Espiritualidad Católica como fuente testimonial. Tras el reconocimiento de nuestro carisma cristiano, buscamos ser consecuentes y por lo tanto expandir el Evangelio de Cristo en nuestra sociedad.
TIEMPOS LITURGICOS
jueves, 2 de julio de 2020
domingo, 21 de junio de 2020
DOMINGO 21 DE JUNIO DE 2020,12º DEL TIEMPO ORDINARIO
«NO TEMÁIS A LOS QUE PUEDEN MATAR EL
CUERPO, PERO NO EL ALMA»
El evangelio eclesial de San Mateo nos
habla de no tener miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar al
alma. Sentir miedo es muy humano. Dejarse vencer por el miedo paraliza el alma.
Con miedo se avanza poco. Miedo no es prudencia, es más bien falta de confianza
en quien sabemos que nos ama.
El evangelio de
este domingo es un canto a la confianza en el Señor, a no tener
miedo. De donde debe brotar esa confianza ilimitada, es del Amor de Dios que
vence todas las adversidades.
La transparencia con el Señor nos hace
libres. No tengáis miedo de proclamar el Evangelio por todo el mundo. Desde los
tejados. No hay nada oculto que no se llegue a saber. El Señor es muy bueno con
nosotros. Actúa siempre a nuestro favor. Vence todos los obstáculos. Abramos el
Corazón sabiendo que es propio de su amor actuar siempre a nuestro favor.
Los contemplativos que miran la vida con
ojos de fe, desde la pupila de Dios, saben que el Señor cuida los pájaros y
embellece los lirios del campo. Algo que puede parecer insignificante es muy
importante para Dios. Nosotros somos
preciosos para el Padre. Le interesa
nuestra vida y todo lo nuestro. No sabe mirar desde lejos. Se acerca todo lo que le
dejamos para llenarnos el corazón de esperanza. No es bueno desconfiar de un
Dios que, solo abriendo nuestros ojos con un poco de fe, descubrimos su ternura
sin comparación, como ya tiene con las aves del cielo y con los lirios.
Este canto de alabanza a su infinita
misericordia es porque sabemos que resucitado es vencedor del pecado y de la
muerte. Cuando pasan los años y la vida demasiado deprisa, nos va quedando la
convicción de tantos apuros como nos ha sacado el Señor. En todo ello hemos
vencido por quien sabemos que nos ama… y estamos seguros de que así será
siempre por su gran bondad con nosotros.
+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo
Primado de España
sábado, 20 de junio de 2020
IMPORTANCIA DEL RITUAL DE LA ADORACIÓN NOCTURNA
La Adoración Nocturna concentra
su identidad en la celebración mensual de las Vigilias Nocturnas. El
Adorador se compromete
a asistir
durante el año a doce Vigilias mensuales y a
tres extraordinarias:
Jueves Santo, Corpus Christi y
Difuntos.
Una Vigilia, en general, podría celebrarse de modos muy diverso: podría
ser más larga, con más lecturas o con silencios mayormente prolongados, o más
breves, con más o menos rezos comunitarios, con mayor o menor solemnidad en las
formas, etc.
Pues bien, las Vigilias de la Adoración Nocturna han de celebrarse
siguiendo con fidelidad lo que prescribe su propio Manual de uso en todos los grupos, aunque ciertas acomodaciones vendrán
a veces exigidas por las circunstancias internas del Turno o por
condicionamientos puntuales externos. No es raro hoy, que los Adoradores no
puedan asistir una noche a su Turno, así pues ese mes deban hacer su Vigilia en
otro.
