TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

viernes, 17 de septiembre de 2021

(Mc 9, 35)

 

SEPTIEMBRE 2021

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35)

    Caminando con Jesús hacia Cafarnaúm, los discípulos discuten animadamente entre ellos. Pero cuando Él les pregunta de qué discuten, no se atreven a responder, quizá porque les da un poco de vergüenza, pues estaban tratando de establecer quién era el mayor de ellos. Jesús había hablado varias veces de su misteriosa cita con el sufrimiento, pero para Pedro y los demás era un tema demasiado difícil de entender y de aceptar. En realidad, solo después de la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús descubrirán verdaderamente quién es Él: el hijo de Dios que da la vida por amor. Por eso, para ayudarlos a hacer en verdad sus discípulos, Jesús se sienta, los llama a su lado y les revela la verdadera naturaleza del «primado evangélico».

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

     A pesar de las debilidades y los miedos de los discípulos, Jesús confía en ellos y los llama a que lo sigan para compartir su misión: servir a todos. Viene a la mente la exhortación del apóstol Pablo a los cristianos de Filipo: «Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 3-5). Servir no tanto como un esclavo, que está obligado a ese trabajo, sino como una persona libre que ofrece generosamente sus capacidades y sus fuerzas, que se entrega no a favor de un grupo o de una parte, sino de todos los que necesitan su ayuda, sin excepciones ni prejuicios. Es una llamada también para nosotros hoy, a tener mente y corazón abiertos para reconocer y ocuparnos de las necesidades de los demás, a ser activos en construir relaciones auténticamente humanas, a sacar provecho de nuestros talentos por el bien común, volviendo a empezar cada día a pesar de nuestros fallos. Es la invitación a ponernos en el último lugar para impulsar a todos hacia el único futuro posible: la fraternidad universal.

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

   En un comentario a esta palabra de Jesús, Chiara Lubich sugirió cómo transformarla en vida concreta: «Eligiendo con Jesús el último lugar en las innumerables ocasiones que nos ofrece la vida diaria. ¿Que nos han encomendado un cargo de cierto relieve? No nos sintamos “alguien”, no demos pábulo a la soberbia ni al orgullo. Recordemos que lo más importante es amar al prójimo. Aprovechemos esa nueva situación para servir mejor al prójimo, y no olvidemos estar atentos a lo que parecen cosas pequeñas, las relaciones personales, las humildes tareas cotidianas, ayudar a los padres, la paz y la armonía en la familia, la educación de los niños… Sí; vayan como vayan las cosas, recordemos que cristianismo significa amar, y amar preferentemente a los últimos. Si vivimos así, nuestra vida será un continuo edificar el Reino de Dios en la tierra, y sobre este esfuerzo Jesús prometió todo lo demás por añadidura: salud, bienes, abundancia de todo… para repartirlos a otros y convertirse así en los brazos de la Providencia de Dios para muchos»[1].

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

    Proteger la casa de todos es un modo de servir al bien común especialmente actual y que podemos compartir con muchas personas en el mundo, y es desde hace años un tema de peso para dar testimonio cristiano juntos. Recordemos en particular que, para un número de Iglesias siempre creciente, este mes de septiembre se abre con la celebración de la Jornada de la Creación, que se prolonga hasta el 4 de octubre, con el Tiempo de la Creación. En una de estas ocasiones, la Comunidad de Taizé propuso esta oración: «Dios de amor, mientras permanecemos en tu presencia, haznos capaces de captar la infinita belleza de lo que has creado, de todo lo que viene de ti, de su inagotable compasión. Aumenta nuestra preocupación por los demás y por toda la creación. Enséñanos a descubrir el valor de todo y haznos portadores de paz en la familia humana»[2].


Leticia Magri



[1] C. LUBICH, Palabra de vida, septiembre de 1985, en EAD Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 351.


jueves, 16 de septiembre de 2021

PARA LOS NUEVOS ADORADORES Y PARA LOS VETERANOS ADORADORES (II)

 ... que han caído en la rutina, dejadez y apatía y que con su actitud se degrada el carisma de la Obra.

