TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 15 de octubre de 2021

(Rm 8, 28)

 
OCTUBRE 2021

 «Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman» (Rm 8, 28).

 

    La Palabra que nos proponemos vivir en este mes está sacada de la carta del apóstol Pablo a los Romanos. Es un texto largo y lleno de reflexiones y enseñanzas, escrito antes de dirigirse a Roma, para preparar su visita a aquella comunidad, que Pablo aún no conocía en persona. El capítulo 8 subraya en particular la vida según el Espíritu y la promesa de la vida eterna que espera a los individuos, a los pueblos y a todo el universo.

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman».

    Cada palabra de esta frase está cargada de significado. Pablo proclama que, ante todo como cristianos, hemos conocido el amor de Dios y somos conscientes de que toda esperanza humana forma parte del gran designio de salvación de Dios. Todo contribuye, dice Pablo: los sufrimientos, las persecuciones, los fallos y debilidades personales, pero sobre todo la acción del Espíritu de Dios en el corazón de las personas que lo acogen. Además, el Espíritu recoge y hace suyos los gemidos de la humanidad y de la creación (cf. Rm 8, 22-27), y esta es la garantía de que el designio de Dios se realizará.

    Por nuestra parte, hemos de responder activamente a este amor con nuestro amor, encomendándonos al Padre en cualquier necesidad y dando testimonio de esperanza en el cielo nuevo y la tierra nueva (cf. Ap 21, 1) que Él prepara para quienes confían en Él.

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman». 

   ¿Cómo acoger, entonces, esta fuerte propuesta en nuestra vida personal y cotidiana? Chiara Lubich nos sugiere: «Ante todo, no debemos detenernos nunca en el aspecto puramente externo, material y profano de las cosas, sino creer que cualquier hecho es un mensaje con el que Dios nos expresa su amor. Entonces veremos que la vida, que se nos puede mostrar como un tejido del cual no vemos más que nudos e hilos confusamente entrelazados, en realidad es distinta: es el dibujo maravilloso que el amor de Dios va tejiendo sobre la base de nuestra fe. En segundo lugar, debemos abandonarnos con confianza y totalmente a este amor en todo momento, tanto en las pequeñas cosas como en las grandes. Es más, si sabemos encomendarnos al amor de Dios en las circunstancias comunes, Él nos dará la fuerza para confiarnos a Él en los momentos más difíciles, como pueden ser una gran prueba, una enfermedad o el mismo momento de la muerte. Entonces, probemos a vivir así, y, por supuesto, no de una manera interesada, es decir, para que Dios nos manifieste sus planes y tengamos de este modo su consuelo, sino solo por amor, y veremos que este abandono confiado es fuente de luz y de paz infinita para nosotros y para muchos otros»[1]

   Encomendarnos a Dios en las decisiones difíciles, como la que nos cuenta O. L. de Guatemala: «Trabajaba como cocinera en una residencia de ancianos. Al pasar por el pasillo, oigo a una viejita pedir agua. A riesgo de saltarme las normas, que me prohíben salir de la cocina, le alcanzo un vaso de agua con cariño. Los ojos de la anciana se iluminan. A mitad del vaso, me agarra la mano: "¡Quédate conmigo 10 minutos!”: Le explico que no debería, que me expongo a que me despidan. Pero esa mirada... Me quedo. Me pide que recemos juntas: "Padre nuestro... “: Y al final: "Canta algo, por favor”. Se me ocurre: "No nos llevaremos nada, solo el amor... “. Los demás residentes nos miran. La mujer está feliz y me dice: "Dios te bendiga, mi hijita"; y al poco se apaga. De todos modos, me despidieron por haber salido de la cocina. Mi familia, que vive lejos, necesita mi ayuda, pero yo estoy en paz y feliz: respondí a Dios, y esa mujer no dio sola el paso más importante de su vida».

Leticia Magri



[1]C. LUBICH, Palabra de vida, agosto de 1984, en EAD., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 313-314.

 

viernes, 1 de octubre de 2021

 

OCTUBRE: MES DEL ROSARIO


   Desde niños conocemos muchos que la devoción al Santo Rosario y el día del Domund, son dos hitos fijos en el recorrido cristiano del mes de octubre.

