TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

martes, 7 de febrero de 2012

“LOS HOMBRES DE LA NOCHE"

     Párate un momento, hombre de la prisa larga; tú, quienquiera que seas, hombre  que vives tu vida cargado de impresiones fuertes, excesivamente nervioso,  hombre que corres preocupado, mordido por la impaciencia y la inquietud de  "algo". Hombre que no atinas a concretar ese "algo mejor", pero que lo anhelas  con toda tu alma; querido hombre de buena voluntad, párate un momento... y  obsérvalos  -en plan de marcha- son los "Hombres de la Noche".                                .
     Por favor, hombre amigo, deja ya lo negativo. No te lamentes más de las  horas desgraciadas de los negocios...  de las aristas afiladas del desaliento...  de  los mordiscos rabiosos de la enfermedad...,  del pan correoso del abandono ingrato...  de la baba maloliente que murmura...   de la trapera zancadilla que tumba..., de la calumnia que apuñala cobardemente... del ambiente injusto... de la  malicia sin fin de un mundo con negrura de almas. Deja, por favor, hombre  amigo, el agua amarga de tus lloros y empieza a ser positivo.                         
     Escucha atento la canción viril, serena, recia, de los "Hombres de la Noche". Y si de verdad eres,  valiente, escucha  y canta con ellos, con los hombres de la Adoración Nocturna, el himno triunfal de la restauración del mundo.                  .
     ¿Te has fijado ya? Toma nota; son hombres como tú y como yo, con vértigo  por las mismas inquietudes de "algo mejor". Pero hombres que no se rasgan sus  vestiduras, que no protestan del ambiente sobrecargado; hombres que no  maquinan en la noche de un mundo en sombras, y sí, en cambio, convierten su  noche de Adoración en un día blanco de Oración, de Intercesión, de Expiación.                                        .
     Ya les conoces un poco a estos "Hombres de la Noche", anónima masa gris,  tan necesaria al mundo de hoy; pero no deja de ser un conocimiento externo.
Si  en verdad quieres verles de cerca, "por dentro”, en experiencia personal, acude  sin recelos, libre de prejuicios, con buena voluntad, con honradez, a un Turno  cualquiera de las noches de Adoración. ¡Hazlo, amigo, con frente serena y corazón  limpio! Yo te aseguro, por la memoria sagrada de tus mayores, que allí les  verás con distintivo blanco, con su bandera blanca, con su programa blanco: CARIDAD y UNIDAD ante la Hostia Santa, allí les verás ir salvando al mundo  de su noche negra.                          .
     Me da la impresión de que esto te parece excesivo optimismo... posiblemente, pero  te lo diré, entonces, con palabras del estupendo Pérez Lozano:... "Y la niñita de  cinco años rezaba todas las noches para que el demonio, se hiciese bueno... El  demonio, seguía siendo malo, es verdad, pero muchos hombres se iban librando  de él por la oración de la niñita de cinco años".                                      .
     Mi querido amigo, el de la prisa larga, los
"Hombres de la Noche"  te ofrecen el único y eficaz programa blanco de restauración, de salvación del mundo en sus cuatro dimensiones. Seguro que el inmundo continuará con sus noches negras de pecado, pero en muchas almas, muchísimas almas, se irá abriendo  la Luz... la Luz Blanca de los "HOMBRES DE LA NOCHE".


Escrito  publicado en Boletín  y recuperado por Ricardo Nieto  Delegado Nacional de la Adoración Nocturna Española para Andalucía Occidental.

lunes, 6 de febrero de 2012

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR EL NOMBRAMIENTO DE CABALLERO DE LA PNTIFICIA ORDEN ECUESTRE DE SAN GREGORIO MAGNO A NUESTRO PRESIDENTE ILMº.SR. D. ANTONIO LLAVES.