     La Oración en nuestras Vigilias se guían por el RITUAL (Manual) de la Adoración Nocturna que recoge la Oración oficial de la Iglesia, la Liturgia de la Horas, y a veces nos ayudamos con Separatas cuando celebramos alguna Vigilia Especial que no viene en el Manual. Las dos formas son válidas. Es lo que llamamos Oración Vocal.

   También tenemos un rato de Oración en Silencio, el momento más importante de la Vigilia. Y hay quien se siente incómodo cuando pasan diez minutos en silencio ante el Señor, cuando en realidad se ha de permanecer media hora. Hay quien reza el Rosario en ese tiempo de Silencio, otras oraciones, alguna novena, meditan alguna lectura, etc. Todo esto está muy bien pero se está desaprovechando ese tiempo para dialogar con el Señor. Es una pena que no aprovechemos ese rato de silencio para permanecer delante de Jesús presente en la Custodia y dejar que Él nos mire. Y es que no tenemos que hacer nada. El Señor nos lo pone fácil. - No hagas nada- nos dice Jesús. -Deja que te atraiga hacia Mí. Déjate llevar- nos susurra.

     Y como orientación a este rato de silencio podríamos dividirlo en 5 partes, cada uno que le dé la duración que crea conveniente. En una primera parte debemos ADORAR al Señor. Reconocer que sin Él no somos nada y todo se lo debemos. Segunda parte DAR GRACIAS al Señor por todo lo bueno que nos concede y por aquello que no nos damos cuenta. Tercera parte: PEDIR PERDÓN por no llegar a la altura que el Señor espera de nosotros. Cuarta parte OFRECERSE AL SEÑOR, preguntarle qué podemos hacer por Él, sí estamos haciendo bien las cosas, sí hay que mejorar o corregir otras, en fin ponernos a su disposición. Quinta parte, la más extensa de las cuatro anteriores: CONTEMPLAR al Señor, disfrutar de su presencia. No pensar ni distraerse en cosas del mundo. Y a base de entrenamiento y repetirlo en cada una de las Vigilias comprobaremos que cada vez será más fácil de disfrutar de la CONTEMPLACIÓN .

     OTRAS CONSIDERACIONES

     … en la Adoración Nocturna manifestamos externamente nuestra actitud de adoración cuando pasamos delante de Jesús, el Señor, en el Sagrario o en la Custodia expuesto, doblando las dos rodillas al suelo con inclinación de cabeza, sí no se está impedido. Aunque es verdad que basta, por norma general, según la Instrucción General del Misal Romano, genuflexión sencilla, es decir, la rodilla derecha al suelo, que debe hacer todo creyente, pero los adoradores nocturnos nos distinguimos por las dos rodillas en el suelo e inclinación de cabeza.  

     Solo adoramos, doblando la rodilla al suelo, al Señor en el Sagrario y en la Custodia expuesto, y solo a la Cruz del Viernes Santo y nunca debemos hacer la genuflexión a la Santísima Virgen, ni delante de un crucifijo, ni delante de los santos, y hay personas, que sin darse cuenta o no lo saben siguen doblando la rodilla hasta el suelo ante imágenes y cuadros. Esto no se debe hacer. Sólo genuflexión ante el Sagrario, la Custodia con el Señor expuesto, y ante la Cruz en Viernes Santo. Ante el Altar inclinación de cabeza, no genuflexión, porque el Altar no es Jesús, a no ser que junto al Altar está el Sagrario, y entonces el gesto de doblar las rodillas sería hacia el Sagrario pero nunca al Altar.

     Rezamos también en nuestras Vigilias "por el fundador de ¡a Adoración Nocturna Española, el ya venerable D. Luis de Trelles", para que cuando tengamos un caso conocido de extrema gravedad y que requiera la asistencia de la Providencia podamos recurrir a su intercesión, para que si se obrara el milagro de una curación pueda ser elevado a los altares y sirva de ejemplo de santidad, de forma ya oficial, para toda la comunidad católica.