  Fijándonos en el Rosario sabemos que es una devoción esencialmente contemplativa que nos alienta a mantener viva nuestra fe y nos ayuda a vivirla con alegría y entrega a favor de lo que Dios espera de cada uno, especialmente acompañados de nuestra Madre del cielo. Un teólogo de nuestros días, el Dominico Edwar Schillebeeckx, nos describe las riquezas que contiene esta oración mariana. Escribe: “El Rosario es símbolo de fe sintético y psicológico en forma de plegaria meditada; es una plegaria que resume todo el dogma redentor… Orando el pueblo de Dios se ancla más fuertemente en los dogmas de la fe. Rezando el Rosario… se identifica con María en la evolución de su vida con Cristo y revive, por Él en la fe, la esperanza y la caridad, todas las fases de la vida de Cristo”.

Rezado en público el Santo Rosario es una solemne oración dialogada. Lo que se pretende con ello es enseñar a los fieles, sobre todo a las nuevas generaciones, a pensar y meditar sobre los fragmentos intercalados de la vida del Señor y de la Virgen, es decir, sobre lo que se enuncia en cada misterio. Se nos invita a profundizar en el amor a Nuestro Señor Jesucristo y a Nuestra Señora, para tratar de imitar lo que amamos.

   Hemos de procurar evitar que el rezo del Rosario, tanto en público como en privado, se haga deprisa o de cualquier manera. Difícilmente se podrá conseguir que la dignidad, atención y devoción de esta preciosa oración obtenga sus frutos, si se hace con precipitación y falta de sentido. Debería ser un propósito en nosotros cuidar y revisar cómo se reviven en nosotros los momentos más importantes y significativos de la historia de la salvación, acompañados de nuestra Santísima Madre.

 El Rosario es una oración sencilla y accesible a todos: grandes, pequeños, laicos y clérigos, cultos y menos formados. Es la oración, sobre todo de los ancianos y enfermos. Cerca de ellos, al alcance de sus manos, suele estar el Rosario y lo ven sus hijos y sus nietos. Propongamos, especialmente durante este mes, ser apóstoles del Rosario. Quien, como María y juntamente con ella, conserva y medita asiduamente los misterios de la vida de Jesús, va asimilando progresivamente sus mismos sentimientos. Quien experimenta personalmente la belleza y profundidad de esta oración será un apóstol de esta bendita oración. Sacerdotes, padres y abuelos, catequistas y educadores: pongan en manos de un niño o de una niña bien pronto el Rosario, recen con ellos, y estará creciendo y haciéndose un buen cristiano…

¡Santísima Virgen del Rosario, intercede por nosotros!

 

     + Ramón del Hoyo López, Obispo emérito de Jaén, de una Carta Pastoral.


viernes, 17 de septiembre de 2021

(Mc 9, 35)

 

SEPTIEMBRE 2021

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35)

    Caminando con Jesús hacia Cafarnaúm, los discípulos discuten animadamente entre ellos. Pero cuando Él les pregunta de qué discuten, no se atreven a responder, quizá porque les da un poco de vergüenza, pues estaban tratando de establecer quién era el mayor de ellos. Jesús había hablado varias veces de su misteriosa cita con el sufrimiento, pero para Pedro y los demás era un tema demasiado difícil de entender y de aceptar. En realidad, solo después de la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús descubrirán verdaderamente quién es Él: el hijo de Dios que da la vida por amor. Por eso, para ayudarlos a hacer en verdad sus discípulos, Jesús se sienta, los llama a su lado y les revela la verdadera naturaleza del «primado evangélico».

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

     A pesar de las debilidades y los miedos de los discípulos, Jesús confía en ellos y los llama a que lo sigan para compartir su misión: servir a todos. Viene a la mente la exhortación del apóstol Pablo a los cristianos de Filipo: «Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 3-5). Servir no tanto como un esclavo, que está obligado a ese trabajo, sino como una persona libre que ofrece generosamente sus capacidades y sus fuerzas, que se entrega no a favor de un grupo o de una parte, sino de todos los que necesitan su ayuda, sin excepciones ni prejuicios. Es una llamada también para nosotros hoy, a tener mente y corazón abiertos para reconocer y ocuparnos de las necesidades de los demás, a ser activos en construir relaciones auténticamente humanas, a sacar provecho de nuestros talentos por el bien común, volviendo a empezar cada día a pesar de nuestros fallos. Es la invitación a ponernos en el último lugar para impulsar a todos hacia el único futuro posible: la fraternidad universal.