   El pasado domingo 22 de enero celebramos con inmensa alegría para la Adoración Nocturna Gaditana la Eucaristía de acción de gracias por el nombramiento con que ss. Benedicto XVI pp. ha distinguido a nuestros hermanos en Cristo, los Ilmºs. Sres. D. Antonio Llaves Villanueva y D. Manuel Cerezo Escamez, como caballeros de la Pontificia Orden Ecuestre de San Gregorio Magno. Este reconocimiento pontificio creado en 1831 por Gregorio XVI pp. premia a los fieles laicos que de manera ejemplar se han distinguido en sus servicios a la Iglesia; siendo muy pocas personas las que ostentan esta distinción en el mundo.
   Con una Catedral repleta de amigos y familiares (cerca de medio millar), acompañamos, -en el que es sin duda uno de los días más importantes de su vida-, a nuestro Presidente Diocesano los representantes de la Adoración Nocturna Española venidos de las diferentes Secciones de la diócesis, de la de Asidonia-Jerez, así como de los Turnos de la Sección de Cádiz, junto a otros del mundo Cofrade, Asociación Católica de Propagandistas, miembros del Ateneo Literario, otras instituciones, y una representación Consistorial, como expresión de cercanía y cariño.
   Presidida por nuestro Obispo D. Rafael Zornoza y acompañado en esta ocasión de sus predecesores en el episcopado y hoy eméritos D. Antonio Ceballos y D. Antonio Dorado, también concelebraron en ésta solemne ocasión, un nutrido presbiterio conformado por el cabildo catedralicio casi al completo, presbíteros, diáconos, seminaristas y acólitos (próximos al medio centenar), contándose entre ellos nuestro Consiliario diocesano Rvdº D. Guillermo Domínguez y los diferentes de Sección y Turnos Rvdºs. Fray Sixto   Calvo, D. Marcelino Martín, D. Oscar González, D. Mateo Silva y D. Manuel López.
   En su homilía D. Rafael recordó que en estos momentos de gozo y agradecimiento por unas vidas al servicio de la Iglesia- celebremos con gratitud y reconocimiento las distinciones concedidas a nuestros Ilustrísimos amigos- felicitando de esta manera a los distinguidos. También nos recordó (en alusión a los Textos: de la profecía de Jonás 3,1-5.10 - I Corintios 7,29-31 de San Pablo, y Evangelio de Marcos1,14-20.) como estos tiempos difíciles para la conversión no debemos dejar en ningún momento nuestro compromiso con la nueva evangelización.
   Tras la imposición de las distinciones pudimos escuchar unas emotivas palabras de agradecimiento de los condecorados, que se confesaron profundamente agradecidos y abrumados. Recordó D. Antonio – “en estos momentos de agradecimiento y gratitud”- su colaboración con los Obispos Añoveros, Dorado y Ceballos dilatados en más de cincuenta años de entrega y servicio, ofreciéndose en esta etapa al nuevo Pastor de la diócesis.
   Concluido el Pontifical los saludos y fotos de rigor así como el grato recuerdo de la celebración vivida junto a nuestros hermanos.

jueves, 2 de febrero de 2012

TEMAS DE REFLEXIÓN A.N.E.


