Espiritualidad Católica como fuente testimonial. Tras el reconocimiento de nuestro carisma cristiano, buscamos ser consecuentes y por lo tanto expandir el Evangelio de Cristo en nuestra sociedad.
TIEMPOS LITURGICOS
jueves, 8 de junio de 2017
sábado, 3 de junio de 2017
DOMINGO 4 DE JUNIO, SOLEMNIDAD EN LA PASCUA DE PENTECOSTÉS
«PAZ A VOSOTROS… RECIBID EL ESPÍRITU SANTO»
La Fiesta de la Cosecha, de Pentecostés es
fiesta judía, Jesús le ha dado su pleno significado, porque el fruto de su Amor
resucitado es Pentecostés, es el Espíritu Santo, “Señor y Dador de Vida”.
Pentecostés está inserto en el Cenáculo,
porque no hay evangelización auténtica si no existe una profunda intimidad y
relación con el Corazón del Señor resucitado.
El fruto es el Espíritu Santo que da la
vida nueva resucitada y que nos convoca al Cenáculo. En la Escuela del Cenáculo
se vive la Eucaristía, el amor a la Iglesia, María, los apóstoles, Pedro, el
servicio a los pobres. Es vivir entregando la vida por amor y sembrando los
caminos del mundo del gozo que predica Pentecostés que nos habla de amor
entregado, del bautismo, de Cristo, muerto y resucitado, de hacer discípulos,
de caminar junto a la humanidad, que cuanto más se aleja de Jesús, pierde el
norte.
Es necesario volver al aire del Espíritu,
del Cenáculo, para salir transformados en una vida nueva que nos lleva a
evangelizar. Entrar en el Cenáculo para ser una Iglesia en salida hacia las
periferias.
Decía san Juan Pablo II que la Iglesia
tiene que estar en un permanente Cenáculo de intimidad con Cristo y un
permanente Pentecostés que nos lleve a salir por los caminos con el mantel de
la Eucaristía y con el ofrecimiento humilde de la Redención a toda la
humanidad. Oración y vida para entregarse a los planes del Señor.
Es necesario
volver, una y otra vez, a la alegría y al gozo de quien ha conocido el Amor de
Jesús en el Cenáculo, en la Eucaristía, en el amor fraterno, en el servicio, en
el lavatorio de los pies y abre su corazón y su gozo a la esperanza cierta de
quien quiere vivir en la verdadera conversión de los sentimientos de Cristo.
Vivir un nuevo Pentecostés que nos conduce a una nueva etapa evangelizadora y a
sembrar los caminos de la alegría del Resucitado.
+Francisco
Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres
sábado, 27 de mayo de 2017
RIQUEZAS DE LA LITURGIA
Regina Coeli: antífona
mariana Pascual
El Regina Coeli sustituye el rezo del Ángelus durante
el tiempo Pascual y al igual que el Ángelus se reza tres veces al día, al
amanecer, al mediodía y al atardecer como una
manera de consagrar el día a Dios y a la Virgen María. Así lo
estableció el Papa Benedicto XIV en 1742. Litúrgicamente
está prescrita en el Breviario Romano
desde las
completas del Sábado Santo hasta la hora nona del domingo de Pentecostés. Debe ser cantado o rezado en coro y de pie.
Cantar a María “¡Alégrate!” es una
tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por la comunidad franciscana; los frailes menores lo rezaban después del oficio de Completas ya en la primera mitad del siglo
XIII y gracias a la misma actividad de los frailes franciscanos se
popularizó y expandió por todo el mundo cristiano. Como muchas oraciones, las primeras
palabras que la componen le dan su nombre, que la Iglesia recuerda aún en su
latín original: Regina Coeli.
Esta antífona mariana es uno de los cuatro
himnos del tiempo de Pascua
que se incluyen en la Liturgia de las Horas (Ave Regina
Caelorum, Alma Redemptoris Mater
o Salve Regina son las palabras
latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen María), y que se reza desde el Sábado Santo, víspera de la Resurrección del Señor, hasta el domingo
después de Pentecostés. Forma parte de la oración de Completas y su brevedad y
sencillez, además de su hermoso significado teológico, hacen de esta oración
una de las más bellas expresiones de la alegría pascual (a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo
Jesucristo).
Se desconoce el origen del Regina
Coeli, pero una bella tradición lo atribuye a San Gregorio Magno,
Pontífice y Doctor de la Iglesia, quien habría escuchado los primeros tres
versos de la boca de los ángeles mientras realizaba procesión descalzo por las
calles de Roma. A la composición celestial el Santo Papa habría añadido
únicamente la cuarta frase de la oración: "Ruega por nosotros a Dios".
La antífona original es adaptada para ser recitada como oración, de una
forma similar a la del Ángelus, tomando su forma presente y agregando una
oración final…
(Antes de visualizar el vídeo deje pasar el Himno inserto
al blog)
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