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

   En un comentario a esta palabra de Jesús, Chiara Lubich sugirió cómo transformarla en vida concreta: «Eligiendo con Jesús el último lugar en las innumerables ocasiones que nos ofrece la vida diaria. ¿Que nos han encomendado un cargo de cierto relieve? No nos sintamos “alguien”, no demos pábulo a la soberbia ni al orgullo. Recordemos que lo más importante es amar al prójimo. Aprovechemos esa nueva situación para servir mejor al prójimo, y no olvidemos estar atentos a lo que parecen cosas pequeñas, las relaciones personales, las humildes tareas cotidianas, ayudar a los padres, la paz y la armonía en la familia, la educación de los niños… Sí; vayan como vayan las cosas, recordemos que cristianismo significa amar, y amar preferentemente a los últimos. Si vivimos así, nuestra vida será un continuo edificar el Reino de Dios en la tierra, y sobre este esfuerzo Jesús prometió todo lo demás por añadidura: salud, bienes, abundancia de todo… para repartirlos a otros y convertirse así en los brazos de la Providencia de Dios para muchos»[1].

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

    Proteger la casa de todos es un modo de servir al bien común especialmente actual y que podemos compartir con muchas personas en el mundo, y es desde hace años un tema de peso para dar testimonio cristiano juntos. Recordemos en particular que, para un número de Iglesias siempre creciente, este mes de septiembre se abre con la celebración de la Jornada de la Creación, que se prolonga hasta el 4 de octubre, con el Tiempo de la Creación. En una de estas ocasiones, la Comunidad de Taizé propuso esta oración: «Dios de amor, mientras permanecemos en tu presencia, haznos capaces de captar la infinita belleza de lo que has creado, de todo lo que viene de ti, de su inagotable compasión. Aumenta nuestra preocupación por los demás y por toda la creación. Enséñanos a descubrir el valor de todo y haznos portadores de paz en la familia humana»[2].


Leticia Magri



[1] C. LUBICH, Palabra de vida, septiembre de 1985, en EAD Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 351.


jueves, 16 de septiembre de 2021

PARA LOS NUEVOS ADORADORES Y PARA LOS VETERANOS ADORADORES (II)

 ... que han caído en la rutina, dejadez y apatía y que con su actitud se degrada el carisma de la Obra.

     La Oración en nuestras Vigilias se guían por el RITUAL (Manual) de la Adoración Nocturna que recoge la Oración oficial de la Iglesia, la Liturgia de la Horas, y a veces nos ayudamos con Separatas cuando celebramos alguna Vigilia Especial que no viene en el Manual. Las dos formas son válidas. Es lo que llamamos Oración Vocal.

   También tenemos un rato de Oración en Silencio, el momento más importante de la Vigilia. Y hay quien se siente incómodo cuando pasan diez minutos en silencio ante el Señor, cuando en realidad se ha de permanecer media hora. Hay quien reza el Rosario en ese tiempo de Silencio, otras oraciones, alguna novena, meditan alguna lectura, etc. Todo esto está muy bien pero se está desaprovechando ese tiempo para dialogar con el Señor. Es una pena que no aprovechemos ese rato de silencio para permanecer delante de Jesús presente en la Custodia y dejar que Él nos mire. Y es que no tenemos que hacer nada. El Señor nos lo pone fácil. - No hagas nada- nos dice Jesús. -Deja que te atraiga hacia Mí. Déjate llevar- nos susurra.

     Y como orientación a este rato de silencio podríamos dividirlo en 5 partes, cada uno que le dé la duración que crea conveniente. En una primera parte debemos ADORAR al Señor. Reconocer que sin Él no somos nada y todo se lo debemos. Segunda parte DAR GRACIAS al Señor por todo lo bueno que nos concede y por aquello que no nos damos cuenta. Tercera parte: PEDIR PERDÓN por no llegar a la altura que el Señor espera de nosotros. Cuarta parte OFRECERSE AL SEÑOR, preguntarle qué podemos hacer por Él, sí estamos haciendo bien las cosas, sí hay que mejorar o corregir otras, en fin ponernos a su disposición. Quinta parte, la más extensa de las cuatro anteriores: CONTEMPLAR al Señor, disfrutar de su presencia. No pensar ni distraerse en cosas del mundo. Y a base de entrenamiento y repetirlo en cada una de las Vigilias comprobaremos que cada vez será más fácil de disfrutar de la CONTEMPLACIÓN .