Los sacramentos

Toda la vida del cristiano crece, se alimenta y se desarrolla por la acción de los Sacramentos. La Gracia que recibimos en los Sacramentos va haciendo posible que en nosotros crezca la nueva criatura de hijos de Dios en Cristo. El hombre no puede vivir verdaderamente la vida cristina, que es vivir toda su vida humana “en Cristo, por Cristo, con Cristo”, sin recibir los Sacramentos.
Los sacramentos –hemos de recordarlo- "son signos visibles, instituidos por Nuestro Señor Jesucristo, que producen la Gracia". Y tengamos también presente que la Gracia, como repetiremos de vez en cuando en estas reflexiones, es “una cierta participación de la naturaleza divina”. La acción de la Gracia es la de convertir al cristiano en “hijo de Dios en Jesucristo”. Los Sacramentos son, por tanto, el cauce por el que el hombre recibe esa “participación en la naturaleza divina”.
En estas reflexiones sobre los Sacramentos nos centraremos exclusivamente en la relación de cada sacramento con la Gracia, y en la configuración de esa "nueva criatura", sin adentrarnos  en ningún otro aspecto teológico, litúrgico, espiritual, que cada sacramento lleva consigo.
Hasta la venida de Cristo, Dios se valía de signos, ceremonias, para darnos a conocer su benevolencia y su presencia entre nosotros, su participación en la historia de la humanidad, y para dejarnos constancia de su ayuda. En adelante, y como consecuencia de la nueva vida establecida por Cristo de las relaciones de Dios con los hombres, esos signos y ceremonias han dejado de tener significado alguno.
Los Sacramentos se convierten no ya en las "huellas de Cristo en la tierra" y ni siquiera tampoco en "los caminos que unen para siempre el cielo y la tierra"; si no en el encuentro personal-vital de cada cristiano con el mismo Cristo.
"Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber, Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Reconciliación, Unción de los Enfermos, Orden Sacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual" (Catecismo de la Iglesia Católica,  n. 1210).
Los sacramentos son, en resumen, los cauces ordinarios para el encuentro personal con Cristo y para recibir en ese encuentro la Gracia, que nos convierte en nuevas criaturas y nos hace hijos de Dios en Cristo. 
Antes de seguir con nuestros razonamientos, se precisa una aclaración previa. La Gracia que se nos concede en los Sacramentos no supone, en modo alguno, la desaparición de la gracia y la ayuda, que Dios concede a todos los hombres, incluso a quienes nada saben de Cristo ni de la Iglesia –y no recibirán, por tanto, ningún Sacramento-, para que alcancen la salvación por otros caminos. Todos los caminos de la salvación pasan por Cristo –que el Camino, la Verdad y la Vida para todos, aunque algunos no le conozcan y no tengan, por tanto, la Fe en Él ni participen en la vida sacramental.
El desarrollo de los planes de salvación de cada uno de los seres humanos, es un misterio escondido en Dios hasta el fin de los tiempos.
         Al referirnos de nuevo a los Sacramentos, y ver en ellos los cauces ordinarios en los que el hombre recibe la gracia divina, conviene desde el principio que no olvidemos la “semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida sobrenatural", que ha subrayado el Catecismo.
En efecto, es el mismo hombre, criatura de Dios, quien ha de ser redimido, liberado del pecado y convertido en hijo de Dios en Cristo. Y todo, sin dejar, en absoluto y bajo ningún concepto, de ser plena y naturalmente hombre. La Gracia no destruye jamás la naturaleza y, por otro lado, requiere la cooperación de la naturaleza y de la libertad del hombre, para producir sus frutos.
Es cierto que, en los sacramentos, la Gracia se origina directamente por la acción del ministro. No hemos de olvidar, a la vez, que, para que esa Gracia sea eficaz en la persona que recibe el Sacramento, requiere que no ponga obstáculo. Un penitente puede hacer ineficaz el sacramento de la Reconciliación, por ejemplo, si no lo recibe con las disposiciones requeridas e incluso, aun acogiéndolo en condiciones adecuadas, no permite que la gracia produzca en él una conversión honda y permanente hacia Dios. En el primer caso, su actuación convierte en inútil el sacramento y en el segundo, lo hace ineficaz.
*                 *                 *
Cuestionario

-¿Soy consciente de la necesidad que tengo de vivir los Sacramentos?
-¿Medito con frecuencia sobre la nueva vida con Cristo: ser hijo de Dios en Cristo, que crece en mí con la recepción de los Sacramentos?
-¿Doy gracias alguna vez a Nuestro Señor Jesucristo por haber instituido los Sacramentos?

