TIEMPOS LITURGICOS

TIEMPOS LITURGICOS

miércoles, 5 de marzo de 2014



Ejercicios de Cuaresma:
 limosna, oración, ayuno



   Hermanos míos: hoy empezamos el gran viaje de la Cuaresma. Nuestro ayuno tiene hambre y tiene sed si no se nutre de bondad, si no se sacia de misericordia. Nuestro ayuno tiene frío, nuestro ayuno falla, si la cabellera de la limosna no lo cubre, si el vestido de la compasión no lo envuelve. Hermanos, lo que la primavera es para la tierra, la misericordia lo es para el ayuno: el viento suave de la primavera hace florecer todos los brotes de las llanuras; la misericordia del ayuno siembra nuestras semillas hasta la floración, éstas dan fruto hasta la recolecta celestial.
     Lo que el aceite es para la lámpara, la bondad lo es para el ayuno. Como la grasa del aceite mantiene encendida la luz de la lámpara y la hace brillar para consuelo de todos en la noche, así también la bondad hace resplandecer el ayuno: desprende rayos hasta que alcanza el esplendor pleno de la continencia. Lo que el sol es para el día, la limosna lo es para el ayuno: el esplendor del sol aumenta la plenitud del día, disipa la oscuridad de la noche; la limosna acompaña al ayuno santificando la santidad y, gracias a la luz de la bondad, purifica nuestros deseos de todo lo que podría ser mortífero. En una palabra: lo que el cuerpo es para el alma, la generosidad lo es para el ayuno: cuando el alma se retira del cuerpo, le ocasiona la muerte; si la generosidad se aleja del ayuno, es su muerte.

SAN PEDRO CRISÓLOGO

MIÉRCOLES DE CENIZA



Carta del Obispo de Cádiz y Ceuta, con motivo del miércoles de Ceniza 2014



Queridos fieles diocesanos:

    Me dirijo a vosotros en este día que rebosa de intensidad espiritual por la fuerza de la penitencia expresada en la ceniza que va a ser impuesta hoy sobre nuestras cabezas.
   El Hijo de Dios extendiendo sus brazos en la Cruz ha abrazado los cuatro puntos cardinales del espacio y el tiempo humanos y ha convertido nuestra historia -cada una de nuestras circunstancias y fatigas, y aún nuestros pecados- en “tiempo de gracia”, lugar de encuentro entre dos abismos, el de la Misericordia del Padre y el de la miseria del hombre.
  El papa Francisco, en su Mensaje cuaresmal titulado: “Cristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros” nos invita a centrar nuestra mirada en el abajamiento y la pobreza que Cristo asumió al encarnarse y que ahora por su resurrección se ha convertido en fuente de vida para todos nosotros, los pobres y necesitados de su salvación, especialmente los que más sufren.

    Dejemos que el dolor de nuestros hermanos sufrientes se una en nuestra oración a los gemidos de toda la creación que clama por la vida resucitada; demos de limosna no sólo nuestras cosas sino nuestra vida entera para que sea partida por y para ellos, y nuestro ayuno se convierta en el espacio en el que nuestro cuerpo se une a nuestra alma para dejar clamar al Espíritu Santo por la renovación de todos los hombres.
     Oremos especialmente por los sin techo, los parados, los emigrantes, y los más dolientes y afectados de Ceuta.
   Os deseo una santa cuaresma para que podamos vivir una feliz y fructífera Pascua de Resurrección. Cristo nuestro Maestro va delante de nosotros, sigámosle agarrados de la mano de su Madre, de nuevo hacia la casa del Padre. La fiesta está preparada.
 + Rafael, obispo de Cádiz y Ceuta

sábado, 15 de febrero de 2014

"DE LOS ESCRITOS DEL SIERVO DE DIOS D. LUIS DE TRELLES Y NOGUEROL"



 

VIRTUDES EUCARÍSTICAS DE JESÚS
(DISPOSICIONES QUE DEBEN LLEVARSE A LA SAGRADA COMUNIÓN)

     “En la eucaristía es necesaria una gran fe para reconocer a JESUCRISTO, residiendo todo entero y en millones de lugares, sin división como sin multiplicación de su persona única, bajo las especies y apariencias de pan y vino. No hay, en efecto más que un solo y mismo JESÚS en el cielo, en los múltiples tabernáculos de la tierra, y en cada uno de nosotros.
 
     ¡Qué misterio! Hay aquí una maravilla incomprensible a la razón humana, porque para comprenderla necesitaría esta pobre y débil razón de un orden de conocimientos que no tiene, y que Dios le ha rehusado con sabiduría y justicia, a fin de probar la fe del cristiano en su divina palabra, perfectamente expresa en este punto: Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre (Mateo. 26, 26-28). Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre es verdaderamente bebida (Juan, 6, 56).El cáliz de bendición que bendecimos ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es la participación del cuerpo del señor? (I Corintios, 10,16). Pues bien, esta sumisión de la razón a Dios, esta creencia en la verdad de su palabra, formalmente reconocida y establecida, es lo que constituye el mérito de la fe. Dios es honrado por este acto, [. . .] Pues bien [. . .] Dios ha hablado. Dios ha afirmado y apoyado su palabra con testimonios irrefutables y al alcance de la razón humana. El hombre sabe que Dios es infinitamente superior a él, que no puede ni quiere engañar a nadie, y que tiene el derecho de pedir al hombre que le honre por un acto de fe en su palabra, por increíble que sea esta palabra a su limitada inteligencia.

     Entonces se somete y dice ¡Dios mío, creo! Y lo dice con amor, porque sabe que honra a Dios y le agrada con su fe. Ved ahí un gran acto de virtud. Ved ahí una fe digna de la mirada de Dios, y de los ángeles. Ved ahí un corazón sumiso que mueve el corazón de JESÚS, y hace descender sobre él grandes gracias.
La lámpara del Santuario

sábado, 1 de febrero de 2014

DOMINGO 4º DEL TIEMPO ORDINARIO



LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO




"LAS CANDELAS"

     La candelaria, sin duda ha sido una de las fiestas más significativamente mariana, la Purificación de María; en ella celebramos que Madre e Hijo se sometieron a la legislación judía: toda mujer, al dar a luz un varón, en el plazo de cuarenta días, debía presentarse en el templo para su "purificación legal".
     La fiesta mariana fue popularizándose a lo largo de la Edad Media, se solemnizaba con una gran procesión de "candelas encendidas"; luego, en las casas, las velas volvían a encenderse en los acontecimientos familiares.
     A partir del Concilio Vaticano II, se recuperó el sentido primitivo de esta fiesta del siglo VII, bajo la denominación de "la Presentación de Jesús en el Templo", con un significado cristológico: Cristo es la figura principal de la escena, en brazos de María y con la presencia de José.
El templo es la imagen del Pueblo de Israel, que se prolongará en la Iglesia.
     Las figuras de Simeón y Ana personifican a Israel y a la Iglesia. La invocación de Simeón sintetiza la misión de ese Niño en la historia "luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel", a la vez que anuncia la función de María como corredentora; "y a ti, una espada de dolor te traspasará el corazón".
     Una atractiva fiesta para vivirla desde el evangelio (Lc.2,22-40) y dejarnos empapar por la presencia salvadora de Jesús y María, teniendo como testigo excepcional a José.

LA CANDELARIA

     "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria del pueblo de Israel". (Lc. 2, 29 y 30)