Es hermoso que en los diversos Turnos, ciudades e incluso países, hallen
una forma común de celebrar las Vigilias Nocturnas de Adoración; Y está uniformidad aún
tiene otra razón más profunda: la Vigilia se ordena con un rito propio, en
todas partes el mismo, y siempre el mismo «implica por sí
mismo repetición tradicional, serenamente previsible. Así es como el rito sagrado se hace
cauce por donde discurre de modo suave y unánime el espíritu de cuantos en él participan. Así se favorece en el corazón de los fieles la concentración y la
elevación, sin las distracciones ocasionadas por la atención a lo no
acostumbrado»
Por eso, quienes
en sus Vigilias, alteran un poco el Manual, alteran de alguna manera la Adoración
Nocturna. En algunos casos,
ciertas variaciones, vienen obligadas por las circunstancias: reducido número
de adoradores, carencia de una sala de reunión, etc.; Pero quienes arbitrariamente configuran
sus Vigilias en modos y formas distintos a los indicados en el Manual, aunque se realicen provechosas y bellas celebraciones
-sugeridas quizá por un sacerdote bienintencionado, pero que apenas conoce la Obra,
o propuestas por algún adorador-, abandonan tácitamente la Adoración Nocturna.
Ésta es una asociación de
fieles, con su propia identidad y tradición, a la que los cristianos se adscriben
libremente, que
se rige por Estatutos aprobados por la Santa Madre Iglesia y por sus normas
concretas de acción y celebración.
José María Iraburu, Consiliario diocesano ANE
Archidiócesis de Pamplona
domingo, 14 de junio de 2020
DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2020, SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
«YO SOY
EL PAN VIVO QUE HA BAJADO DEL CIELO…»
La solemnidad del cuerpo y la sangre de
CRISTO de Corazón abierto nos hace vivir la Eucaristía celebrada, comulgada y adorada. Es la
fiesta de Jesús sacramentado en nuestras calles, en nuestra vida cotidiana.
Este texto conocido de Juan del discurso eucarístico
del pan de vida en la sinagoga de Cafarnaúm junto al lago Tiberiades, Jesús
revela la profundidad de la Eucaristía con tanta claridad y sencillez que
muchos desde entonces dejaron de seguirle... comer su cuerpo, beber su sangre,
es un misterio difícil de entender.
La afirmación más contundente de Cristo es
que la Eucaristía es vida. El que come de este pan, vivirá para siempre y quien
se aleja de la Eucaristía, se aleja de todo lo bueno y de la vida en abundancia
de la que habla el Señor. Eucaristía es Cristo vivo y resucitado. Sin la Eucaristía
celebrada, comulgada y adorada la vida languidece y vivimos en una anemia
espiritual. ¿No será esta afirmación de Jesús la clave pastoral que cuando no
se pone en práctica, nuestras comunidades mueren? decían los primeros
cristianos no podemos vivir sin la Eucaristía, sin celebrar el domingo, el día
del Señor.
También Jesús insiste que no fue Moisés el
que nos dio el Mana, sino que es mi Padre del cielo el que os da mi cuerpo y mi
sangre que es la vida regalada y entregada por amor. En el desierto el
pueblo de Israel moría de hambre y de sed. En el Corazón vivo de Jesús se
encuentra la expresión personal de lo que es esencialmente la Eucaristía, que
sacia con el pan de vida nuestra hambre de amor y salvación. Es la Eucaristía
de donde brota de su costado abierto, el agua viva prometida a la Samaritana,
sabiendo qué quien bebe de su Corazón no tendrá sed jamás.
+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo
Primado de España
miércoles, 10 de junio de 2020
sábado, 6 de junio de 2020
DOMINGO 6 DE JUNIO DE 2020, SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
«TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE
ENTREGÓ A SU UNIGÉNITO»
Así se despacha San Juan. Tanto amó Dios
al mundo que le entregó a su propio Hijo. Es un amor en familia, en comunidad, en
vida trinitaria. El amor de Dios es un amor sin
condiciones. Es un amor que a través de la Santísima Trinidad nos recuerda el
Amor creador del Padre, el Amor redentor del Hijo y el amor santificador del Espíritu
Santo, Señor y dador de vida. Es lo que recuerda siempre el gran Agustín; el Padre es el
Amante, el Hijo es el amado y el Espíritu Santo es el Amor.
