TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 11 de noviembre de 2017

DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA 2017


“NO DE PALABRA Y DE BOCA, SINO DE VERDAD Y CON OBRAS”



     Este domingo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Esta familia donde cada uno tiene su puesto hace un servicio inigualable manifestando a las distintas personas –como se ve en tantas campañas que emprendemos a favor de los pobres, misiones, etc. — que nos hemos propuesto amar “no de palabra y de boca, sino de verdad y con obras”, como nos recuerda San Juan. ¿A que se dedican los recursos de la Iglesia?
     Desde el año 2007, por la modificación en el Sistema de Asignación Tributaria que se firmó entre el Estado Español, la Iglesia española presenta la Memoria de Actividades ante el Ministerio de Justicia. En esta Memoria se detalla una parte de la inmensa labor de la Iglesia, hecha por una auditora independiente de prestigio mundial, se constata que a Iglesia católica ofrece 47 millones de horas anuales de actividad pastoral; 6.298 centros para mitigar la pobreza; 230.000 bautizos y más de 240.000 primeras comuniones; 13.000 misioneros en 129 países de los 5 continentes; más de 211.000 personas acompañadas en hospitales. La actividad celebrativa (bodas, comuniones y bautizos) supone un impacto socio económico de casi 5.000 millones de euros en el Producto Interior Bruto (PIB) de España y la creación de 62.382 empleos totales generados, según un estudio de la consultora KPMG. Dentro de las actividades asistenciales de la Iglesia se incluyen sus acciones de promoción del empleo, de lucha frente a la pobreza, contra la violencia de género, su trabajo con los inmigrantes, con la infancia y los jóvenes. “La Iglesia devuelve a la sociedad en materia asistencial casi tres veces más de lo que recibe”. El dinero que ingresa la Iglesia a través de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), junto a la aportación de los fieles, permite el sostenimiento de las actividades de las más de 23.000 parroquias que existen en las 70 diócesis españolas. En ellas se celebran 9,5 millones de eucaristías al año a las que asisten más de 10 millones de personas. Esto supone el 0,47 por ciento del PIB.
     Concretamente nuestra diócesis sirve a los fieles en 115 parroquias atendidas por 151 sacerdotes, en las que voluntariamente trabajan 1.700 catequistas. Se han realizado el año pasado 4.563 bautizos y 5.660 primeras comuniones; 1.362 confirmaciones y 1.079 matrimonios. Son incontables las reuniones, catecumenados, acciones caritativas, momentos de convivencia que se realizan en ellas. En la línea de la nueva evangelización estamos desarrollando iniciativas pioneras, como la Escuela de Evangelizadores, Escuelas de Discipulado para adultos y jóvenes; métodos de nueva evangelización, como Cursos Alfa, Cenáculos, Oratorios infantiles, Proyecto Centinelas, Lifeteen, etc. Hemos de ser solidarios y apoyar con nuestros bienes la actividad de la Iglesia, que, por otra parte, tiene tanta repercusión social. “Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).  Por la nueva “Ley de Mecenazgo”, a partir del 1 de enero, por el régimen de desgravaciones y donativos, un donativo, por ejemplo, de 150€ desgrava 112’5€. Así, quizás, podemos aportar más y que se beneficien muchos. En efecto, “Somos una gran familia CONTIGO”, como dice el lema de esta campaña. Con tu ayuda la Iglesia –todos nosotros—, podemos cumplir la misión que nos ha confiado el Señor; y, sobre todo, vivamos unidos, en comunión de fe, esperanza y amor, como hermanos discípulos que siguen a Jesús mostrando el camino de la vida.

+Rafael Zornoza Boy – Obispo de Cádiz y Ceuta


sábado, 4 de noviembre de 2017

DOMINGO 5 DE NOVIEMBRE, 31º DEL TIEMPO ORDINARIO


«QUE EL PRIMERO DE ENTRE VOSOTROS SEA VUESTRO SERVIDOR»



     El Señor siempre va al grano. El mayor encontronazo que se encontró el Señor fue con los fariseos, los de la autorreferencialidad, los que se presentaban delante de Dios con derechos y delante de la gente como modelos, como referencia para sus vidas: “Yo ayuno y doy limosnas”. 
     El fallo es que todo lo hacen para “que los vea la gente”. Se han quedado siempre en la religión de la exterioridad y no han dado el paso al corazón, al interior que hay que cuidarlo para que dé frutos de caridad. Crecer por dentro para servir por fuera. 
    Los autorreferenciales son los fariseos y han existido y existirán siempre. Les falta la profunda humildad de corazón. No dejan pasar la luz de Dios por sus vidas porque no son transparentes, son opacos, no dejan que se vea en ellos la acción y el Amor de Dios, se queda en su yo, en su autorefencialidad, en su hipocresía. Sustituyen a Dios. No sólo no llaman sino que ocupan el puesto del Padre, del Maestro. Excluyen a Dios porque su yo es el centro y a los demás que los parta un rayo. No tienen otro Dios que su propio yo, hecho norma de vida y juicio. 
    Al final, el Señor acaba explicando en este pasaje que la clave es poner humildemente los ojos en el Señor. En su forma de amar donde no hay egoísmo. El centro de la vida cristiana es Jesús y en nosotros se debe vivir el olvido de sí que ni olían los fariseos. En el fondo, la autorreferencialidad es la idolatría a uno mismo que ocupa el puesto de Dios tratando de hacerle un favor al Señor. Siempre, el Señor nos remite a su Corazón manso y humilde. Su humildad ni se inicia ni se consolida, en que llegue a una vida plena de santidad. Nos quedamos en florituras, pero no se da fruto de vida, de caridad, de humildad. No se llega a alcanzar la meta de nuestra vida cristiana ya que por el Bautismo estamos todos llamados a la santidad, sin un vivir con los sentimientos del Corazón de Cristo no existe ni inicio ni progreso en la santidad. Es necesario volver, una y otra vez, a vencer la tentación farisaica de la “autorreferencialidad” para adentrarse en el corazón manso y humilde de Jesús. 

             +Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres