TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

sábado, 24 de mayo de 2014

DOMINGO 6º DE PASCUA



JESÚS NOS PROMETE UN DEFENSOR, EL ESPÍRITU




     Comenzamos la sexta semana de Pascua y la Liturgia de la Iglesia nos va dando señales para que no caigamos en el desánimo, ni demos lugar a pensar que la victoria de Cristo sobre la muerte nos ha llevado a la orfandad, al desamparo y a la soledad. Tranquilidad, serenidad y mucha atención a la Palabra del Señor, donde se nos está diciendo a gritos que Cristo ha vuelto a la casa del Padre, pero que no deja huérfanos a los suyos. El mismo lenguaje que se usa es un signo de la cercanía de Dios para con los suyos: Aclamad al Señor, cantad y tocad en su honor, ved las obras de sus manos, venid a escuchar, el Señor no me rechazó, escucha siempre mis súplicas... En el Evangelio se dice claramente que Jesús permanece con nosotros por medio del Espíritu, que el "vacío" dejado por la presencia de Jesús lo llenará el Paráclito de una manera admirable y real. Nos advierte que esto es incomprensible para el mundo, pero que el que se fía lo reconocerá, porque el Espíritu vive con nosotros y está con nosotros.
    Cada domingo nos acerca la Iglesia a ver la verdadera realidad centrada en Cristo, pero siempre se nos advierte que no nos descuidemos, que abramos bien los ojos, porque el poder destructivo del mal permanece y las tinieblas empañan la vida de muchos. Debemos estar vigilantes, pero confiados, ya que este es el mensaje de Cristo actualizado, que no tengamos miedo, que el poder destructivo del mal jamás triunfará; ha sido derrotado por Jesucristo, su victoria sobre el pecado y la muerte es motivo de esperanza para nosotros. La esencia de nuestra esperanza, que nos distingue como cristianos, está en haber descubierto a Cristo. Nuestro Señor es la verdad y una verdad no impuesta. Esto mismo les recordaba Benedicto XVI a los jóvenes: "Es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos. Buscando la verdad llegamos a vivir basados en la fe porque, en definitiva, la verdad es una persona: Jesucristo". En la Palabra de Dios leemos con claridad que el Espíritu de la verdad es el que nos ayuda a aceptar y guardar los mandamientos, que el Espíritu Santo es nuestro defensor, que nos protege y nos fortalece en la fe. Él nos anima y empuja a hablar de Jesús a ser sus testigos a dejar de tener miedo. ¡Cuántas cosas nos quedan por hacer sabiendo que el Espíritu está con nosotros! ¡Cuántos testigos han abierto caminos en la selva de la vida! Pablo nos da ejemplo en el coraje para hablar, cuando nos declara que él no se ha acobardado nunca de decir lo que debía (Ac 20,20). La clave ya sabemos dónde está: El Espíritu Santo es el que hace descubrir esa seguridad para hablar, es el que te da la "santa audacia", que permite al apóstol seguir hablando, sin preocuparse de las dificultades que la franqueza le pueda ocasionar.
   Creo que tenemos motivos sobrados para confiar, así que os encomiendo a la acción del Espíritu Santo y rezo para que no os falte nunca la confianza. Dios os bendiga.
+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

lunes, 19 de mayo de 2014

DESDE LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA, HABLAN NUESTROS OBISPOS...




Ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo,

que en España se celebrarán el domingo 25 de mayo, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunido ayer en Madrid, quiere recordar las palabras del Beato Juan Pablo II, pronunciadas en 1982 en Santiago de Compostela: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades”. Con el deseo de que tengamos presentes las históricas palabras del Papa polaco, quien precisamente será canonizado junto al Papa Juan XXIII el próximo 27 de abril en Roma, los obispos españoles invitan a participar en estas elecciones y hacen suyas las reflexiones que sobre los mencionados comicios han realizado los obispos europeos de la COMECE (Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea):
     Entre el 22 y el 25 de mayo de este año, se celebran las elecciones al Parlamento Europeo. El resultado configurará dicha institución durante los próximos cinco años y tendrá importantes consecuencias para aquellos a quienes les corresponda liderarla durante este periodo.
     Es esencial que los ciudadanos de la UE participen en el proceso democrático emitiendo su voto en dicha jornada electoral. A mayor participación, mayor fortaleza del nuevo Parlamento.
     El período preelectoral ofrece al conjunto de la sociedad europea una oportunidad para debatir las principales cuestiones socioeconómicas que darán forma a la Unión en los próximos años.
     Como obispos de la COMECE, sentimos que es nuestro deber ofrecer orientación al votante europeo en la formación de su conciencia, y queremos hacerlo poniendo de relieve los temas que son importantes, para evaluarlos a través del prisma de la Doctrina Social Católica.
     Aunque nos dirigimos en primera instancia a los ciudadanos de la UE que son católicos, esperamos que nuestro consejo también pueda recibirse favorablemente por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, interesados por el éxito del proyecto europeo. Esperamos que nuestra voz sea escuchada también por aquellos que buscan ser elegidos como miembros del Parlamento Europeo.