En este texto
del diálogo de Jesús con Nicodemo el Señor revela los secretos de su corazón en
la medida en que nos experimentamos pobres y necesitados de su Amor. Sin el
despojo de nuestra mentalidad siempre imprecisa, nunca el Señor nos revelará
los secretos de su Corazón. Jesús revela siempre el Amor del Padre. A través de
los dones del Espíritu Santo va haciendo que caigamos en la cuenta del Amor
incondicional de Cristo como buena noticia para los que sufren. En la medida en
que somos seducidos por el Amor del Padre, el Espíritu Santo forma en nosotros
el Corazón de Cristo.
El misterio de
la Trinidad se revela a los sencillos, a los que no exigen pruebas, a los que
viven en medio de las intemperies de la vida la comunión de vida y de amor. Jesús revela el misterio
de la Trinidad con su propia vida. Siempre habla de
cumplir la voluntad del Padre. Al final hablará siempre de otro Paráclito, otro
abogado defensor que junto con Cristo nos defiende del Acusador, del que nos
acusaba de día y de noche para hundirnos en nuestras miserias.
El misterio de
la Trinidad impregna toda la vida de la Iglesia. Todo se comienza y
se concluye en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Es siempre un amor que salva y da la vida en abundancia. En medio de
nuestras pruebas y dificultades sabemos que pertenecemos a la Trinidad, a la
familia de Dios que nos da la vida a través de la Iglesia nuestra Madre y que
nos ayuda a entregar la vida por la humanidad sufriente y pobre.
+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo
de Toledo
Primado de España
JORNADA PRO ORANTIBUS EN LA SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
En
el calendario litúrgico de este año —afectados por la crisis del «coronavirus»
y sus dramáticas consecuencias— celebramos la solemnidad de la Santísima
Trinidad el próximo domingo 7 de junio. Es la festividad escogida para la
Jornada Pro orantibus. En ella oramos por quienes oran
continuamente por nosotros: las personas consagradas
contemplativas. Con este motivo, agradecemos a Dios esta
forma de consagración que necesita la Iglesia.
Igualmente, reiteramos nuestra estima y nuestro compromiso para conocer mejor
la vocación contemplativa que nos acompaña y a la que queremos acompañar en el
corazón de la Iglesia y de cada persona bautizada.
«Con
María en el corazón de la Iglesia» es el lema de 2020. La Virgen María y la
Iglesia constituyen el marco para la vida consagrada en España este año. Por
ello, en la Jornada de la Vida Consagrada del pasado 2 de febrero la consigna
fue «La vida consagrada con María, esperanza de un mundo sufriente». Entonces
contemplábamos a María como modelo de esperanza para todos los consagrados que
tratan de ser cercanos a tantas realidades de nuestro mundo marcadas por el
dolor; ahora, María se nos ofrece como signo para la vida consagrada
contemplativa, que está llamada, como ella, a habitar el corazón del cuerpo
místico de Cristo, de la Iglesia que, con amor materno, acompaña a sus hijos e
hijas en todo momento, pero sobre todo en la desgracia.
Los
monjes, las monjas y la vida eremítica ofrecen su vida en alabanza continua a
la Santa Trinidad y su oración de intercesión por la comunidad cristiana y el
mundo entero. Por ello, la Iglesia en España celebra en
este domingo la Jornada por la vida contemplativa, conocida como Jornada Pro
orantibus. Este año los obispos españoles proponen como lema para esta jornada:
«Con María en el corazón de la Iglesia».
De
este modo, somos invitados a celebrar con sincera gratitud este domingo de la
Santa Trinidad bendiciendo al Señor por la vocación consagrada contemplativa, y
pidiendo hoy por tantos hermanos y hermanas nuestras que viven, oran y misionan
en tantos monasterios esparcidos por la geografía española.
Bendigamos al Señor por la vocación contemplativa: «escondida» de
todo y de todos, pero presente en todo y en todos
Recordemos y oremos, pues,
por tantos hombres y mujeres consagrados a la vida de contemplación, que es al
mismo tiempo una vida oculta y fecunda para el mundo y nos muestra la luz de
Dios, sobre todo cuando la oscuridad se cierne sobre la humanidad. Recordamos
que la vida consagrada contemplativa custodia fervorosamente la realidad
central de la fe, que es el amor de Cristo, que mantienen viva la confianza en
ese Dios que, por puro amor nuestro se encarna para salvación de todos.
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