificio y la penitencia y el rezo del Santo Rosario, y con la colaboración de los sencillos, para librar al mundo de los males actuales.
     Invito a toda la Diócesis de Cádiz y Ceuta a recibir a la Virgen peregrina de Fátima con este motivo a lo largo de este año, y hasta el 13 de mayo de 2018 en todas las parroquias, colegios, asociaciones o instituciones que lo soliciten. De este modo tendremos la oportunidad de renovar nuestra fe junto a la Madre intercesora y colaborar para que la redención del mundo que Cristo nos ha traído llegue a todos. La presencia de nuestra Madre, la Virgen de Fátima, nos moverá a escuchar su mensaje de parte de Dios y a encontrar sustento y consuelo. Estoy convencido de que hará un inmenso bien a las familias, jóvenes y niños, novios, matrimonios, sacerdotes y consagrados, que acudan a venerarla. No hay que olvidar que el objetivo de este centenario es, en primer lugar, la renovación de nuestra devoción a la Virgen Santísima, y reconocer –con motivo del mensaje de Fátima— nuestra necesidad de conversión, siempre unido a la necesidad de oración y penitencia que acompaña el seguimiento de Cristo, con la necesaria reparación por nuestros pecados y por los pecados del mundo. Es, además, una oportunidad inmejorable para asentar la devoción del Santo Rosario, que hace tantísimo bien a todos y consigue tantas gracias […]
     Hermanos: Unámonos todos en este empeño y pidamos al Señor que nos conceda los frutos espirituales que requiere la nueva evangelización de nuestra diócesis.

Recibid todos mi afecto y bendición

+Rafael Zornoza Boy-Obispo de Cádiz y Ceuta