jueves, 5 de enero de 2012

EPIFANÍA DEL SEÑOR

… es decir, su manifestación a los pueblos del mundo entero, representados por los Magos que llegaron de Oriente para adorar al Rey de los judíos. Estos misteriosos personajes, observando los fenómenos celestes, vieron aparecer una nueva estrella e, instruidos también por las antiguas profecías, reconocieron en ella la señal del nacimiento del Mesías, descendiente de David (cf. Mt 2,1-12).
     Por consiguiente, desde su primera aparición, la luz de Cristo comienza a atraer hacia sí a los hombres «que ama el Señor» (Lc 2,14), de toda lengua, pueblo y cultura. Es la fuerza del Espíritu Santo que mueve los corazones y las inteligencias que buscan la verdad, la belleza, la justicia y la paz. Es lo que afirma el siervo de Dios Juan Pablo II en la encíclica Fides et ratio: «El hombre se encuentra en un camino de búsqueda, humanamente interminable: búsqueda de verdad y búsqueda de una persona de quien fiarse»     (n. 33): los Magos encontraron ambas realidades en el Niño de Belén.
     Los hombres y las mujeres de toda generación, en su peregrinación, necesitan orientarse: entonces, ¿qué estrella podemos seguir? La estrella que había guiado a los Magos, después de detenerse «encima del lugar donde se encontraba el niño» (Mt 2,9), terminó su función, pero su luz espiritual está siempre presente en la palabra del Evangelio, que también hoy puede guiar a todo hombre a Jesús.
     La Iglesia hace resonar con autoridad esa palabra, que no es más que el reflejo de Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios, para toda alma bien dispuesta. También la Iglesia, por tanto, desempeña en favor de la humanidad la misión de la estrella. Asimismo, algo semejante se puede decir de todo cristiano, llamado a iluminar, con la palabra y el testimonio de su vida, los pasos de los hermanos.
     Por eso, ¡cuán importante es que los cristianos seamos fieles a nuestra vocación! Todo auténtico creyente está siempre en camino en su itinerario personal de fe y, al mismo tiempo, con la pequeña luz que lleva dentro de sí, puede y debe ayudar a quien se encuentra a su lado y tal vez no logra encontrar el camino que conduce a Cristo.

Benedicto XVI, Ángelus del 6-I-08

viernes, 23 de diciembre de 2011

D. ANTONIO LLAVES VILLANUEVA, CABALLERO DE LA PONTIFICIA ORDEN DE SAN GREGORIO MAGNO.

        Con enorme satisfacción recibimos la gratísima noticia de este merecido nombramiento que su Santidad Benedicto XVI pp., ha tenido a bien otorgar en la persona de nuestro querido Presidente diocesano, Antonio Llaves.
     Poco después de conocer la concesión de la referida distinción Pontificia por nuestro Obispo, D. Rafael Zornoza, este Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna tuvo conocimiento de la noticia por boca del distinguido; el cual, embargado por una profunda emoción no daba crédito a la misma.
     De esta manera la Iglesia Universal premia la labor desinteresada que ha prestado y continúa prestando en la diócesis de Cádiz y Ceuta, de manera ejemplar, tal y como ha resaltado nuestro Consiliario Diocesano y Vicario General Rvdº D. Guillermo Domínguez Leonsegui.
A MODO DE SEMBLANZA
         Este Jerezano nace por el mes de Mayo de 1.933, estableciéndose con sus padres en Cádiz donde desarrolla su dilatada vida desde la más tierna infancia.
     Cursa sus primeros estudios en el Colegio de La Salle-Mirandilla, dirigido por los Hermanos de la Doctrina Cristiana; ampliándolos posteriormente con estudios mercantiles y preparándose para su ingreso en la Banca privada. Durante los años de actividad laboral también desempeñó y compatibilizó diversas actividades:

     En 1.987 fue elegido por unanimidad miembro de número del Ateneo Literario, siendo actualmente Secretario General de esta Institución.
     Fue durante 24 años, desde 1.958 hasta el fallecimiento en 1.981, Secretario personal del Ilustre poeta Don José María Pemán.
     En su juventud perteneció a la Acción Católica, formando parte del Consejo Diocesano de Jóvenes y aceptando posteriormente el cargo de Vocal de Estudios.
     Corriendo el año 1.951 en unión de otros jóvenes funda en el Convento de San Francisco de Cádiz la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno del Amor, de la que fue su primer Mayordomo con tan sólo 18 años; y  ya por  1.962 trabajó entusiasta y denodadamente para que la Cofradía tuviera una cotitular, viendo recompensados sus desvelos con la salida procesional de Ntra. Sra. de la Esperanza.
      Vice-Presidente de la Comisión Gestora del Consejo Local de Cofradías y Hermandades de Cádiz, fue designado por el Obispo de la Diócesis  Presidente del citado Consejo, hasta el nombramiento del nuevo Presidente, durante dos años.
     Tiene en su haber, entre otros, la participación como orador y ponente en numerosos pregones y conferencias: 
    -- En 1.979 pronunció el Primer Pregón a la Eucaristía, organizado por la Real Congregación de la Vela y Hermandad del Prendimiento, siendo elegido por su pertenencia a la Adoración Nocturna Española. …
   -- Pregonero de la Patrona de Cádiz la Santísima  Virgen del Rosario en 1.991,  designado por el Exmo. Ayuntamiento de Cádiz y pronunciado en el Salón de Plenos del mismo.
  entre muchos otros no menos importantes.
      En 1.973 fue elegido por Asamblea General de Adoradores, Presidente del Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna, permaneciendo en la actualidad en el cargo. 
     Con ocasión de la celebración del Centenario de la Adoración Nocturna de Cádiz (1.884 - 1.994), fue el organizador y “alma mater” del Triduo Eucarístico Diocesano en el que se contó con la inestimable presencia e intervención del Sr. Obispo de Málaga Don Antonio Dorado; del Obispo Consiliario de Adoración Nocturna Española, Don Manuel Ureña y del Arzobispo de Sevilla Don Carlos Amigo; clausurando tan solemnes actos el Obispo de Cádiz Don Antonio Ceballos Atienza. 
     Ha organizado cada año, junto con la Sección elegida, la Vigilia Eucarística de las Espigas en las diversas localidades de la Diócesis, viviendo las mismas de manera fervorosa y entusiasta, siendo el mediador y promotor de que a las mismas no hayan faltado, ni escusado su asistencia, los diferentes Obispos de la Diócesis, que de manera incomparable han presidido los actos.
     En la actualidad continúa entregando su tiempo y colaboración al obispado de Cádiz-Ceuta, donde viene ejerciendo diferentes actividades,  continuando en ellas a pesar de las limitaciones que su salud le ha impuesto, llevando éstas con la necesaria conformidad y entereza cristiana.
… no sois vosotros los que me habéis elegido… soy Yo quien os ha elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure… (Jn 15,16)


BENEDICTO XVI, PONT. MAX.
En virtud de las preces que se Nos han presentado, rogándonos su aceptación, y por las que consta que, por tu entrega a los asuntos que miran al bien y al incremento de la Iglesia Católica, te haces merecedor de Nuestro reconocimiento, para que quede constancia de esta Nuestra voluntad, elegimos, designamos y nombramos a

Antonio Llaves Villanueva
de la diócesis de Cádiz y Ceuta

Caballero de la Orden de San Gregorio Magno en su clase civil, y te concedemos la facultad de utilizar todos los privilegios que van unidos con dicha dignidad.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 8 de octubre de 2011.
Cardenal Tarsicio Bertone
Secretario de Estado

jueves, 22 de diciembre de 2011

CONVOCANDO A LA VIGILIA GENERAL EXTRAORDINARIA DE FIN DE AÑO


AVISO PARA ADORADORAS/ES DE LOS TURNOS DIOCESANOS

    
    
     Entrado el Adviento y próximo ya la Pascua de Navidad, el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna convoca Vigilia general extraordinaria de fin de año, que tendrá lugar en el Oratorio de la Santa Cueva el próximo viernes 30 de Diciembre a las 20,00 horas.
¡Alegraos!  igual que oyeron los pastores del Ángel.
     Esta alegría profunda del creyente en estas fiestas arranca de la FE; que Dios es cercano, entrañable y que se nos ofrece desde la ternura y fragilidad de un niño.       