    Todo adorador debe comprometerse a invitar a alguna persona a las Vigilias y así aumentar el número de adoradores. Y lo debemos hacer porque es una obra de caridad, no podemos quedarnos para nosotros las gracias que recibimos cuando estamos en presencia de Jesús Eucaristía; debemos pregonar y contagiar a los que nos rodean de esa paz del alma que se siente cuando se está frente a frente, cara a cara y a corta distancia con Jesús presente en la Custodia. Por eso rezamos en las Vigilias la "Oración de Fomento por la Adoración Nocturna".

  No olvidemos que la Adoración Nocturna es una Asociación pública de fieles que se junta por la noche para adorara a Jesús Sacramentado. Y sí es una Asociación hay unos Estatutos y Reglamento con sus normas y directrices, y entre otras muchas está la de contribuir económicamente a la manutención de los organismos que la dirigen y coordinan y hacen posible que la Obra siga adelante, organismos como son el Turno, la Sección, el Consejo Diocesano y Consejo Nacional. Esa cuota participativa de nuestra parte forma parte de la ofrenda que el Señor espera de nosotros como obra de misericordia. Mirar a otro lado es nuestra responsabilidad.

BOLETÍN ANE CARTAGENA JUL-AGOT-SEPBRE 2021


viernes, 10 de septiembre de 2021

 PARA LOS NUEVOS ADORADORES Y PARA LOS VETERANOS ADORADORES (I)

... que han caído en la rutina, dejadez y apatía y que con su actitud se degrada el carisma de la Obra.

 

   Para que la Adoración Nocturna no se convierta en un rato de oración más, en un jueves eucarístico, en una hora santa, en un encuentro eucarístico, en no sé qué múltiples definiciones posibles, es necesario recordar una serie de conceptos que van unidos al origen de la formación de esta Obra de seglares y de la Iglesia, que es la Adoración Nocturna.

   No es lo mismo asistir a cualquier hora del día a adorar al Señor cuando la iglesia está abierta, o a las Vigilias en calidad de aspirante a adorador (que normalmente asistimos de forma personal e individual) que ser adorador activo una vez que se ha recibido la insignia y homenajeado a la Bandera de la Sección.

    Las cosas ya no van a ser igual que antes a partir de ahora ya estamos comprometidos con el Señor a acompañarle una vez al mes en una Vigilia y ésta Vigilia tiene prioridad sobre otros compromisos familiares y/o sociales, salvo, claro está, gravedad o urgencia. Hemos estado un tiempo suficiente como para decidirnos seguir adelante o no, y sí hemos dicho que sí, recibiendo la insignia, es que aceptamos el compromiso adquirido.

 Queremos ser, en compañía de otros hermanos adoradores, los que vamos a acompañar a Jesús en el Sagrario, o expuesto en la Custodia, durante las horas de la noche, y sí hay que pasar un poco de sueño se pasa.  Porque queremos imitar a Jesús, y es que Jesús oraba frecuentemente de noche, según leemos en los Evangelios. Y nos pidió que al menos veláramos una hora con Él, para no caer en la tentación. Por eso las Vigilias de la Adoración Nocturna se hacen de noche y los turnos duran una hora.

   Y cuando asistimos a las Vigilias no lo hacemos en nombre propio sino en nombre de la Iglesia Universal y de toda la humanidad, y nuestra Oración de noche es una Oración principalmente expiatoria, una Oración de reparación, porque son muchas las ofensas e indiferencias que sufre nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y por eso estamos ahí de noche, porque Jesús está presente de día y de noche, y sí se le adora durante el día, ¿por qué no por la noche? y es, por tanto, cuando todos se van a sus casas a descansar o bien a otras actividades nocturnas, sea baile, cine, restaurantes, etc., es, decimos, cuando nosotros acompañamos a Jesús al igual que acompañamos a un enfermo que está solo en la noche en un hospital.

  Los adoradores nocturnos somos unos privilegiados, y orgullosos deberíamos estar de ello por formar parte de esa guardia personal del Rey de Reyes, del Rey del Universo, de Su Divina Majestad, ya sí lo debemos interpretar.