     OTRAS CONSIDERACIONES

     en la Adoración Nocturna manifestamos externamente nuestra actitud de adoración cuando pasamos delante de Jesús, el Señor, en el Sagrario o en la Custodia expuesto, doblando las dos rodillas al suelo con inclinación de cabeza, sí no se está impedido. Aunque es verdad que basta, por norma general, según la Instrucción General del Misal Romano, genuflexión sencilla, es decir, la rodilla derecha al suelo, que debe hacer todo creyente, pero los adoradores nocturnos nos distinguimos por las dos rodillas en el suelo e inclinación de cabeza.  

     Solo adoramos, doblando la rodilla al suelo, al Señor en el Sagrario y en la Custodia expuesto, y solo a la Cruz del Viernes Santo y nunca debemos hacer la genuflexión a la Santísima Virgen, ni delante de un crucifijo, ni delante de los santos, y hay personas, que sin darse cuenta o no lo saben siguen doblando la rodilla hasta el suelo ante imágenes y cuadros. Esto no se debe hacer. Sólo genuflexión ante el Sagrario, la Custodia con el Señor expuesto, y ante la Cruz en Viernes Santo. Ante el Altar inclinación de cabeza, no genuflexión, porque el Altar no es Jesús, a no ser que junto al Altar está el Sagrario, y entonces el gesto de doblar las rodillas sería hacia el Sagrario pero nunca al Altar.

     Rezamos también en nuestras Vigilias "por el fundador de ¡a Adoración Nocturna Española, el ya venerable D. Luis de Trelles", para que cuando tengamos un caso conocido de extrema gravedad y que requiera la asistencia de la Providencia podamos recurrir a su intercesión, para que si se obrara el milagro de una curación pueda ser elevado a los altares y sirva de ejemplo de santidad, de forma ya oficial, para toda la comunidad católica.

    Todo adorador debe comprometerse a invitar a alguna persona a las Vigilias y así aumentar el número de adoradores. Y lo debemos hacer porque es una obra de caridad, no podemos quedarnos para nosotros las gracias que recibimos cuando estamos en presencia de Jesús Eucaristía; debemos pregonar y contagiar a los que nos rodean de esa paz del alma que se siente cuando se está frente a frente, cara a cara y a corta distancia con Jesús presente en la Custodia. Por eso rezamos en las Vigilias la "Oración de Fomento por la Adoración Nocturna".

  No olvidemos que la Adoración Nocturna es una Asociación pública de fieles que se junta por la noche para adorara a Jesús Sacramentado. Y sí es una Asociación hay unos Estatutos y Reglamento con sus normas y directrices, y entre otras muchas está la de contribuir económicamente a la manutención de los organismos que la dirigen y coordinan y hacen posible que la Obra siga adelante, organismos como son el Turno, la Sección, el Consejo Diocesano y Consejo Nacional. Esa cuota participativa de nuestra parte forma parte de la ofrenda que el Señor espera de nosotros como obra de misericordia. Mirar a otro lado es nuestra responsabilidad.

BOLETÍN ANE CARTAGENA JUL-AGOT-SEPBRE 2021


viernes, 10 de septiembre de 2021

 PARA LOS NUEVOS ADORADORES Y PARA LOS VETERANOS ADORADORES (I)

... que han caído en la rutina, dejadez y apatía y que con su actitud se degrada el carisma de la Obra.

 

   Para que la Adoración Nocturna no se convierta en un rato de oración más, en un jueves eucarístico, en una hora santa, en un encuentro eucarístico, en no sé qué múltiples definiciones posibles, es necesario recordar una serie de conceptos que van unidos al origen de la formación de esta Obra de seglares y de la Iglesia, que es la Adoración Nocturna.

   No es lo mismo asistir a cualquier hora del día a adorar al Señor cuando la iglesia está abierta, o a las Vigilias en calidad de aspirante a adorador (que normalmente asistimos de forma personal e individual) que ser adorador activo una vez que se ha recibido la insignia y homenajeado a la Bandera de la Sección.