■      Comenzaremos haciendo algunas consideraciones generales:
1.- Votar es un derecho y un deber de todo ciudadano de la UE. Millones de ciudadanos jóvenes votarán por primera vez: algunos de ellos cursan sus estudios, otros trabajan, pero muchos, por desgracia, están desempleados. Instamos a nuestros jóvenes a hacer oír su voz participando en el debate político y, sobre todo, votando.
2.- Es importante que los aspirantes por primera vez al Parlamento Europeo o los que buscan renovar su escaño sean conscientes de los daños colaterales de la crisis económica y bancaria que comenzó en 2008. El Papa Francisco ha llamado públicamente la atención sobre la difícil situación de los pobres y vulnerables, de los jóvenes y personas discapacitadas, sin olvidar a aquellos que han sido empujados a la pobreza por la reciente crisis. El número de "nuevos pobres" está creciendo a un ritmo alarmante.
3.- El mensaje cristiano es de esperanza. Creemos que el proyecto europeo está inspirado en una visión noble de la humanidad. Los ciudadanos, las comunidades e incluso los estados—nación deben ser capaces de dejar de lado sus intereses particulares en la búsqueda del bien común. La exhortación del Papa Juan Pablo II Ecclesia in Europa publicada en 2003 versaba sobre la esperanza, y la Iglesia se acerca al reto europeo con la firme confianza en un futuro mejor.
4.- La templanza es una de las virtudes naturales que se encuentra en el corazón mismo de la espiritualidad cristiana. Una cultura de la moderación debe ser la fuente de inspiración de la economía social de mercado y de la política medioambiental. Tenemos que aprender a vivir con menos, pero por la misma razón, hemos de hacer lo posible para que los que viven en una pobreza real accedan a un reparto más justo de los bienes. 

■    Por otro lado, hay áreas específicas de las políticas de la UE respecto de las cuales nos gustaría dirigir la atención de nuestros conciudadanos:
1.- Es importante que el progresivo movimiento hacia la unidad en la UE no sacrifique el principio de subsidiariedad, pilar básico de la familia única de estados nación que constituye la Unión Europea, ni ponga en peligro las tradiciones históricas que existen en muchos de los estados miembros.
2.- Otro de los pilares de la Unión, que es también un principio básico de la Doctrina social católica, es la solidaridad, que debe gobernar las políticas en todos los niveles de la UE, entre las naciones, las regiones y grupos que constituyen la población. Tenemos que construir un mundo diferente, presidido por la solidaridad.
3.- Es esencial recordar que todos los ámbitos de las políticas socioeconómicas se han de sustentar es una visión del hombre arraigada en un profundo respeto a la dignidad humana. La vida humana debe ser protegida desde el momento de la concepción hasta el de la muerte natural. La familia, como célula básica de la sociedad, debe gozar también de la protección que necesita.
4.- Europa es un continente en movimiento y la migración —dentro de sus fronteras y la procedente del exterior— tiene impacto sobre la vida de los individuos y la sociedad. La UE tiene una frontera exterior común. La responsabilidad de la recepción e integración de los inmigrantes y solicitantes de asilo debe ser compartida proporcionalmente por los estados miembros. Es de vital importancia que el tratamiento de los inmigrantes en cada punto de entrada de la UE sea humano, que sus derechos humanos sean respetados escrupulosamente, y que, posteriormente, se haga todo lo posible, también por parte de las Iglesias, para asegurar su integración con éxito en la sociedad de acogida.
5.- Somos custodios de la creación y debemos profundizar en nuestra decisión de respetar y alcanzar los objetivos de emisión de CO2, promover el entendimiento internacional sobre el cambio climático, comprometernos a adoptar un enfoque más ecológico e insistir en que la sostenibilidad es un elemento fundamental de cualquier política de crecimiento o desarrollo.
6.- La libertad religiosa es característica fundamental de una sociedad tolerante y abierta. Esta libertad incluye el derecho a manifestar las propias creencias en público. Damos la bienvenida a las Directrices de la UE sobre la promoción y protección de la libertad de religión y de creencias, y esperamos que el nuevo Parlamento Europeo intensifique su labor en este importante asunto.
7.- Apoyamos todas las medidas destinadas a proteger la consideración del domingo como el día común de descanso semanal.
8.- En los próximos cinco años el cambio demográfico tendrá un impacto profundo en la vida de la UE. Abogamos, En nombre de nuestros ciudadanos mayores, por conseguir el nivel y la calidad en la atención a la que tienen derecho, pero también pedimos políticas que creen nuevas oportunidades para los jóvenes. 
     La Unión Europea se encuentra en un momento decisivo. La crisis económica, provocada por el colapso bancario de 2008, ha tensado las relaciones entre los estados miembros, ha cuestionado el principio fundamental de la solidaridad en toda la Unión, ha traído consigo el aumento de la pobreza para un gran número de ciudadanos, y ha frustrado las perspectivas de futuro de muchos de nuestros jóvenes. La situación es dramática, y para muchos, incluso trágica.
     Nosotros, obispos católicos, pedimos que el proyecto europeo no se ponga en riesgo ni se abandone por las dificultades de la presente situación. Es esencial que todos nosotros —políticos, candidatos y todas las demás partes implicadas— contribuyamos constructivamente a modelar el futuro de Europa. Todos tenemos demasiado que perder si el proyecto europeo descarrila.
     Es esencial que todos los ciudadanos europeos vayan a las urnas en las elecciones del 22 al 25 de mayo. Como obispos instamos a que se vote siguiendo los criterios de una conciencia informada.