   Y sí por cualquier motivo no podemos asistir a la Vigilia mensual, podemos asistir a la Vigilia de otra Sección que está cerca de nuestra localidad. Este es nuestro compromiso de adorador nocturno. Y se recuerda porque la mayoría de adoradores no lo tiene en cuenta.

    No pensemos que somos adoradores para ser más santos, no. Ésta no es la finalidad del adorador nocturno, aunque la santidad será una consecuencia de estar frecuentemente delante de Jesús Eucaristía.

   Somos adoradores nocturnos porque correspondemos con amor (nuestro acompañamiento nocturno) al Amor que ha tenido Jesús con nosotros quedándose en la Eucaristía hasta el fin de los tiempos. Y se lo agradecemos de forma comunitaria asistiendo a las Vigilias, de forma comunitaria porque no estamos solos, formamos parte de una Sección, de un Turno. Pasa lo mismo con la asistencia a la santa Misa. Muchos dicen que sin la Misa no pueden vivir, que no sienten paz, que les falta algo sí no van, etc. Podría interpretarse esta postura como egoísta sí es que lo buscan es la propia felicidad. Debemos asistir a Misa porque tenemos que dar gracias a Dios por todos lo que nos concede, porque es una muestra de amor hacia quien nos ha salvado de la muerte eterna y de bien nacidos es ser bien agradecidos. Y es verdad que a fuerza de corresponder con amor al asistir a Misa iremos descubriendo nuestra dependencia y necesidad. Igual pasa con las Vigilias. Asistamos con amor agradecido.

   Insistimos: no es que busquemos ir a las Vigilias para encontrarnos bien, para sentirnos más felices con la conciencia tranquila, para ser mejores personas, etc., no, no es esta la intención, aunque al final es el premio que nos da el Señor, sino que debemos ir a las Vigilias porque queremos, y lo sentimos en el corazón, acompañar a Jesús que está solo y abandonado en el Sagrario, y le hacemos compañía en esas horas que todos se van, porque en definitiva, le queremos compensar de esos ratos en que Él se siente abandonado, y no solo despreciado sino indeferenciado, no tenido en cuenta para nada por los hombres en general.

    Y le decimos a Jesús, Señor, no te preocupes porque los demás te ignoren, aquí estamos nosotros para aliviar tu dolor y soledad, y valoramos , aun con nuestra pobreza y pequeñez, tu sacrificio y entrega en la Cruz para redimirnos y por habernos abierto las puertas del Cielo con tu resurrección, tal como te sentimos en la Eucaristía, vivo y resucitado [...]


BOLETÍN ANE CARTAGENA JUL-AGOT-SEPBRE 2021


jueves, 12 de agosto de 2021

(Mt 18,4)

 

AGOSTO 2021

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos» (Mt 18,4).

 

     ¿Quién es el más grande, el más poderoso, el ganador en la sociedad, en la Iglesia, en la política o en el mercado? Esta pregunta sobrevuela las relaciones, marca decisiones y determina estrategias. Es la lógica dominante a la que recurrimos -aun sin darnos cuenta-, quizá con el deseo de asegurar resultados positivos y eficientes a quienes tenemos alrededor.

     Aquí el Evangelio de Mateo nos presenta a los discípulos de Jesús que, después de haber acogido el anuncio del Reino de los Cielos, quieren saber los requisitos para ser protagonistas del nuevo pueblo de Dios: «¿Quién es el más grande?» Por toda respuesta, Jesús tiene uno de sus gestos imprevisibles: pone a un niño en medio de la gente. Y acompaña este gesto con palabras inequívocas:

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

    A la mentalidad competitiva y autosuficiente, Jesús contrapone el elemento más débil de la sociedad, que no tiene tareas que defender ni de las que presumir; aquel que es dependiente en todo y confía espontáneamente en la ayuda de otros. Pero no se trata de aceptar una actitud pasiva y renunciar a ser propositivos y responsables, sino más bien de cumplir un acto de voluntad y de libertad. Lo que Jesús pide es que nos hagamos pequeños, reclama intención y esfuerzo para invertir decididamente el rumbo.