    Las cosas ya no van a ser igual que antes a partir de ahora ya estamos comprometidos con el Señor a acompañarle una vez al mes en una Vigilia y ésta Vigilia tiene prioridad sobre otros compromisos familiares y/o sociales, salvo, claro está, gravedad o urgencia. Hemos estado un tiempo suficiente como para decidirnos seguir adelante o no, y sí hemos dicho que sí, recibiendo la insignia, es que aceptamos el compromiso adquirido.

 Queremos ser, en compañía de otros hermanos adoradores, los que vamos a acompañar a Jesús en el Sagrario, o expuesto en la Custodia, durante las horas de la noche, y sí hay que pasar un poco de sueño se pasa.  Porque queremos imitar a Jesús, y es que Jesús oraba frecuentemente de noche, según leemos en los Evangelios. Y nos pidió que al menos veláramos una hora con Él, para no caer en la tentación. Por eso las Vigilias de la Adoración Nocturna se hacen de noche y los turnos duran una hora.

   Y cuando asistimos a las Vigilias no lo hacemos en nombre propio sino en nombre de la Iglesia Universal y de toda la humanidad, y nuestra Oración de noche es una Oración principalmente expiatoria, una Oración de reparación, porque son muchas las ofensas e indiferencias que sufre nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y por eso estamos ahí de noche, porque Jesús está presente de día y de noche, y sí se le adora durante el día, ¿por qué no por la noche? y es, por tanto, cuando todos se van a sus casas a descansar o bien a otras actividades nocturnas, sea baile, cine, restaurantes, etc., es, decimos, cuando nosotros acompañamos a Jesús al igual que acompañamos a un enfermo que está solo en la noche en un hospital.

  Los adoradores nocturnos somos unos privilegiados, y orgullosos deberíamos estar de ello por formar parte de esa guardia personal del Rey de Reyes, del Rey del Universo, de Su Divina Majestad, ya sí lo debemos interpretar.

   Y sí por cualquier motivo no podemos asistir a la Vigilia mensual, podemos asistir a la Vigilia de otra Sección que está cerca de nuestra localidad. Este es nuestro compromiso de adorador nocturno. Y se recuerda porque la mayoría de adoradores no lo tiene en cuenta.

    No pensemos que somos adoradores para ser más santos, no. Ésta no es la finalidad del adorador nocturno, aunque la santidad será una consecuencia de estar frecuentemente delante de Jesús Eucaristía.

   Somos adoradores nocturnos porque correspondemos con amor (nuestro acompañamiento nocturno) al Amor que ha tenido Jesús con nosotros quedándose en la Eucaristía hasta el fin de los tiempos. Y se lo agradecemos de forma comunitaria asistiendo a las Vigilias, de forma comunitaria porque no estamos solos, formamos parte de una Sección, de un Turno. Pasa lo mismo con la asistencia a la santa Misa. Muchos dicen que sin la Misa no pueden vivir, que no sienten paz, que les falta algo sí no van, etc. Podría interpretarse esta postura como egoísta sí es que lo buscan es la propia felicidad. Debemos asistir a Misa porque tenemos que dar gracias a Dios por todos lo que nos concede, porque es una muestra de amor hacia quien nos ha salvado de la muerte eterna y de bien nacidos es ser bien agradecidos. Y es verdad que a fuerza de corresponder con amor al asistir a Misa iremos descubriendo nuestra dependencia y necesidad. Igual pasa con las Vigilias. Asistamos con amor agradecido.

   Insistimos: no es que busquemos ir a las Vigilias para encontrarnos bien, para sentirnos más felices con la conciencia tranquila, para ser mejores personas, etc., no, no es esta la intención, aunque al final es el premio que nos da el Señor, sino que debemos ir a las Vigilias porque queremos, y lo sentimos en el corazón, acompañar a Jesús que está solo y abandonado en el Sagrario, y le hacemos compañía en esas horas que todos se van, porque en definitiva, le queremos compensar de esos ratos en que Él se siente abandonado, y no solo despreciado sino indeferenciado, no tenido en cuenta para nada por los hombres en general.

    Y le decimos a Jesús, Señor, no te preocupes porque los demás te ignoren, aquí estamos nosotros para aliviar tu dolor y soledad, y valoramos , aun con nuestra pobreza y pequeñez, tu sacrificio y entrega en la Cruz para redimirnos y por habernos abierto las puertas del Cielo con tu resurrección, tal como te sentimos en la Eucaristía, vivo y resucitado [...]


BOLETÍN ANE CARTAGENA JUL-AGOT-SEPBRE 2021