TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 3 de junio de 2017

DOMINGO 4 DE JUNIO, SOLEMNIDAD EN LA PASCUA DE PENTECOSTÉS


«PAZ A VOSOTROS… RECIBID EL ESPÍRITU SANTO»



     La Fiesta de la Cosecha, de Pentecostés es fiesta judía, Jesús le ha dado su pleno significado, porque el fruto de su Amor resucitado es Pentecostés, es el Espíritu Santo, “Señor y Dador de Vida”.
     Pentecostés está inserto en el Cenáculo, porque no hay evangelización auténtica si no existe una profunda intimidad y relación con el Corazón del Señor resucitado.
     El fruto es el Espíritu Santo que da la vida nueva resucitada y que nos convoca al Cenáculo. En la Escuela del Cenáculo se vive la Eucaristía, el amor a la Iglesia, María, los apóstoles, Pedro, el servicio a los pobres. Es vivir entregando la vida por amor y sembrando los caminos del mundo del gozo que predica Pentecostés que nos habla de amor entregado, del bautismo, de Cristo, muerto y resucitado, de hacer discípulos, de caminar junto a la humanidad, que cuanto más se aleja de Jesús, pierde el norte.
     Es necesario volver al aire del Espíritu, del Cenáculo, para salir transformados en una vida nueva que nos lleva a evangelizar. Entrar en el Cenáculo para ser una Iglesia en salida hacia las periferias.
     Decía san Juan Pablo II que la Iglesia tiene que estar en un permanente Cenáculo de intimidad con Cristo y un permanente Pentecostés que nos lleve a salir por los caminos con el mantel de la Eucaristía y con el ofrecimiento humilde de la Redención a toda la humanidad. Oración y vida para entregarse a los planes del Señor.
     Es necesario volver, una y otra vez, a la alegría y al gozo de quien ha conocido el Amor de Jesús en el Cenáculo, en la Eucaristía, en el amor fraterno, en el servicio, en el lavatorio de los pies y abre su corazón y su gozo a la esperanza cierta de quien quiere vivir en la verdadera conversión de los sentimientos de Cristo. Vivir un nuevo Pentecostés que nos conduce a una nueva etapa evangelizadora y a sembrar los caminos de la alegría del Resucitado. 

+Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres


sábado, 27 de mayo de 2017

RIQUEZAS DE LA LITURGIA



Regina Coeli: antífona mariana Pascual
   
 El Regina Coeli sustituye el rezo del Ángelus durante el tiempo Pascual y al igual que el Ángelus se reza tres veces al día, al amanecer, al mediodía y al atardecer como una manera de consagrar el día a Dios y a la Virgen María. Así lo estableció el Papa Benedicto XIV  en 1742. Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano desde las completas del Sábado Santo hasta la hora nona del domingo de Pentecostés. Debe ser cantado o rezado en coro y de pie.
     Cantar a María “¡Alégrate!” es una tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por la comunidad franciscana; los frailes menores lo rezaban después del oficio de Completas ya en la primera mitad del siglo XIII y gracias a la misma actividad de los frailes franciscanos se popularizó y expandió por todo el mundo cristiano. Como muchas oraciones, las primeras palabras que la componen le dan su nombre, que la Iglesia recuerda aún en su latín original: Regina Coeli.
     Esta antífona mariana es uno de los cuatro himnos del tiempo de Pascua que se incluyen en la Liturgia de las Horas  (Ave Regina Caelorum, Alma Redemptoris Mater o Salve Regina son las palabras latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen María), y que se reza desde el Sábado Santo, víspera de la Resurrección del Señor, hasta el domingo después de Pentecostés. Forma parte de la oración de Completas y su brevedad y sencillez, además de su hermoso significado teológico, hacen de esta oración una de las más bellas expresiones de la alegría pascual (a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo).
     Se desconoce el origen del Regina Coeli, pero una bella tradición lo atribuye a San Gregorio Magno, Pontífice y Doctor de la Iglesia, quien habría escuchado los primeros tres versos de la boca de los ángeles mientras realizaba procesión descalzo por las calles de Roma. A la composición celestial el Santo Papa habría añadido únicamente la cuarta frase de la oración: "Ruega por nosotros a Dios".
     La antífona original es adaptada para ser recitada como oración, de una forma similar a la del Ángelus, tomando su forma presente y agregando una oración final…

(Antes de visualizar el vídeo deje pasar el Himno inserto al blog)