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

     Así es como Chiara Lubich profundizó en las características del niño evangélico: «[…] a su padre y a su madre: cree en su amor. […] El cristiano auténtico, como el niño, cree en el amor de Dios, se arroja en brazos del padre celestial, pone en Él una confianza ilimitada. [...] Los niños dependen en todo de sus padres [...]. También nosotros, “niños evangélicos”; dependemos en todo del Padre: [...] sabe lo que necesitamos antes incluso de que se lo pidamos, y nos lo da. Ni siquiera el reino de Dios se conquista, sino que se acoge como un don de las manos del Padre». Chiara subraya además que el niño se entrega totalmente a su padre y lo aprende todo de él. Del mismo modo, «el "niño evangélico" lo deja todo en la misericordia de Dios y, olvidando el pasado, empieza cada día una vida nueva, abierto a las sugerencias del Espíritu siempre creativo. El niño no sabe aprender a hablar por sí solo; necesita que alguien le enseñe. El discípulo de Jesús […] lo aprende todo de la Palabra de Dios hasta hablar y vivir según el Evangelio». El niño es muy dado a imitar a su padre. «Del mismo modo, el "niño evangélico" [...] ama a todos, porque el Padre "hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos" (Mt 5, 45); es el primero en amar porque Él nos amó cuando aún éramos pecadores; ama gratuitamente, sin interés, porque así lo hace el Padre celestial»[1].

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

     En Colombia, Vicente y su familia han pasado por la prueba de la pandemia, con un régimen de cuarentena muy estricto. Escribe: «Cuando comenzó el toque de queda, el día a día cambió de golpe. Mi mujer y nuestros dos hijos mayores tenían que preparar exámenes de la universidad, y el pequeño no se acostumbraba a estudiar a distancia. Nadie en casa tenía tiempo para preocuparse del otro. Viendo este caos a punto de estallar, comprendí que era una oportunidad para encarnar el arte de amar en nuestra "nueva vida" del Evangelio. Me puse a recoger la cocina, preparar el almuerzo y organizar las comidas. No soy un cocinero experto ni tampoco muy bueno haciendo la limpieza, pero entendía que esto podía ayudar a reducir la ansiedad. Lo que comenzó como un acto de amor puntual se alargó durante meses. Una vez terminadas sus tareas, los demás miembros de la familia se ocuparon de la limpieza, de la ropa y de la- casa. Juntos hemos visto que las palabras del Evangelio son verdaderas y que el amor creativo sugiere cómo poner orden en todo lo demás».

Leticia Magri



[1] C. LUBICH, Palabra de vida de octubre de 2003: Ciudad Nueva n. 402 (2003/10), p. 22. 


LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA JIENENSE IMPONE A LA PATRONA DE BAEZA SU MAYOR INSIGNIA



    La Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, Patronos de Baeza, acogió en la noche del 5 de agosto otra jornada para el recuerdo de la iglesia de Baeza con la celebración de la vigilia extraordinaria de las secciones locales de ANFE y ANE en honor a Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de la ciudad de Baeza.

     Y es que, como marca el orden de cultos de la ciudad, en la noche de vísperas al comienzo de la novena, los adoradores de la ciudad se reúnen en torno a Jesús Sacramentado, para en presencia de María, orar cual centinelas de la noche por las necesidades de la iglesia y del mundo.

     La celebración, fue presidida por el Rvdo. Sr. D. Domingo Antonio Pérez Fernández, Párroco de San Andrés, Capellán de la Archicofradía y Capellán del turno “Virgen del Alcázar”, concelebrando el Rvdo. Sr. D. Manuel Jesús Casado Mena, Párroco de Porcuna. En dicha vigilia, estuvo presente la Sra. Presidenta diocesana de ANFE, el Vicepresidente diocesano de ANE, los consejos locales de ANFE y ANE con sus presidentes a la cabeza, las secciones de ANE de Porcuna y Torreperogil, Tarsicios, la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Baeza, representantes del consejo parroquial de San Andrés y una amplia representación de la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol…