viernes, 18 de noviembre de 2011

ENCUENTROS CON CRISTO EUCARISTÍA


La Santa Misa.- “Prenda de vida eterna”
El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía. “En verdad, en verdad, os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Catecismo, n. 1384).
En palabras sencillas, podemos decir que Cristo quiere que nosotros vivamos con Él y en Él toda su vida; y en ese vivir su vida, pasión, muerte y resurrección, se nos da Él como alimento, en la Comunión, para vivir Él, después, toda la vida de cada uno de nosotros con nosotros mismos.
Y así, para cada uno de nosotros será en verdad lo que nos recuerda el Concilio Vaticano II: “la fuente y cumbre de toda la vida cristiana” (Lumen gentium, n. 11); o con palabras de san José maría Escrivá: “centro y raíz de la vida interior” (Forja, n. 69).
Nos daremos más cuenta de que la Eucaristía es de verdad “fuente y cumbre”, “centro y raíz” de la vida del cristiano, si recordamos los efectos que la Comunión produce en el alma del cristiano, y que el Catecismo nos recuerda en este orden:
-nos une más a Cristo. Él mismo nos lo dijo: “Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí” (Jn 6,57). Alimentados por Cristo-Eucaristía, renovamos la gracia del Bautismo, y la Comunión frecuente, recibida en gracia, sin pecado, es el “pan de nuestra peregrinación” (Catecismo, nn. 1391, 1392)
-nos separa del pecado. Al unirnos a Cristo nos da fortaleza para rechazar las tentaciones de pecar, nos restaura las fuerzas para amar siempre más a Dios, y no pecar. “Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas y de arraigarnos en Él” (Catecismo, n. 1394).
-nos une a todos los cristianos en el Cuerpo místico. La Eucaristía hace la Iglesia. Con palabras muy claras nos lo recuerda san Pablo: “El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan” (I Cor 10, 16-17). La Comunión eucarística nos da la gracia de poder amar a todos los cristianos, a todos los hombres, con el Corazón de Cristo.
-La Eucaristía entraña un compromiso a favor de los pobres; de los necesitados espiritual y materialmente. Con Cristo viviendo en nosotros, nuestros ojos están más abiertos a reconocer las necesidades materiales y espirituales de todos nuestros hermanos, de todos los hombres. Y tendremos siempre la fuerza, la valentía, de dar testimonio de nuestra fe, de nuestra esperanza, de nuestra caridad, hasta con el martirio, si un día se hiciera necesario.
Para que la Comunión eucarística nos transforme, nos dé fuerzas para amar más a Cristo todos los días, para crecer en el deseo de servir a los demás y vayamos así  convirtiéndonos en hijos de Dios, y “lo seamos”, hemos de recibirla con las debidas disposiciones. ¿Cuáles son?
“Debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: ‘Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor’. (…) Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar” (Catecismo, n. 1385).
Nuestra alabanza a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, no puede concluir una vez terminada la celebración de la Misa. Toda la vida del cristiano se convierte en un ofrecimiento a Cristo, en una vida en amistad con Cristo.
Para mantener viva esa conciencia de la cercanía de Cristo después de comulgar nos pueden ayudar mucho dos pequeños detalles de piedad.
El primero, al recibir a Cristo en la Comunión, decirle que le amamos, y le damos gracias por venir a nosotros, ser nuestro alimento, que sostiene nuestro caminar, con Él, hacia la vida eterna.
El segundo, al pasar cerca de una iglesia, manifestarle el deseo de recibirle de nuevo el día siguiente. “Yo quisiera Señor recibiros con aquella pureza, humildad, devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y el fervor de los santos”. Y la Virgen Santísima nos acompañará siempre a Comulgar.
         *                 *                 *                 *
Cuestionario

-¿Somos conscientes –nos volvemos a preguntar- de que en la Sagrada Comunión recibimos a una Persona viva, al mismo Cristo?
-¿Tenemos la delicadeza de recibir al Señor en la Hostia Santa, preocupándonos de acogerlo con cariño, y de manifestarle personalmente que le queremos, que le amamos?
-¿Rogamos a la Santísima Virgen que nos enseñe a recibir al Señor, como Ella lo recibió, y a amarle siempre más?