     El momento esperado de la celebración, llegaría en la acción de gracias, cuando el Sr. Presidente de la sección de Baeza D. Ramón Fernández Checa, proclamó unas emotivas palabras hacía Santa María del Alcázar agradeciendo la maternal protección de la Patrona de Baeza sobre la Adoración Nocturna Española durante estos 134 años de existencia. Acto seguido, el secretario en funciones de la sección, D. José Garrido Montes, daría lectura del acta del 7 de julio de 2021, donde el consejo local de la Adoración Nocturna de Baeza, aprobó por unanimidad, el nombramiento oficial de Santa María del Alcázar como madrina de la sección de la Adoración Nocturna Española de Baeza y la concesión de su insignia, otorgándole la condecoración con distintivo rojo, al tratarse esta institución de un movimiento seglar, siendo así el Sr. Presidente, la máxima autoridad del mismo. De igual forma, manifestó que dichos acuerdos fueron trasladados al Sr. Presidente nacional, obteniendo su plácet y comunicando el mismo a la sección que la imagen de Nuestra Señora del Alcázar, pasa a ser la primera imagen de María Santísima a nivel nacional en recibir esta condecoración por parte de esta centenaria institución.

     La insignia, ofrecida por el adorador D. Ginés López López, abanderado de la sección, fue bendecida por el Párroco, trasladándose acto seguido la comitiva al camarín de la Reina de Baeza, donde el Sr. Presidente de la sección, D. Ramón Fernández Checa, impondría dicha insignia entre emociones y la atenta mirada de Santa María del Alcázar. Mientras tanto, en el templo, los adoradores presenciaban este histórico momento cantando todos unidos en una sola voz el himno eucarístico: “cantemos al amor de los amores” finalizando con un fuerte aplauso e incesantes vivas a María Santísima. De esta manera, la sección de Baeza de la Adoración Nocturna Española selló su filial amor a María Santísima, renovando así el compromiso adquirido el 26 de marzo de 1949, cuando se restauró el turno tras la contienda civil, siendo Director Espiritual el Rvdo. Sr. D. Antonio Fuentes Nuño y Presidente D. Matías Chiclana Salazar, instaurándolo bajo el nombre: turno “Virgen del Alcázar” para que la misma ejerciera su maternal protección.

     Continuó la celebración, con la exposición del Santísimo Sacramento y el turno de vela, donde se sucedieron oraciones y salmos, culminando con la bendición y el canto de la salve a la Santísima Virgen.

 



sábado, 7 de agosto de 2021

DEL BLOG DEL OBISPO

Nuestro amor a María llega al corazón de Dios



  Durante el verano se celebran muchas fiestas dedicadas a la Virgen María, o visitaremos algún santuario. María nunca nos deja solos, siempre está con nosotros, a nuestro lado, porque es la Madre de Cristo y de la Iglesia y Jesús nos ha confiado a ella. Ella lucha a nuestro lado en las dificultades y siempre nos lleva al Señor. Pero debemos invocarla.

 Hay muchos jóvenes que cuando aprenden a rezar el Rosario les acompaña durante el día, y avanzan en su fe porque viven así en presencia de Dios. Muchas personas lo rezan al levantarse o al acostarse, otros mientras viajan en coche o en autobús desplazándose a trabajar, otros en su parroquia o comunidad. Os invito, por tanto, a perseverar y a rezarlo unidos y constantes. Hay familias que lo rezan juntos, pero tendrían que hacerlo muchas más. Deberían iniciarse aún otros muchos, de modo que rezando juntos estuviese presente siempre la oración en sus casas. Y se debería rezar en todas las parroquias, antes o después de alguna misa concurrida.  Nuestro amor a la Virgen llega al Corazón de Cristo, pero, sobre todo, se transforma en tantas bendiciones con las que Dios nos hace crecer en gozo y en paz.

   “Quien predica a Dios que sea hombre de Dios”, se solía decir. La Virgen nos invita a hacerlo desgranando cada misterio del rosario para compenetrarnos más y más con ella que sigue en todo al Señor; nos anima a meditar estas cosas y rumiarlas en el silencio del diálogo con Dios; va por delante de nosotros aceptando la voluntad de Dios y animándonos, como en las bodas de Caná de Galilea: “haced lo que Él os diga”.